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Dalia Gutmann: "Yo quería ser una mujer seria"

Crédito: Daniel Jayo
Actriz y conductora, se luce en el campo del stand up femenino y asegura que el humor, siempre, termina por rescatarla
Alejandro Rapetti
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7 de abril de 2018  

Humorista, comediante, locutora, Dalia Gutmann se ha convertido en la crack del stand up femenino en Argentina. Al menos eso irradia cada miércoles por la noche, cuando sube al escenario del flamante Teatro Liceo Comedy para presentar una nueva temporada de Cosa de Minas, exitoso unipersonal que desde 2011 resetea cada año para elucidar el particular comportamiento femenino en un aplaudido monólogo de poco más de una hora. Entre videos, canciones y coreografías, Dalia se ríe de sí misma, comparte sus experiencias frente a una platea colmada de mujeres y reflexiona acerca de lo que les toca vivir en estos tiempos, sin temor al ridículo.

Además, conduce La Culpa es de Colón (Edición Mujeres), un programa humorístico grabado para Comedy Central que se emite los sábados por Telefé, donde aborda diferentes temas y secciones junto a un panel de cuatro standuperas: Fernanda Metilli, Malena Guinzburg, Connie Ballarini y Natalia Carulias.

Sin embargo, antes de trabajar en el medio, Gutmann se abrió camino como preceptora, telefonista y moza; trabajó tres años en un videoclub y fue coordinadora de grupos infantiles. También vendió agendas, fue promotora ("pero no de esas potras, sino de las que te hacen encuestas en la calle", aclara) y trabajó en el Museo de los Niños. Después estudió Locución en el ISER, pasó por distintas radios y en 2003 debutó en Canal 9 como cronista. Durante 2015 y 2016 también fue la conductora del programa Tipo de minas, que se emitió por Canal de la Ciudad.

Casada con Sebastián Wainraich desde hace 16 años, madre de dos hijos (Kiara, de diez años y Federico, de cinco), vive con su familia en Colegiales y asegura que no le gusta cocinar ni le interesa tener un auto de alta gama. "Todo lo que es para marcar categoría, que en otro tipo de personas es fundamental en la vida, a mí nunca me importó. Por ahí no encuentro la cartera y salgo a la calle con la bolsa de supermercado. Siempre me cargan por eso. El glamour no es algo que me caracteriza", advierte mientras la maquillan en su camarín, minutos antes de salir a escena.

-Venías trabajando como cronista y en un momento te volcaste a la comedia. ¿Cómo fue esa bisagra en tu vida?

-Yo quería ser una mujer seria? mi papá quería que yo fuera periodista, una onda Liliana López Foresi. Entré al 9 y quería ser una buena periodista en la calle, me esforzaba, pero nunca terminaba de encajar. Entonces por el 2004 empecé a estudiar stand up para divertirme un rato, porque en el laburo la pasaba muy mal y ahí encontré un lugar que me encantaba y estaba buenísimo, así que empecé a dedicarme cada vez más a la comedia y el humor.

- ¿Qué cosas te hacen reír?

-Es como en el amor, hay gente que es infalible, la veo y me río, aunque no sepa muy bien por qué. Siempre me hace reír lo que no me espero, lo que me sorprende, lo que no encaja o se sale de la norma. Pero digamos que en general me divierte mucho la boludez humana. Como cuando estás muy dormido y tenés que disimular, ese tipo de cosas que a todos nos pasan y hacemos un esfuerzo enorme por disimularlas.

- ¿Quiénes son tus referentes?

-Tengo rebeldía para hablar de referentes. No sé si son referentes, pero sí me reí tremendamente con Juana Molina. Lo que hace que sienta admiración por alguien es la entrega arriba del escenario, esa cosa medio torpe, que no es de loser, sino del que se planta desde un lugar más humano, más vulnerable.

- ¿Hay temas tabú con el humor?

-No juzgo en el otro lo que hace, si se la banca que se meta con todo lo que quiera, pero yo con temas muy, muy dolorosos como la muerte de un hijo o algo así no podría hacer humor, no hay manera que yo pueda reírme de eso, no hay lugar. Sí de la muerte, porque es algo que nos va a tocar a todos y me parece que alivia mucho, pero algunos temas me parecen imposibles.

- ¿Que hacés en tus tiempos de ocio?

-Es muy raro, porque tengo una capacidad increíble de llenarme de cosas, de las que trato de zafar y nunca puedo. Me gusta dormir y escuchar meditaciones guiadas, porque me ayuda a bajar un cambio.

- En pareja con Wainraich desde hace 16 años, ¿qué opinión te merece la vida en pareja, la convivencia?

-Mmm? sostener el romance conviviendo con alguien me parece muy difícil, pero a su vez es lo que mejor funciona. La verdad es que con Sebastián nos llevamos muy bien, pero es difícil sostener en el tiempo una pareja, y a la vez me veo envejeciendo con él, no es que estamos en una etapa en la que ya no nos bancamos más, pero sé que es muy complicado. Por ahí nos peleamos, pero nunca pasamos por una etapa de decir, ?che, ya no da para más'.

-Alguna vez dijiste que la infidelidad en tu pareja solo valía fuera del país. Hace poco Wainraich lo desmintió en una entrevista. ¿En qué quedamos?

-(Risas) No, la verdad es que a mí me parece que hay algo que como sociedad tenemos que charlar, y es que estamos viviendo muchos años: ¿cómo hacemos con esto de la monogamia? Antes quizás te morías antes, tenías una vida más oculta, el tipo tenía dos familias, no sé, pero ahora vivimos como hasta los 85 años, una aventura cada tanto debería ser legal, sin que eso perjudique una familia. A veces lo hablo con Sebastián, le digo ?che, ¿qué vamos a hacer?', y él no quiere hablar del tema. Lo digo un poco en chiste, un poco en serio, y otro poco porque me parece que es algo que piensa la gente que vive hace muchos años en pareja. Es un tema que cada pareja tiene que charlarlo y ponerse de acuerdo. En la lógica, para mí debería poder ser así, pero no lo practico porque tampoco está buena la situación del engaño.

- ¿Qué cosas te angustian?

-Tengo una tendencia natural a bajonearme un poco, pero el humor me rescata. Pienso en todo lo bueno que tengo, y eso me pone en eje. Por otra parte, desde que soy madre muchas cosas están relacionadas con mis hijos, y si ellos están bien nada me angustia demasiado, nada me cala hondo, pero si hay algún problema, o si les pasó algo, lo que más me angustia está relacionado con ellos. Soy genéticamente sufriente, y por eso también me dedico a la comedia. Sufro mucho, porque soy muy caótica, y siempre siento que me olvidé algo.

Una fanática de la limonada

Fuente: LA NACION

Recuperada de su adicción a la Coca light, Dalia confiesa su actual debilidad por lo natural: "Ahora mi bebida favorita es la limonada con menta y jengibre, pero solamente cuando voy a tomar algo a un bar, porque en mi casa no me la hago", dice. También se confiesa amante de los licuados: "Me copo mucho con las frutas", asegura.

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