Transición laboral: el primer día del resto de su vida

El asistente
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9 de abril de 2018  • 00:08

Se despereza, se sienta en la cama con los pies en el piso, mira a través de la ventana, se levanta, prepara el café con leche y pone el pan para hacer tostadas. Como siempre, pero distinto. Hoy, para Diego, es el primer día del resto de su vida. Veintitrés años, dos meses y cuatro días trabajó en la misma empresa constructura. ¿Cuántas horas le dedicó? Las pocas licencias que se tomó fueron en momentos importantes que marcaron su vida: los últimos exámenes del posgrado de ingeniería; el casamiento con su mujer; el nacimiento de un hijo, después otra y otro más; la muerte de su mamá primero y, hace poco, la de su papá.

A fines de 2016 sus jefes, los dos hermanos dueños de la constructora, decidieron empezar a correrse de la gestión y le dieron el mando de la empresa a un gerente general que venía de afuera. ¿Le hubiera gustado a Diego tener ese puesto? "Esa gerencia era lo que siempre había soñado, después de haber crecido con la empresa y conocerla tan bien. Pero tuve que afrontar que no me la dieran. Me explicaron que estaban buscando a alguien con experiencia en otras empresas y que pudiera hacerlos crecer en exportación. Y la verdad es que ése no es mi perfil. Encima, yo estaba dispuesto a que me cayera pésimo el nuevo gerente, pero el tipo tuvo un comportamiento impecable con los dueños y conmigo. Así que ni siquiera pude enojarme con él, lo cual más bronca me dio, me parece."

Acá está Diego, entonces, ya frente a las tostadas calentitas y el café con leche, y siente de todo en este primer día sin ese trabajo. Desde miedo hasta alivio. Había algo de la rutina laboral que durante muchos años le había gustado; lo estructuraba a la vez que le permitía prestarle atención, sin grandes sobresaltos, a lo que más le importaba: su familia, sus amigos y armar rompecabezas. Pero en el último tiempo lo cotidiano de la empresa le aburría hasta el hartazgo. "Así que haber arreglado un retiro voluntario con beneficios que superan a la indmenización que me hubiera correspondido me da un buen margen." Pero eso no quita el temor por lo que vendrá, aunque tres proveedores y dos clientes le hayan ofrecido un puesto porque saben cómo trabaja y los códigos que maneja, y unos colegas le hayan dicho de sumarse como consultor asociado.

Ésas son las opciones que está barajando. Pero este primer día decide no pensar más, al menos por hoy. Así que después de desayunar, se anota en el gimnasio y hace una primera clase. Sale de ahí y decide no volver más. Se mete en el cine, con pochoclos, función de las once de la mañana. Disfruta la sala casi vacía y la película de ciencia ficción. Sale y ve a la gente yendo de acá para allá. No sabe cómo será el resto de su vida, pero sí que ese rato tomado para él estuvo bueno.

La transición entre un trabajo y otro

¿Cómo seguirá la vida de Diego a partir de ahora? Las personas que terminan un empleo después de tantos años suelen pasar por un abanico amplio de sensaciones encontradas que van desde una libertad desconocida hasta la parálisis, justamente también por lo desconocido. "Aún con un margen económico importante y perspectivas de proyección laboral, suele haber un primer tiempo de incertidumbre, en que la persona se pregunta si habrá hecho bien en dar ese paso y preguntarse además cuál será el próximo", explica Mercedes Korin, asesora en desarrollo profesional. "Las reacciones de los días y semanas siguientes suelen ser diversas según cada uno, pero pueden ir desde la euforia y querer hacer de todo hasta la parálisis con una autoestima por el piso."

En cualquier caso, conviene tener claro que las reacciones son eso: reacciones surgidas a partir de una situación específica como es dejar un trabajo de años sin empezar otro al día siguiente. Se trata, dice Mercedes, de ir encontrando una cadencia en la transición. "Si la persona se posiciona en uno de los extremos reactivos (hiperactivo o paralizado) y no puede salirse de ahí, u oscila todo el tiempo entre uno y otro, conviene que consulte a algún terapeuta para que le ayude a poner en perspectiva el momento que está viviendo y no perpetúe esas actitudes". Otras personas, en cambio, logran pronto entender el sentido de la transición y darle el lugar que merece entre el pasado y el futuro. Ojalá sea el camino de Diego.

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