La fiesta del MotoGP en Termas de Río Hondo

Valentino Rossi, ídolo en Santiago del Estero
Valentino Rossi, ídolo en Santiago del Estero Fuente: AFP
Gabriel Tomich
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7 de abril de 2018  • 11:41

TERMAS DE RIO HONDO.- Lejos del ruido de Buenos Aires, pero cerca del corazón motociclístico argentino conformado por buena parte de las provincias del centro del país, el MotoGP vuelve, como desde 2014, al Autódromo de Termas, un trazado que para esta edición fue reasfaltado en varios sectores (unos 2400 metros en total, casi la mitad del recorrido), lo que genera algunas dudas entre los pilotos respecto del comportamiento de los neumáticos. La otra inquietud es el clima, con un pronóstico nada halagüeño para la hora de la competencia (domingo a las 15).

Pero al público nada de eso le importa. Al contrario, las vicisitudes en la pista solo son un condimento más para una pasión que los hace llegar desde muy lejos. Así, se esperan aquí más de 167.000 espectadores durante todo el fin de semana para poblar las tribunas especiales que tiñen de amarillo la destinada a los fanáticos del megacampeón Valentino Rossi , de naranja la del actual campeón mundial Marc Márquez y de rojo la de la mítica marca italiana Ducati. Para los neutrales quedan las gradas Silver y Gold, y los taludes en la parte externa del circuito de 4806 metros de longitud.

Parte del folclore invariable de este Gran Premio es la avalancha de motociclistas que revolucionan por tres días la quietud de esta localidad circulando por el centro (todas las noches hasta bien entrada la madrugada) y alardeando con el tronar de sus escapes en la céntrica plaza Güemes, para tortura de todos los vecinos. La pasión por las motos no se limita a los argentinos, se estima aquí que llegarán unos 10.000 brasileños y unos cuantos miles de entusiastas de Chile, Bolivia, Paraguay e incluso algunos de Colombia y Ecuador. No en vano, es la única cita mundialista de América del Sur.

Obviamente, este aluvión de entusiastas genera un gran impacto económico en esta ciudad termal. Según el Ministerio de Turismo de la Nación, el año pasado esta fiesta de las dos ruedas generó unos 600 millones de pesos en la región. Se calcula, además, que en las cuatro ediciones previas de la competencia dejó unos 174 millones de dólares.

Huelga decir que la capacidad hotelera está colmada. Según el subsecretario de Turismo provincial, Ricardo Sosa, esta ciudad cuenta hoy con unas 12.500 plazas, 4500 más que las que había antes que llegara el MotoGP en 2014; el resto se acomoda en casas particulares, campings o viaja desde Tucumán. Los especialistas en turismo afirman además que el gasto promedio de los visitantes durante este fin de semana es de $10.200 entre hotelería, comida, movilidad y otras compras.

El evento es también un agosto para los vendedores callejeros (y pocos negocios) que no solo venden gorritos o remeras no oficiales de todos los equipos y pilotos, también asan hasta cuatro o cinco lechones en sus parrillas o cuentan con pequeños hornos de barro para calentar empanadas al paso; todo a la vera de la Ruta 9, que atraviesa la ciudad, y en los accesos que llevan al circuito.

Dentro de éste los precios de la comida y la bebida no son módicos: en los "food trucks" y puestos en los boxes y en la Fan Zone detrás de las tribunas, una botella de agua o de gaseosa cuesta $60, mientras que una lata de cerveza llega a los $100 y nuestro clásico fernet con cola y el no menos autóctono vino trepan a los $120 el vaso; en tanto, las hamburguesas se despachan a 150 pesos.

Pero el ruido no termina cuando la última moto apaga su motor, la Fan Zone queda abierta para que los fanáticos circulen entre las carpas de merchandising (obviamente un hit la que vende gorras, remeras o lo que sea de Valentino Rossi) y de venta de todo tipo de artículos vinculados con las dos ruedas. Los que tienen movilidad propia (unas 3000 personas), porque no hay medios de transporte público desde el circuito hacia la ciudad por la noche, pueden disfrutar a tope de la música que pasan los DJ oficiales del evento.

En un plano más deportivo, este GP de la Argentina es la segunda fecha de una temporada que empezó a plena lucha en Qatar: solo 0,027 milésimas (el final más ajustado de la historia) separaron en la línea de meta a Andrea Dovizioso (Ducati) y Marc Márquez (Honda), con Valentino Rossi (Yamaha) a menos de 800 milésimas detrás.

Más allá del asfalto de las pistas, hay algo en lo que nadie, ni siquiera la estrella fulgurante de Marc Márquez (ganador de los títulos 2013, 2014, 2016 y 2017), puede superar al astro italiano: la idolatría del público argentino. A tanto llega la veneración por estas tierras hacia el nueve veces campeón mundial, que ayer el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, inauguró una estatua que le rinde homenaje, frente al impecable y nutrido museo que engalana este autódromo. Sin duda, "The Doctor", siempre sonriente, es una leyenda viva que, a sus 39 años, no deja de despertar pasiones en el mundo motero.

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