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Masters de Augusta. El derrumbe de Ángel Cabrera: firmó la peor tarjeta de su vida y se fue preocupado

Ángel Cabrera tuvo un pésimo andar en Augusta.
Ángel Cabrera tuvo un pésimo andar en Augusta. Fuente: AFP
Gastón Saiz
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6 de abril de 2018  • 16:42

AUGUSTA.- "Esto es como el hipo: viene, no sabés cuándo se va y cuándo vuelve". Esa fue la manera que eligió el instructor Charlie Epps para graficar el volátil golf de Angel Cabrera, que vivió por lejos su peor Masters entre los 19 que jugó desde 2000. El Pato se despidió con una segunda vuelta de 83 (+11), el score más alto que haya registrado para 18 hoyos en este torneo (el máximo había sido 79, el año pasado). El total de 159 (+15) lo hundió en el fondo del tablero.

A los 48 años, el Pato es una versión muy borrosa de su registro de campeón en el Masters de 2009. Por supuesto: los años pasan y la precisión y el manejo de las distancias en el campo se trastocan. Epps, clave como guía en su camino a la gloria en Augusta National y en el US Open 2007, cree que el bajón es propio de la edad: "En ciertos momentos de sus carreras, superados largamente los 40 años, muchos jugadores muestran nervios que antes no tenían y terminan sucumbiendo con inseguridades. Es un momento instantáneo de duda que les arruina el golpe justo antes del contacto del palo con la pelota".

Ganas de jugar, tengo. Malo sería que no tuviera ganas. A mí tampoco me gusta hacer este score, pero así es el golf
Ángel Cabrera

No se vio hoy en Cabrera a un golfista derrotado en su ánimo, pero sí a alguien con la inquietud lógica por su realidad y que todavía no encuentra respuestas. Está desacostumbrado a jugar tan mal. "La gente que me sigue puede preocuparse cuando ve este score, pero más preocupado que yo, no creo que esté nadie. Pero voy a volver. No te digo que voy a ganar de nuevo un major o dos, pero sí clasificarme para participar en los torneos buenos; estoy trabajando para eso", mencionó el cordobés a LA NACION en el Club House de Augusta.

Hay quienes lo manejan mucho mejor. Phil Mickelson, que tiene un año menos que el cordobés, se muestra plenamente competitivo con otra clase de entrenamientos. Cabrera, en cambio, atraviesa ese momento de transición de aquel golfista al que le queda apenas un año y medio para saltar al Champions Tour, un universo completamente diferente y que genera incertidumbre y nostalgia del pasado exitoso. Los 50 años son el gran punto de quiebre para cualquier jugador, que pasa a denominarse veterano. A no todos los golfistas, el término "senior" le calza justo. Con todo, Cabrera quiere prolongar su vida útil: "Ganas de jugar, tengo. Malo sería que no tuviera ganas. A mí tampoco me gusta hacer este score, pero así es el golf".

Cabrera camina por Augusta: tuvo un flojísimo rendimiento y no pasó el corte
Cabrera camina por Augusta: tuvo un flojísimo rendimiento y no pasó el corte Fuente: AP

Poco pudo hacer hoy: cinco bogeys seguidos del 2 a 6 lo empujaron para abajo y le arrebataron la ilusión de pasar el corte clasificatorio. El birdie del 8 le dio alguna esperanza, pero perdió definitivamente la fe con el doble bogey del 11, después de una mala salida a los árboles. "Todo pasa, ya va a pasar. No pegué bien, pero tampoco es para hacer este score, me parece un poco mentiroso".

Según el Pato, todo se explica por el feeling y la confianza: "Siempre jugué por sensaciones, como me pareció y pensé en el primer instante en que me inicié en este deporte. Y esta vez se me escapó. Estoy con un poco de dudas y, al tenerlas, me hacen fallar golpes muy sencillos, lo que te complica. En un torneo como estos, con un campo tan exigente, si no estás al ciento por ciento es muy difícil pelearla. Acá no podés fallar golpes".

Está previsto que la próxima semana participe en el Abierto del Centro, como lo hace casi todos los años en Villa Allende, y después deberá buscar oportunidades en los torneos que pueda jugar en el PGA Tour: Byron Nelson, Memphis, Greenbrier, John Deer Classic, Barbasol y Barracuda. Cabrera no puede dejar de jugar, no se soporta en su propia casa. Por eso es que seguirá de gira mientras el cuerpo y la mente se lo permitan: "Debo seguir compitiendo para ver si en algún momento encuentro la sensación. Acá pegué algunos approaches muy buenos; quiere decir que puedo volver. Estoy preocupado, pero no tengo por qué estar enojado, no se dio, pegue mal en general y es una semana más, ya está".

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