Masters de Augusta. El restaurant de comida rápida que sigue esperando que Tiger Woods vuelva a sentarse a su mesa

"Reservado para el campeón", dice la mesa en referencia a Tiger Woods
"Reservado para el campeón", dice la mesa en referencia a Tiger Woods
Gastón Saiz
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7 de abril de 2018  • 16:20

AUGUSTA.- La mesa está servida para Tiger Woods. Y no se trata de una metáfora: es literal. Uno de los locales de la cadena de comida rápida Arby's seguía esperando hasta este sábado por la noche a que el crack volviera a cenar allí, como lo hizo durante la semana del Masters que ganó en 1997, un certamen en el que sacudió los cimientos del golf al imponerse por 12 golpes.

Esa sucursal de Arby's está a apenas dos cuadras de la puerta de Augusta National, donde se disputa el torneo. Se ubica del lado de enfrente, exactamente en Washington Road 2733. Sería un restaurant común y corriente si no fuera porque Tiger, hace 21 años, fue un fiel cliente durante varios días seguidos, y todo por cábala. Con un gran sentido del marketing, la cadena le armó la mesa exclusiva con el cartel "Reservado para el campeón" y se promocionó con la foto después de que Tiger revelara en su libro que había ido a ese lugar como un paso obligado.

En la semana del Masters de 1997, Tiger Woods se alojó en una casa ubicada diez minutos al oeste de Augusta National con familia y amigos, incluidos Mikey Gout y Jerry Chang. "Yo no quería descansar y ponerme a dormir la siesta durante aquel torneo, esa idea quedó descartada. Así que tirábamos a un aro de basquetbol, jugábamos al ping-pong y a algunos videojuegos; necesitaba ese tipo de distracciones. No quería estar pensando cada minuto en el Masters a lo largo de la semana", contó Woods en su libro "Masters 1997: mi historia", que se lanzó al mercado en marzo del año pasado. En la obra escrita por el periodista especializado en golf Lorne Rubenstein, el astro reflejó su vida dentro y fuera de la cancha rumbo a la conquista de su primer saco verde.

"En aquella casa se había creado un ambiente relajado, tranquilo. Fue así durante los siete días porque estaba con mis seres queridos y mis amigos; pasamos un buen rato", describió. Pero claro, también había que comer. Después de que Tiger anotara 70 golpes en la primera vuelta, Gout y Chang se sintieron con hambre, miraron qué había cerca y pararon en Arby's, el espacio de comida rápida que se convirtió en un ritual nocturno para el resto de aquella estadía. Ambos eran supersticiosos y Woods no cuestionó la idea de ir ahí. Todo iba sobre ruedas.

"Hay que recordar que yo tenía 21 años", relató Woods en una entrevista con USA Today durante la promoción de su libro. "Técnicamente, aquel fue mi tercer año en la universidad, así que mis amigos estaban allí en la ciudad, andábamos hambrientos y pasamos por Arby's. Y como ya venía embalado en el torneo, este lugar se convirtió en una rutina. Más allá de que quisiera ir o no, tenía que seguir yendo ahí. Siempre pedía roast-beef con queso derretido".

De acuerdo con una persona encargada de Arby's, la firma continuaba aguardando por su cliente premium, al que seguramente no le cobrarán por semejante publicidad gratis.

Aquel arranque de la Tigermanía en 1997

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