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Las hipótesis que rebatió el informe sobre el hundimiento del ARA San Juan

Los submarinistas que hicieron la investigación por pedido de Defensa refutaron algunas de las hipótesis que se habían conocido hasta ahora
Los submarinistas que hicieron la investigación por pedido de Defensa refutaron algunas de las hipótesis que se habían conocido hasta ahora
Mariano De Vedia
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6 de abril de 2018  • 13:23

Tras cuatro meses de arduas investigaciones e inevitables horas de angustia, los tres expertos submarinistas comisionados por el Ministerio de Defensa se acercaron lo más posible a desentrañar qué pasó con el ARA San Juan.

Sin entrar a deslindar responsabilidades penales ni políticas, llegaron a la conclusión de que los 44 tripulantes tuvieron una larga agonía, que llegó a su fin cuando el submarino implosionó por la presión del agua al superar la profundidad para la cual estaba preparada, probablemente en una carrera descendente y sin control.

Con argumentos técnicos y rigor profesional descartaron una a una las teorías más diversas que se sucedieron desde la fatídica madrugada del 15 de noviembre. No hubo un colapso letal en menos de un segundo, ni tampoco el ARA San Juan fue alcanzado por un torpedo en alguna misión arriesgada que rozara las proximidades de las Islas Malvinas.

Qué dice el borrador del informe oficial sobre el ARA San Juan

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Los tres integrantes de la comisión, submarinistas de acreditado prestigio, debieron hacer esfuerzos para abstraerse de sus emociones y sensibilidades más profundas. El capitán de navío Jorge R. Bergallo, que comandó el ARA San Juan, tenía a su hijo entre los 44 tripulantes. Y también los contraalmirantes retirados Alejandro Kenny y Gustavo Adolfo Trama tenían a muchos de sus compañeros y discípulos entre las víctimas.

Fueron entregando informes periódicos al ministro de Defensa, Oscar Aguad, a quien difícilmente le sorprendan las conclusiones finales que recibirá de los tres expertos.

Fuego. El informe final confirma que se produjo un cortocircuito o incendio en el compartimento de baterías, lo que llevó al comandante de la nave -el capitán de fragata Pedro Martín Fernández- a asomar a la superficie, en medio de una tormenta feroz, ocasión en la que no pudo evitar el ingreso de agua al tanque de baterías. Desestima la teoría de que primero se produjo la entrada de agua y después el principio de incendio. Aunque ese ingreso de agua de mar complicó seguramente las posibilidades de reparar el sector afectado y probablemente, tras un nuevo cortocircuito, derivó en que la nave se tornara ingobernable.

Colapso. Los expertos analizaron detalladamente el informe del analista norteamericano Bruce Rule, que advirtió sobre una anomalía hidroacústica, confirmada luego por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Pruebas Nucleares (CTBT). Pero no comparten la tesis de que los 44 tripulantes murieron en forma instantánea, en menos de un segundo, sin saber lo que estaba ocurriendo.

Condiciones para navegar. Los expertos desmintieron que el submarino no hubiera estado en condiciones de navegar. Se basan en el informe firmado en septiembre por el capitán del ARA San Juan, al que le dieron crédito, y en que nada extraño sucedió en las operaciones previas ni durante su participación en el adiestramiento conjunto en Ushuaia, donde incluso navegó y se sumergió con autoridades provinciales a bordo. Coinciden en que los 44 tripulantes no iban a una misión suicida.

Víctima de un ataque. Negaron cualquier posible colisión con otra embarcación y, también, que haya recibido un torpedo o disparo de un pesquero ilegal o de un submarino británico.

Malvinas. Tampoco encontraron constancias de que el ARA San Juan hubiera estado navegando en la zona de Malvinas monitoreando buques británicos, como erróneamente se indicó en la documentación que la Armada y el Ministerio de Defensa entregaron al jefe de Gabinete, Marcos Peña, para su presentación, el mes pasado, en la Cámara de Diputados.

Mina submarina. Mucho menos se registraron datos que atribuyeran el naufragio a un explosivo o mina submarina instalado según una versión durante la Guerra de Malvinas y que hubiera quedado a la deriva en el mar.

Corrupción. La comisión no tenía la misión de analizar la reparación de media vida, a la que el submarino fue sometido entre 2008 y 2014, en tiempos del kirchnerismo, ni si en ese proceso hubo corrupción. "Las piezas que debían estar, estaban", confió una fuente cercana a los expertos. Descarta, así, la probabilidad de que el naufragio haya sido consecuencia directa de algún eventual acto de corrupción. Aunque, en rigor, esa investigación es resorte de la jueza federal de Caleta Olivia, Martha Yáñez.

Al margen de las teorías descartadas, los expertos submarinistas están convencidos de que sus propias conclusiones sólo podrán tener un grado absoluto de certezas si pudieran ser contrastadas con los restos del submarino que, según entienden, llegó a tocar el fondo del mar.

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