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El creciente marketing del silencio

Espacios libres de ruido, retiros en los que no se emite palabra, prácticas para generar calma en la oficina y hasta recitales con auriculares son algunas variables de este fenómeno
Laura Marajofsky
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7 de abril de 2018  

En una época de estímulo constante, no solo visual sino también auditivo, parece imposible (o casi) entregarnos a la pulsión de no hacer ruido. Aun así, el marketing del silencio gana cada vez más adeptos.

No es casual que en un momento en el que las grandes ciudades sufren de polución sonora y el ruido parece un aspecto ubicuo e inescapable de la experiencia urbana, se haya comenzado a estudiar el impacto no sólo biológico, sino también cultural de este fenómeno. El silencio, en definitiva, se ha vuelto una commodity, con espacios noise free (libre de ruido) muy solicitados, eventos como las Silent Reading Parties (juntadas multitudinarias para leer en conjunto y en silencio), las raves silenciosas (donde se baila en conjunto, pero cada uno con auriculares) o las quiet parties (el punto es no hablar y comunicarse por gestos) marcando tendencia, y el auge de disciplinas introspectivas de todo tipo.

Incluso en las empresas hoy se permite a los empleados hacer actividades como el yoga o la meditación para trabajar con la postura y la respiración sin ruido.

"En las prácticas de yoga, el silencio es primordial; incluso me animo a decir que, desde mi experiencia, el silencio es una parte estructural de las posturas. Los alumnos, al ingresar al salón, apagan sus celulares, preparan su espacio de trabajo y comienzan a 'practicar el silencio'", cuenta desde su estudio en Colegiales Pamela Dobniewski, profesora de yoga y quien también da clases en oficinas.

Algunos países como Finlandia se han aprovechado de esta búsqueda por la quietud y han hecho del silencio su trademark. Con su clima y sus biomas, idiosincrasia y orden, este país ha transformado al silencio en un recurso más; y lo ha explotado a través del turismo, de las atracciones naturales, de su calidad y ritmo de vida. Hasta la compañía de relojes Rönkkö bromea con su eslogan, que reza: Hechos a mano en silencio Finlandés. "En el futuro la gente pagará por la experiencia del silencio", se jactan desde el gobierno. Lo cierto es que mucha gente en otros lugares del mundo ya lo hace, y por eso tecnologías (auriculares que cancelan el ruido), materiales (desde cortinas, a calzado o paredes insonorizadas) y prácticas contemporáneas se enfocan en minimizar el ruido diario.

Una moda tranquila

Si bien las Silent Reading Parties organizadas por Disconnect BA en principio lo que promueven son espacios de desconexión de la tecnología, el resultante es un montón de gente disfrutando, entre otras cosas, del silencio ("¡Imaginate estar rodeado de 50 o más personas sin escuchar ningún celular que suene!", comentan). La iniciativa, organizada en conjunto con el área del Malba Literatura, convoca a esta experiencia de lectura silenciosa cada estación del año. "La propuesta es muy simple: invitar a las personas de todas las edades a venir al museo en el día que habitualmente está cerrado (los martes) con un libro, para que se apropien del espacio y se desconecten de la rutina diaria y sus celulares. El evento es silencioso como lo indica su nombre, pero hay intervalos de música en vivo", explican desde la organización.

Las Silent Reading Parties no son un producto nacional, sino parte de un movimiento que ya se ha extendido a ciudades como Seattle, San Francisco y Nueva York, mostrando que la pulsión por encontrar espacios para parar y estar en silencio, aun en compañía de otros, es cada vez más marcada.

Los retiros de silencio, enmarcados en prácticas de meditación, también están a la orden del día. "Vipassana quiere decir 'ver profundamente' o 'ver con claridad' y para lograr este tipo de visión uno de los componentes principales de la práctica es el silencio. Un consejo muy común, dentro de un Monasterio Budista, es 'si no tienes nada interesante que decir, entonces guarda silencio'. Al practicar este tipo de meditación lo que vamos desarrollando es introspección, la cual es imposible de lograr si no estamos en silencio", cuenta Eduardo Torres Astigueta, quien se dedica a practicar y enseñar meditación Vipassana desde hace más de dos décadas, y quien organiza retiros.

Pero no se trata solo de poder conectarse con uno mismo y disfrutar de una pausa, sino que las formas en las que nos conectamos están evolucionando, y así van surgiendo nuevos conceptos en entretenimiento como las fiestas y los espectáculos silenciosos en donde se busca otro tipo de interacción tanto con uno mismo como con el exterior. "Con Silent se viven experiencias tanto para un concierto, un cine o una obra de teatro, es un concepto amplio y estamos todo el tiempo pensando en lanzar nuevas ideas. El Silent es el futuro, es una tecnología muy interesante porque cuida al otro, respeta al otro y es ecofriendly. Es un concepto difícil de instaurar en las cabezas de la gente, pero una vez que lo prueban les encanta", arriesga Andrés Shnayman, de Pez Líquido & Silent Sounds, una productora de arte y tecnología que se dedica a organizar eventos vanguardistas en el ámbito de la música.

De la mano de un amigo ingeniero de sonido comenzaron a investigar la movida de las Silent Discos con headphones que habían hecho furor en Europa, y empezaron a pensar en exportar tanto ese formato como el de espectáculos que la gente pudiera disfrutar con auriculares, desde obras de teatro hasta conciertos (Silent Concerts). Esto último les permitió, por ejemplo, algo tan insólito como hacer un concierto silencioso en la Antártida con Metallica. "La idea es acercar música y sonido de excelente calidad sin tener que tener megaparlantes que te dejan sordo. Esto te acerca de manera tecnológica a la sensibilidad de la música, y te conecta con el arte, con uno mismo. Cuando hacemos eventos de cara al futuro pensamos en el respeto al otro y a la naturaleza, sin invadir el aire con el sonido, uniendo la cultura y el respeto".

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