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Otra mirada sobre Getty y los límites de su conducta

Donald Sutherland, como John Paul Getty
Donald Sutherland, como John Paul Getty Crédito: Fox
Marcelo Stiletano
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7 de abril de 2018  

Trust. Creador y autor: Simon Beaufoy. Fotografía: Christopher Ross. Edición: Elliot Graham. Música: James Lavelle. Elenco: Donald Sutherland, Harris Dickinson, Michael Esper, Anna Chancellor, Brendan Fraser, Hilary Swank. Dirección: Danny Boyle. Emisiones: los lunes, a las 23, por Fox Premium Series (también disponible en Flow y en Cablevisión On Demand). Nuestra opinión: muy buena

Lo que pasó en 2006 con las dos películas sobre Truman Capote estrenadas casi al mismo tiempo se repite ahora con el famoso affaire de la familia Getty y la crónica del secuestro en 1973 del nieto de quien entonces era el hombre más rico del mundo. En situaciones de este tipo (más frecuentes de lo que cualquiera podría imaginar) siempre una de las obras prevalece y queda en la memoria como la versión definitiva del asunto. La otra, lamentablemente, cae en el olvido.

Sería muy injusto que algo así ocurriera con Trust, la serie de 10 episodios que se estrena muy poco tiempo después del revuelo provocado alrededor de Todo el dinero del mundo cuando el director Ridley Scott, con la película terminada, reemplazó al caído en desgracia Kevin Spacey por Christopher Plummer y filmó de nuevo todas las escenas en las que aparece el anciano magnate.

A Plummer le debemos un retrato de John Paul Getty que muchos podrían considerar definitivo. Pocas veces el cine llegó tan lejos en la representación de la codicia y de todos sus significados posibles, empezando por el ontológico. La imponente presencia actoral de Plummer funcionaba allí como un enorme imán que hasta conseguía atenuar las inconsistencias del relato. La película entera se puso al servicio de la avidez por la riqueza que obsesiona a un hombre solitario. Y hasta el secuestro de su nieto, eje de la acción, funcionaba como simple herramienta al servicio de ese complejo retrato humano.

A Danny Boyle, en cambio, le interesa mucho más entender cuáles son los límites de esa conducta. No tanto las ganas de Getty de acumular dinero, poder y obras de arte, sino hasta dónde está dispuesto a llegar con todo eso. El Getty definido por Boyle en el comienzo de esta serie escrita por Simon Beaufoy no se construye solamente desde la codicia. Es ante todo un libertino (vive con una suerte de harén en su castillo del sur de Inglaterra) y un amoral que goza con la humillación y el desprecio hacia sus semejantes. Solo parece confiar en aquellos a quienes imagina como sus sucesores.

En un momento le toma simpatía a su escurridizo nieto con el afán de convertirlo en él mismo, lo cual (como todos sabemos y el propio Getty también) resulta imposible. Es su propia imagen la que se refleja, deformada, en el espejo de ese frustrado heredero, dueño de una juventud y de una vitalidad sexual que el anciano (maravillosamente interpretado en toda su perversa decadencia por Donald Sutherland) ve desvanecerse.

En la apertura de la historia, Boyle (que lamentablemente solo dirigió los primeros tres capítulos) se anima como es su costumbre a moverse siempre en la cornisa. Sus personajes viven atrapados en un trip alucinatorio del que no pueden escapar. Ni el magnate al que no parece faltarle nada y siempre está queriendo algo más, ni su vicioso entorno, ni el supuesto heredero que cree pertenecer a otro mundo. Trust es un gran retrato familiar desde el cual asoma una definición política: el mundo de los 70 es una prisión llena de billetes y excesos.

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