Cristiano Ronaldo, el emblema del futbolista del futuro

Diego Latorre
Diego Latorre LA NACION
Fuente: AFP
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8 de abril de 2018  

La chilena es un recurso, no un adorno, y cuando la pelota te queda atrás se convierte en una solución instintiva muy válida que además permite golpear la pelota con el empeine, por lo que sale seca y su dirección resulta muy difícil de adivinar. La chilena es artística, acrobática, pero también sorprendente, y si sucede en un partido de cuartos de final de Champions League, el arquero es Buffon y el que la ejecuta es Cristiano Ronaldo entonces se convierte en el suceso futbolístico de la semana.

La evolución del portugués es digna de estudio porque sirve para entender los nuevos tiempos del fútbol. Wing derecho pegado a la raya en sus inicios en el Sporting de Lisboa, siempre fue dueño de un gran disparo, una muy buena gambeta hacia adentro y un agudo sentido de la oportunidad para llegar al gol, pero nadie podía sospechar entonces que iba a llegar a ser lo que es actualmente, ya cumplidos los 33 años.

No descubro nada diciendo que el 7 del Real Madrid es un atleta que gracias a su excelsa profesionalidad, a su trabajo obsesivo en el gimnasio y en los entrenamientos, a los cuidados milimétricos en la alimentación y en los tiempos de descanso, mantiene una plasticidad casi juvenil. Pero nos confundiríamos si pensamos que solo con eso alcanza para llegar a sus alturas.

Para empezar, porque primero resulta imprescindible tener condiciones innatas. Futbolísticas, pero también mentales para afrontar la enorme exigencia circundante. Cristiano ha superado, por ejemplo, las críticas que recibía por decepcionar en partidos ante rivales más potentes y ahora marca goles en finales, en cotejos decisivos, en clásicos, en series de cuartos o semis para eliminar a grandes rivales. Es un jugador que define partidos e instancias, y ese tipo de futbolistas merecen un párrafo aparte.

La evolución del portugués es digna de estudio porque sirve para entender los nuevos tiempos del fútbol.

En el fútbol hay que ganar siempre, superar desafíos, representar una camiseta, convivir con los murmullos, con el juicio de valor del público y el valor crítico de la prensa, con las respuestas de los propios familiares, con la vida cotidiana... Se debe tener una mente fuerte, inmune a los factores externos que te pueden ir debilitando o empujándote a eludir las responsabilidades. Y por supuesto, hacen falta una pasión enorme, esa ambición que es denominador común de todo gran deportista y un permanente afán de superación.

Cristiano tiene todo esto y solo después vienen los complementos. La ciencia y la tecnología aportan hoy un sinfín de herramientas suficientes para estirar la vida útil, y el portugués las aprovecha al máximo. Por eso se ha transformado en el emblema del jugador del futuro que combina el talento natural con el minucioso trabajo en el gimnasio.

Más sabio en la especialidad del gol

También, claro, existen razones futbolísticas que explican su progreso. Por un lado, le ha tocado una época de fútbol más abierto, con muchos equipos que salen a jugar de igual a igual, con defensas menos rigurosas y sin marcas individuales como por ejemplo ocurría en los 90. Por otro, está en el equipo perfecto para sus características, un conjunto donde todo el juego converge en él. Su actual posición, ya no por la periferia sino en el área -único lugar donde el reglamento protege a un delantero-, le permite concentrar sus energías solo en hacer goles sin necesidad ni siquiera de desgastarse en retrocesos defensivos. Y desde ya está su sello personal. Cristiano fue puliendo sus defectos y se siente hoy dominador, se sabe parte de la historia del Real Madrid, se ha tranquilizado, es más paciente. En una palabra, se hizo más sabio en la especialidad del gol.

No me gusta entrar en el juego de la comparación pero tampoco quiero escapar a la pregunta de si ocupa o no un lugar entre los más grandes de la historia y me apresuro a decir que, para mí, no alcanza con ser un goleador tremendo o ganar cinco Balones de Oro para estar en ese podio.

Los genios irrepetibles -Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona , Messi - no solo han roto las estadísticas sino que han contribuido a los conceptos del juego, no solo han sido magníficos goleadores sino que han influido y mejorado a sus compañeros. Y no me parece que sea el caso del 7 del Real Madrid.

Aunque esta opinión no empaña su grandeza. No es fácil sobrevivir a la competencia con Messi ni marcar goles de todos los colores. Solo un jugador pudo hacerlo: Cristiano Ronaldo, y no es poco.

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