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Risas, talento y diversión, en una ópera clásica para niños

Una auténtica fiesta operística en el Konex
Una auténtica fiesta operística en el Konex Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Juan Garff
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7 de abril de 2018  

El barbero de sevilla. Música: Rossini. Adaptación y dirección musical: Hernán Sánchez Arteaga. Libreto original: Sterbini. Adaptación y dirección escénica: María Jaunarena. Intérpretes: Gabriel Carasso/Fernando Grassi, Sebastián Russo/Patricio Oliveira, Laura Penchi/Constanza Díaz Falú, Román Modzelewski/Mirko Tomas, Walter Schwartz/Max Hochmuth, Cecilia Pérez San Martín/María Goso, elenco, coro y orquesta. Escenografía y luces: Gonzalo Córdova. Vestuario: María Jaunarena. Sala: C.C. Konex, Sarmiento 3131. Funciones: domingos a las 11. Nuestra opinión: muy buena

¿Ópera clásica para niños? ¿Por qué no? Hay unas cuantas obras líricas de trama accesible a la infancia y partitura que les pueden resultar sumamente atractivas. Solo habrá que tener en cuenta que los chicos no son fans a priori del género lírico. Habrá que ganárselos como público nuevo. La puesta en escena deberá encontrar el equilibrio entre una adaptación que lleve la ópera a horizontes a la altura de los chicos, sin por ello perder los valores artísticos originales.

Ese es desde hace casi tres décadas el objetivo del ciclo Vamos a la Ópera de la Fundación Konex, en las últimas temporadas en cooperación con Juventus Lyrica, con las puestas en escena de La flauta mágica de Mozart y La Cenicienta de Rossini. Le tocó este año el turno a El barbero de Sevilla, con su música que ha penetrado en la memoria popular. La régie de María Jaunarena optó por otorgarle la mayor claridad a la trama de la ópera, difícil de inteligir sobre todo a partir del canto de varios personajes juntos en dúos y coros. Le agrega para ello a Fígaro el rol de relator de la historia e intercala buena parte de segmentos hablados entre las piezas cantadas. Fígaro, fiel a su impronta original, asume también este papel adicional en clave de humor. Gabriel Carasso tiene la presencia escénica para llevar adelante la tarea con eficacia cómica, como demuestran las risas que surgen en la platea infantil.

Pero esas risas también suenan en contrapunto con las arias, los chicos perciben el humor musical de la partitura de Rossini. Y es ahí donde crece también el rol de Rosina, la joven a la que el mezquino Bártolo no permite acercarse a su amor, el Conde de Almaviva (Sebastián Russo). Interpretada por Laura Penchi, compone con Figaro, quien la ayuda a salir de su encierro, un eje escénico en el que se hace evidente que el humor más intenso de la ópera cómica es el que se expresa a través de la música. Se suman ahí Bártolo (Ramón Modzelewski), su venal cómplice Basilio (Walter Schwartz) y la fiel criada Berta (Cecilia Pérez San Martín). Cuando todos cantan, se completa la fiesta.

Por: Juan Garff

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