El día en que la reina Isabel II ignoró públicamente a Camilla, la mujer del príncipe Carlos

Durante la boda del príncipe Carlos, la reina no le dirigió la palabra a su nuera; tampoco la mencionó en un discurso
Durante la boda del príncipe Carlos, la reina no le dirigió la palabra a su nuera; tampoco la mencionó en un discurso Fuente: Archivo
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6 de abril de 2018  • 13:52

Hace algunos días, una vieja disputa entre una reina y su nuera salió a la luz para sumarse al revuelo que provocó el cruce entre la reina Letizia de España y su suegra, la reina emérita Sofía . Aunque no era ningún secreto que la reina Isabel II de Inglaterra no sentía simpatía por la actual duquesa de Cornualles en los comienzos de su polémico romance con el príncipe Carlos , heredero al trono británico, una biografía sobre el hijo mayor de la reina reveló algunos detalles de su mala relación. Según consta en el libro Rebel Prince: The Power, Passion and Defiance of Prince Charles [en español, Príncipe rebelde: el poder, la pasión y la rebeldía del príncipe Carlos] del periodista Tom Bower, durante mucho tiempo hubo una "guerra fría" entre ambas mujeres.

Pero fue el día de la boda de Carlos y Camilla, en abril de 2005, cuando su enemistad quedó públicamente expuesta. Según revela el libro de Bower, Isabel ignoró insistentemente a la novia durante esa fecha tan especial: en primer lugar, posó solo durante 52 segundos para el retrato familiar del acontecimiento y luego se fue. En ningún momento de la boda habló con ella y se negó a asistir a la ceremonia civil, celebrada en el Ayuntamiento. Aunque sí estuvo en la recepción a los invitados a la fiesta y dio un discurso al respecto, nunca mencionó a Camilla.

Trece años después de ese episodio, no sería correcto afirmar que las cosas no cambiaron. La relación entre Isabel II y la duquesa de Cornualles mejoró después de la boda y hubo un gesto determinante para asegurar que las mujeres lograron conciliar sus diferencias: en el Jubileo de Diamante de la reina, en 2012, Isabel le pidió a Camilla que se sentara a su lado en el carruaje, todo un honor dadas las circunstancias. La reina también le ha otorgado a su nuera dos honores importantes: la Orden de la Familia Real Británica y la Gran cruz de la Orden Victoriana, que simbolizan un sello de aprobación muy personal de la monarca.

Cómo fue la "guerra fría"

Con el tiempo, ambas mujeres lograron congeniar y mostrarse en público sin que los problemas se hagan evidentes ante las cámaras
Con el tiempo, ambas mujeres lograron congeniar y mostrarse en público sin que los problemas se hagan evidentes ante las cámaras Fuente: Archivo

Según el biógrafo del príncipe, Tom Bower, después de la muerte de Diana, Carlos y Camilla comenzaron a mostrarse como novios y empezaron a buscar la aprobación para el casamiento, que se concretaría recién en 2005, luego de la muerte de la reina madre, la principal opositora a la relación. Una de las escenas que Bower comenta en su libro - según pudo recapitular en exclusiva el Daily Mail- se remonta a una noche de 1998, en el Castillo de Balmoral, en Escocia. Carlos quería pedirle a Isabel que le permitiera hacer pública su relación. "[Carlos] le pidió que rebajara su antagonismo para poder vivir abiertamente con Camilla. Su esperanza era que la reina, que rara vez intervenía, al menos no se opusiera directamente. Pero esa noche, [la reina] se había tomado varios martinis y, para sorpresa de Carlos, le contestó contundentemente: no aceptaría su adulterio ni perdonaría a Camilla por no dejar a Carlos tranquilo y permitirle arreglar su matrimonio [con Diana]".

Según el libro de Bower, Isabell II describió a Camilla como "esa mujer malvada", una "astuta amante" y añadió: "No quiero tener nada que ver con ella".

Sin embargo, el tiempo fue ablandando las cosas. Resultó evidente que Carlos no se separaría de quien él ya consideraba su mujer y tras el fallecimiento de la reina Isabel, madre de Isabel II, quien había manifestado su tajante oposición al matrimonio, no quedaron más escollos para la relación. Desde la ceremonia, Isabel II y Camilla han compartido protagonismo en numerosos actos reales, demostrando públicamente, al menos por obligación, que se llevan bien.

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