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Nacional de Clubes: San Luis tiene un gran poder ofensivo y siente que puede llegar alto

San Luis le ganó a Tala en La Plata y se aseguró el primer puesto en el grupo
San Luis le ganó a Tala en La Plata y se aseguró el primer puesto en el grupo Fuente: LA NACION - Crédito: Hernan Zenteno
Joaquín Sánchez
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7 de abril de 2018  • 22:40

LA PLATA.- Caía la tarde del sábado 21 de noviembre de 1998 en el Club Atlético de San Isidro y los jugadores de San Luis festejaban en la pileta de la Catedral del rugby, compartiendo con San Cirano su único título en la historia. A casi 20 años de aquella recordada jornada, los maristas disfrutan un presente que les permite esperanzarse con conquistar el mismo torneo, el Nacional de Clubes.

El equipo platense llegó al encuentro con Tala ya clasificado para los cuartos de final. Sin embargo, necesitaba una victoria para asegurarse el primer puesto de la zona 2, y así quedar mejor ubicado para obtener la ventaja deportiva. Y le bastó un tiempo para definir: con la batalla de los forwards ganada, anotó cinco tries y se fue arriba 31-0 al descanso. La segunda parte estuvo, prácticamente, de más. Apenas modificó el tanteador con un try convertido por lado: 38-7 definitivo.San Luis tiene un poder gran ofensivo y siente que puede llegar alto

Las esperanzas de este San Luis se basan también en antecedentes cercanos: en 2016 llegó a las semifinales del torneo de la URBA, y un año después el propio Tala lo eliminó en la misma instancia pero del campeonato organizado por la Unión Argentina de Rugby. La meta, con una mayor cantidad de jugadores en la base y un juego ya aceitado en las últimas temporadas, es dar el salto y pelear mano a mano por ser el mejor.

Lo confirma el joven Agustín Torello, figura en La Cumbre con dos tries, que nació en aquel 1998 recordado por los azulgranas: "Mis amigos me cargan con eso, así que ahora que estoy en la primera hay que buscar otro. Es el objetivo, tenemos con qué. Eso sí, hay que trabajar partido por partido para cumplirlo", sostuvo el octavo platense, de pasado reciente como pumita y que ya actuó en casi todas las posiciones como delantero. "Solo me falta jugar de hooker", aclaró entre risas. "Teníamos una espina muy grande desde el año pasado, porque ellos nos habían dejado fuera en las semifinales. Hoy teníamos que mostrar carácter y lo tuvimos", analizó la victoria sobre un equipo cordobés que está en pleno recambio.

Tampoco el entrenador Pablo Cáffaro escapa de esa esperanza que empieza a crecer gracias a rendimientos y resultados y en la cual se encolumna el club entero. "Estamos trabajando en la intensidad del juego, en no bajar los brazos ni aun ganando, y eso va saliendo en los partidos. Este equipo muestra que no quiere perder a nada. Si llegamos a superar lo del año pasado y alcanzamos la final, lo haremos por eso", señaló el DT.

El equipo platense, que no contó con Gregorio Del Prete ni Rodrigo Bruni (dentro de la estructura de la UAR), es el más anotador del Nacional, con un promedio muy alto más de 45 puntos, y tiene un juego temible con sus forwards. Suficiente para creer.ß

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