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El fútbol mixto marca la cancha

Hombres y mujeres juegan a la par en los partidos organizados por FC BAFA en Palermo
Hombres y mujeres juegan a la par en los partidos organizados por FC BAFA en Palermo Crédito: Ignacio Sánchez
Con el auge de los partidos, llegaron los torneos, cada vez más populares en el ambiente amateur: nuevos códigos de una cultura que pide el cambio
Laura Reina
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7 de abril de 2018  

Mientras tomaba agua de la botellita y se recuperaba en el banco del intenso partido que había jugado con sus amigos, a Leandro le llegó una propuesta que no pudo rechazar. "Nos faltó un jugador. ¿Querés sumarte?", escuchó que le preguntaban desde atrás de la red de protección para evitar que salgan las pelotas. A pesar del cansancio y un compromiso asumido previamente con Netflix, Leandro decidió aceptar la propuesta. Después de todo, un poco más de fútbol no le haría daño a nadie (y a él tampoco). Dejó la botella y entró en la cancha para jugar el partido. Enseguida algo le llamó la atención. Paradas sobre el césped sintético, haciendo ejercicios de calentamiento, estaban sus nuevas compañeras de equipo. Sin saberlo, lo habían convocado para jugar un partido mixto. "¿Y ahora?", se preguntó entre sorprendido y entusiasmado por el nuevo desafío.

Después del boom del fútbol femenino, que en su momento fue interpretado como un paso más en la búsqueda de igualdad de género, los equipos conformados por hombres y mujeres se imponen en las plazas y canchitas de fútbol 5 de todos los barrios. Si el fútbol femenino fue el que abrió el camino para la aceptación, el mixto es algo así como la confirmación de que algo está empezando a cambiar. "Hace 10 años un hombre no aceptaba jugar un partido con una mujer. Y la mujer tampoco se permitía decir que quería jugar. Hoy eso cambió, el varón no solo acepta, sino también reconoce cuando una chica juega bien o mejor que él", dice Lorena Aquino, arquera y capitana de Las Máquinas, un equipo en el que comparte cancha con su marido, su hermano y varios amigos de la infancia y del que resalta el sacrificio y la entrega en cada partido.

Lorena siempre tuvo contacto con el fútbol, pero recién a los 33 lo comenzó a disfrutar desde adentro de una cancha. "Empecé hace tres años a jugar en un equipo de mujeres, pero al poco tiempo surgió lo del fútbol mixto y me encantó -asegura-. Últimamente se la incluyó mucho a la mujer en el fútbol. Me parece que es un lugar que nos fuimos ganando y que los hombres fueron aceptando. Al principio, ellos no tenían expectativas de lo que podíamos hacer dentro de una cancha, pero ahora se sorprenden y halagan lo que hacemos. Y a nosotras, jugar con ellos nos obliga a mejorar para estar a la altura", sostiene Lorena, que hace hincapié en el respeto que los hombres deben profesar a las rivales cuando juegan juntos. "Algunos se olvidan que están jugando con chicas y juegan fuerte. Pero en los torneos los árbitros cuidan mucho a las mujeres. Hay una protección que hace posible que hombres y mujeres compartan una cancha".

Varios hombres se sorprenden del nivel de algunas mujeres: "Te encaran y gambetean", dicen
Varios hombres se sorprenden del nivel de algunas mujeres: "Te encaran y gambetean", dicen Crédito: Ignacio Sánchez

Aunque explotó hace poco, la modalidad mixta existe desde hace años en algunas canchas de fútbol 5 y surgió casi por necesidad. "Empezamos a hacer partidos mixtos en 2012. Algunos chicos se sumaban a los de chicas porque ellas querían jugar y no llegaban a formar equipo. Notamos que la modalidad había prendido y fue creciendo sobre todo a nivel recreativo, con partidos los martes, jueves y domingos. Ya a a finales del año pasado decidimos organizar un torneo mixto. Fue más popular de lo que pensamos. Nos sorprendió", reconoce Anne Marie van Beusekom, cofundadora de FC Buenos Aires Fútbol Amigos (BAFA), una comunidad de jugadores amateurs de todas partes del mundo que se juntan en las canchas de Palermo Fútbol a hacer lo que más les gusta. Aunque fue creada por y para los extranjeros que estaban viviendo en Buenos Aires, de a poco se fueron sumando los locales. O sea, los equipos no solo son un mix de hombres y mujeres. También hay un popurrí de nacionalidades.

"Por ahí notamos que los argentinos tienen más reparos. Pero se están abriendo. En general, los hombres han ido aceptando esta clase de fútbol que es muy distinta a la que están acostumbrados entre ellos -dice Anne Marie-. Es otra dinámica, otro tipo de juego. Se suele hablar de cómo jugar con hombres ayuda a las mujeres a mejorar su performance. Pero a ellos también los puede ayudar. Por ejemplo, a no usar tanto el cuerpo. Sí o sí hay menos roce, menos faltas. Eso los obliga a desarrollar otras habilidades. Y también a ser más precisos: al no poder patear al arco porque solo las mujeres pueden hacer gol, ellos se convierten en los asistidores. Eso los vuelve menos egoístas".

Sucede que la modalidad mixta implica acatar varias nuevas reglas de juego. La más importante (y tal vez polémica) es que los hombres no pueden patear al arco. Y esto es así porque hay otra regla que dice que el arco debe estar custodiado siempre por una mujer, que difícilmente pueda atajar el remate de un hombre sin salir lastimada o lesionada. Es decir, los varones no pueden convertir. Entonces se ven privados de eso que es la esencia misma del fútbol: hacer (y gritar) un gol. Salvo (siempre hay una excepción que confirma la regla) que lo hagan con la cabeza.

Lejos de lamentarse, Diego Aquino, hermano de Lorena e integrante de Las Máquinas, sostiene que esta limitación hizo, por ejemplo, que mejorara su golpe de cabeza. "El no poder patear al arco es para proteger a la mujer de posibles lesiones. Igual, un gol por partido hacemos seguro de cabeza. Pero es muy raro no poder patear al arco y a veces genera impotencia -confiesa-. Llegás al área y el remate te sale instintivamente. Además, la tentación es más grande porque al no poder convertir, estás solo, sin marca. Pero sí o sí tenés que dar el pase a la mujer para que convierta. Si pateás al arco, pueden sacarte amarilla", advierte Diego, que considera que todas estas reglas son necesarias para que el fútbol mixto sea posible. Sin embargo, se queja, algunas mujeres se "aprovechan" de esta protección.

"Hay algunas chicas que juegan en clubes y van muy fuerte abajo y que te pegan patadas y el árbitro no dice nada, se hace el distraído. Apela al famoso 'siga, siga...' y vos estás en el piso con dolor. Muchas veces termino con los tobillos hinchados y no queda otra que bancársela porque si te quejás es peor. Ahí no hay mucha igualdad de género que digamos...", opina Diego, campeón de varios torneos mixtos con su equipo. Además de las copas, se ganaron un viaje a Brasil.

Los after después de los partidos son uno de los momentos más esperados
Los after después de los partidos son uno de los momentos más esperados Crédito: Ignacio Sánchez

En Salguero Fútbol ya es habitual ver cómo hombres y mujeres comparten un equipo. Muchas de sus canchas fueron testigos privilegiados del origen y posterior boom del fútbol femenino. Hoy, también, son receptoras de los torneos de modalidad mixta que organiza Gambeta Femenina (un verdadero referente del fútbol femenino en el país) y aseguran que es la variante que más ha crecido en interés e inscriptos en los últimos tiempos. "Es la novedad", explican. Hoy por hoy, hay en juego un campeonato largo de ocho equipos, pero en el verano los "torneos relámpago" mixtos -los realizados en un solo día- fueron un verdadero éxito en número de inscriptos.

Martín Salvático, organizador de torneos en Gambeta Femenina, sostiene que la modalidad mixta prendió, además de que porque es la novedad, por un deseo de las mujeres de mejorar su juego y performance adentro de la cancha. "Después del boom del fútbol femenino, muchas se engancharon con el deporte y empezaron a ver cómo podían mejorar. Algunas se fueron a clubes y otras empezaron a jugar con hombres, en general novios, hermanos o amigos. En Gambeta hay equipos de fútbol femenino con integrantes que empezaron a jugar en equipos mixtos y ves claramente cómo han evolucionado -destaca Salvático-. Antes estaban a mitad de tabla y ahora están en los primeros puestos. Hay avances tácticos, posicionales, de cómo deben ubicarse y distribuirse en el campo de juego, y técnicos, además de que patean más fuerte".

En cambio, Martín -que aclara que no juega fútbol mixto- no es tan determinante en cuanto a las ventajas que puede significar para un hombre compartir la cancha con una mujer. "Es divertido para los dos, tal vez más para ellas que para ellos. Lo que pasa es que los hombres están como contenidos: no pueden ir con todo abajo a trabar una pelota, no pueden meter el cuerpo ni hacer un gol. Es menos atractivo para ellos, que están acostumbrados a otro tipo de juego. De todas maneras a muchos les sirve para mejorar en el rubro asistencias, que es algo que no suele abundar en estos partidos -sostiene Salvático-. En general, van para adelante y tiran al arco. Esto los obliga a parar la pelota, tomarse un tiempo para pensar y asistir a la compañera".

En realidad hay hombres que sostienen, por lo bajo, que desde el punto de vista masculino hay más para perder que para ganar en la modalidad mixta. Porque una mujer que le haga un caño a un varón o le gane en velocidad con un pique corto o gambetee y encare hacia el arco sigue siendo un golpe al ego machista que muchos hombres, por prurito, prefieren evitar.

Diego Aquino reconoce que hay chicas que juegan realmente bien, incluso mejor que los hombres. Y que eso que puede ser placentero muchas veces se vuelve un problema. "Hay mujeres muy gambeteadoras y habilidosas que te encaran y vos vas confiado a robarle la pelota y te gambetean y hacen el gol. Después de eso, sabés que seguro viene la cargada", acepta el experimentado jugador de Las Máquinas, que a pesar de estos "riesgos" asegura que disfruta de enfrentar a mujeres.

Más allá de los aspectos netamente futbolísticos, los equipos formados por hombres y mujeres disfrutan, además de compartir una cancha, de los famosos terceros tiempos. Las salidas a comer o a tomar algo después del partido son uno de los puntos fuertes detrás de esta nueva modalidad. Por eso, para Anne Marie van Beusekom, de BAFA, la posibilidad de mejora en el juego es uno de los puntos de interés para las mujeres que participan de partidos mixtos. Pero no el único.

"Es cierto que hay chicas que quieren mejorar en su juego. Pero para otras es la actividad social de su semana -dice Anne Marie-. Y como acá vienen varios extranjeros, en muchos casos el foco de interés está en conocer gente nueva y no tanto en ver cómo mejorar la pegada u otros aspectos del juego. Algo que me parece que cambió respecto de antes era que la mujer que jugaba al fútbol se masculinizaba. Hoy eso cambió. La mayoría que juega no pierde su feminidad".

Para Ignacio Gutiérrez, que comparte equipo con su novia, Sofía Carvajal, y varios compañeros del trabajo es una salida que lo tiene todo: deporte, amigos, novia y una rica comida. "Muchas veces cuesta hacer coincidir todo en una salida, porque me pasaba que cuando jugaba con mis amigos, me iba rápido para volver a casa y estar con Sofía. Me quedaba sin ese tercer tiempo. En cambio ahora hago todo y la pasamos genial, nos divertimos y compartimos una salida completa".

En cambio, para los hermanos Lorena y Diego Aquino significa rememorar esos picaditos de cuando eran chicos en alguna plaza. Y en los que todos jugaban sin importar la edad, el equipo por el que hinchaban o el género. Solo por amor al fútbol.

Un reglamento para tod@s

Conformación de los equipos

Cada equipo debe estar conformado por al menos dos jugadoras y dos jugadores de campo. En el arco, sí o sí debe atajar una mujer

Conversión

Los goles deben ser convertidos siempre por mujeres. Los hombres tienen prohibido patear al arco. Su rol debe ser de asistidores. La única manera en que un varón puede hacer un gol es con la cabeza, ya sea mediante un centro de un compañero o un autopase. Los penales y tiros libres directos deben ser ejecutados por una mujer

Cambios

Una mujer puede reemplazar a un hombre durante el partido, pero un hombre no puede reemplazar a una mujer. Siempre debe haber al menos tres mujeres en la cancha (contando la arquera). Si una mujer entra reemplazando a un hombre, debe acatar las reglas del varón (no puede patear directo al arco)

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