Avasallante y conmovedora

Érica Rivas, con algo de Marilú Marini
Érica Rivas, con algo de Marilú Marini Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Carlos Pacheco
(0)
7 de abril de 2018  

Matate, amor. Autora: Ariana Harwicz. Adaptación teatral: Ariana Harwicz, Érica Rivas, Marilú Marini. Intérprete: Érica Rivas. Voz del amante: Rodolfo de Souza. Diseño de movimiento: Diana Szeinblum. Escenografía: Coca Oderigo. Vestuario: Mónica Toschi. Sonido: Jesica Suárez. Luces: Iván Gierasinchuk. Video escénico: Maxi Vecco. Maquillaje y peinado: Emmanuel Miño. Asistente de dirección: Fiamma Carranza Macchi. Dirección: Marilú Marini. Sala: Santos 4040, Santos Dumont 4040. Funciones: viernes y sábados, a las 20. Duración: 75 minutos. Nuestra opinión: muy buena

El espacio escénico se presenta sumamente apacible. La antesala de un bosque que parece profundo e invita a introducirse en él con la esperanza de encontrar cierta paz. Esa sensación no es duradera. Entra Ella y algo de lo que propone aquel estado natural se desvanece con fuerza. La mujer deambula por ese pequeño territorio conociéndolo demasiado. Algo del salvajismo del monte se apoderó de su cuerpo, de su mente. Comienza a relatar y da cuenta de algunos aspectos de su vida privada que se tornan cada vez más intensos e inquietantes.

Ella repasa su cotidianeidad de manera feroz. En un comienzo se puede pensar que está cansada de la rutina. Esposa, madre, viviendo en las afueras de una ciudad. Dedicada a estar pendiente de un marido que no quiere ni necesita. Criando a un hijo que no quiere ni necesita. Y lo explicita con una naturalidad que sorprende al inicio pero que, poco a poco, va comprendiéndose. Esa mujer se cansó de expresar su rebeldía. Pasó ese estadio sin lograr nada que la tranquilice, que la reubique en el mundo de otra manera, que la reivindique en su condición femenina.

Este personaje, extraído de la narración de Ariana Harwicz, se planta en el teatro con el derrotero que mostraron en otro momento de la historia criaturas concebidas por el francés Bernard Marie Koltés ( Roberto Zucco) o la inglesa Sarah Kane ( Psicosis 4.48). Cuando el social histórico aprisiona tanto al ser humano ya no es posible gritar. De nada sirve. Se sale a matar o se provoca la propia muerte. Y este personaje se nos presenta en el momento en que enfrenta ese dilema. No es una mala mujer, no está desencajada aunque lo parezca. Su lenguaje es descarnado, pero expresa una coherencia extrema. Tiene el tiempo suficiente para hacernos partícipes a los espectadores de todas sus necesidades y desventuras. Confiesa hasta lo inconfesable. Escapa a todas las normas y a su manera nos dice que debemos aceptarla.

Si bien la estructura dramatúrgica de Matate, amor es algo endeble en algunos momentos y hace que ciertas escenas pierdan intensidad, la capacidad interpretativa de Érica Rivas salta cualquier pequeño escollo. La actriz se permite, con suma libertad, ingresar en un universo creativo desbordado, inmenso. Las palabras que dice y las imágenes que promueve adquieren un valor tan potente que desestructuran su cuerpo y lo manipulan con una naturalidad avasallante. Su entrega es conmovedora.

La dirección de Marilú Marini pone a esa actriz en primer plano. Investiga cada situación del texto muy minuciosamente y la recrea en el espacio logrando que hasta el mínimo gesto de la intérprete se proyecte con fuerza. Hay algo del estilo de actuación de Marini que se reproduce en Rivas. Como si la directora hubiera transitado en su imaginación y en su cuerpo cada paso de ese personaje. Lo conoce a fondo y lo talló sobre su actriz con la seguridad de que iba a revelarlo con mayores matices.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.