Macri y un acercamiento estratégico al peronismo

Busca aval para relanzar la agenda legislativa y aislar al kirchnerismo; los jefes de bloques irán a la Rosada
Busca aval para relanzar la agenda legislativa y aislar al kirchnerismo; los jefes de bloques irán a la Rosada Crédito: Presidencia
Santiago Dapelo
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8 de abril de 2018  

Gustavo Bordet, Hugo Passalacqua, Domingo Peppo, Gildo Insfrán y Miguel Ángel Pichetto, todos integrantes del peronismo "racional" -sí, el mandatario formoseño ingresó en ese registro para el macrismo- estuvieron con el presidente Mauricio Macri en los últimos 10 días. No se trata de un hecho aislado o fortuito. Es una jugada a dos bandas que puso en marcha el Gobierno con dos objetivos: sellar la paz para avanzar con el programa legislativo, pero al mismo tiempo mantener a todos los jugadores dentro de la cancha con la mirada puesta en las elecciones de 2019.

Macri sabe que necesita del peronismo, aunque sea de una porción. Por eso el acercamiento. Decidido a tender más puentes con la oposición, dentro y fuera del Congreso, el Presidente llevó gran parte de su Gabinete a territorios peronistas para atender sus reclamos. El propósito es lograr consensos para los desafíos políticos y económicos que se avecinan.

"Sirve para sellar la paz legislativa y evita que se adelanten discusiones de tipo electoral", confió a LA NACION uno de los estrategas de la última campaña que terminó con Cambiemos como primera fuerza política a nivel nacional.

En el listado que el oficialismo pretende debatir en el Parlamento incluye desde el acuerdo con el Senado para el pliego como nueva procuradora general de la jueza Inés Weinberg de Roca a la aprobación de varios proyectos de ley como las reformas laboral y política, la nueva ley de mercado de capitales y del Ministerio Público Fiscal.

Si bien no se trata de normas determinantes para el funcionamiento del plan de acción de la administración nacional, según la evaluación que hacen en el Gobierno, sí son importantes para el Presidente. Además, Macri no quiere desgastar sus espadas en el Congreso y busca sumar apoyo para evitar un conflicto como el que sucedió en diciembre con la aprobación de la reforma previsional.

Macri almorzó la última semana con Pichetto, mandamás del grupo de senadores peronistas que responden a los gobernadores, y en los próximos días, según adelantó el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el Presidente recibirá a los jefes de los bloques en el Senado en la Casa Rosada.

"Se acordó una reunión entre los jefes de bloque y el Presidente. Y también hubo un consenso en términos de reconocer en este Gobierno una vocación por el diálogo que marca también una diferencia con relación a la Argentina del pasado", dijo Frigerio, pieza clave en la relación con las provincias.

El viaje de Macri, que se repetirá en las próximas semanas en otros distritos, también sirvió para calmar ánimos, sobre todo con los pedidos de obra pública. "Seguimos construyendo la relación con los gobernadores. Estar ahí, en sus provincias, genera confianza. Macri quiere reforzar ese vínculo", manifestó un hombre de acceso diario al despacho del Presidente.

El segundo fin del acercamiento es electoral. El Gobierno busca que los gobernadores del PJ "jueguen". Que le disputen el liderazgo a la expresidenta Cristina Kirchner. Dentro de las alternativas que se barajan, la que mayor expectativa genera es la del salteño Juan Manuel Urtubey, que retrasará su lanzamiento hasta septiembre u octubre.

Según pudo saber LA NACION, los mandatarios provinciales les manifestaron a Macri y a Frigerio su intención de construir una alternativa nueva sin los Kirchner. Esas conversaciones comenzaron hace cuatro meses.

Aunque por el tiempo que resta hasta las próximas elecciones nadie quiere hacer declaraciones en ese sentido, lo cierto es que un peronismo "racional" en la cancha dividiría el electorado opositor y le permitiría a Macri cumplir el gran desafío del próximo año: evitar el ballottage.

"Para que no se junten, nosotros no tenemos que cometer errores. Pero el problema es de ellos. Sería un lujo que el peronismo racional nos gane en 6 o 10 años...", chicaneó un oficialista.

En ese armado, desde el Gobierno alientan el posicionamiento de los mandatarios provinciales, aunque reconocen que la sola presencia de Cristina Kirchner es suficiente para atomizar la posible oferta.

Por las dudas, desde el PJ advierten que el año próximo podría converger un peronismo unificado; es decir, todos menos el kirchnerismo. Ahí, según confiaron fuentes cercanas a tres mandatarios peronistas, están incluidos los gobernadores, el bloque de senadores que comanda Pichetto, el bloque de diputados que lideran Pablo Kosiner y Diego Bossio, Sergio Massa y Florencio Randazzo. Un adelanto de esto se vio anteayer en Gualeyguachú.

El Gobierno tomó ese encuentro como un gesto alentador y necesario, aunque con distancia. "Ellos [por el PJ] son los que tienen que presentar una oferta superadora. Nosotros estamos tranquilos, hoy la amenaza parte de nosotros: no tenemos que cometer equivocaciones. Nos sentimos fuertes", dijeron fuentes oficiales.

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