Súper Rugby: para Jaguares, incluso perder puede resultar positivo

Jerónimo de la Fuente, atascado ante la defensa de Crusaders
Jerónimo de la Fuente, atascado ante la defensa de Crusaders Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Alejo Miranda
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8 de abril de 2018  

De todas las derrotas se aprende, pero unas dejan mejores sensaciones que otras. La de anoche ante Crusaders, más allá de la holgura del resultado, debe situarse entre las auspiciosas. No es que el marcador haya sido injusto. De hecho, reflejó la diferencia que existe entre los dos equipos. Pero Jaguares, aun con fallas puntuales y evitables que fueron determinantes, tuvo argumentos como para retirarse con la cabeza en alto.

Con 20 minutos por jugar, el conjunto argentino perdía por 26-14 y jugaba en las 25 yardas del rival. El estadio de Vélez entró en estado de ebullición. Los 10.000 espectadores -la mejor asistencia de la temporada- parecían empujar aun más ese scrum dominante. Jaguares dispuso de tres de esas acciones en cinco minutos que generaron dos penales y lo pusieron a las puertas del try. Al tercero, el conjunto perdió la pelota y en un abrir y cerrar de ojos estaba lamentando un try en el otro extremo de la cancha. Partido definido.

Una conquista más de Crusaders tras la salida posterior configuró el 40-14 definitivo. ¿Puede ser positiva una derrota por 26 puntos? Sí, cuando enfrente está el campeón, el mejor equipo de la historia del Súper Rugby, que tuvo una actuación clínica. Sí, cuando Jaguares impuso condiciones durante la mayor parte del encuentro, quebró en reiteradas ocasiones a la mejor defensa del certamen y en términos generales sostuvo mucho de lo bueno que había hecho en el compromiso anterior, el de la victoria sobre el subcampeón, Lions.

Aquella jugada, en definitiva, sintetizó el partido: Jaguares con dominio de posesión y territorio, imponiéndose incluso en el scrum (una formación que hasta entonces era deficitaria) y contra uno de los mejores en la materia en la competencia -todo crecimiento-, pero fallando en los metros finales y pagando con puntos en contra hasta el mínimo error. También fue un reflejo de las falencias en el line-out, cuando lo lógico era ir al touch en lugar de pedir scrum. Pero luego de perder dos lanzamientos en extremo ataque, el equipo no se tuvo fe.

Tres de los seis tries de Crusaders llegaron a partir de pelotas recuperadas, y en los otros tres se repartieron por igual virtudes del potente wing Manasa Mataele y fallas ajenas en el tackle, que no fueron muchas pero resultaron decisivas. Cada error costó un try. Crusaders llegó tres veces con la pelota controlada a posición de extremo ataque y falló solamente una. Las demás anotaciones fueron de contragolpe y con quiebres en el medio de la cancha.

Es lo que ocurre cada vez que enfrente hay un equipo neozelandés. Es lo que ocurrirá, en otro contexto y con otro ritmo de juego, cuando en octubre, también en Buenos Aires, muchos de los que ayer estaban de blanco estén de negro representando a los All Blacks y muchos de los que estaban de negro vistan el celeste y el blanco de los Pumas.

En siete partidos con franquicias neozelandesas, Jaguares acumula siete derrotas. Sin embargo, y a pesar de que la diferencia fue mayor, esta caída deja mucho mejores sensaciones que el anterior enfrentamiento con Crusaders. En Christchurch, en 2016, los locales habían ganado por 32-15 y Jaguares lució como un equipo blando, que reaccionó solamente en el segundo tiempo. Ayer, en cambio, jugó desde el inicio, batalló de igual a igual en los durísimos puntos de contacto y quebró con asiduidad, incluidos dos muy lindos tries.

La diferencia, como cada vez que se juega contra los mejores del mundo, está en esos detalles que los neozelandeses vuelven decisivos. Un karma que se podrá superar sólo con los años o, en su defecto, una actuación mediocre del rival, algo que ocurre muy de vez en cuando y casi nunca frente a los argentinos.

Hoy, Jaguares iniciará un duro periplo por Australia y Nueva Zelanda, con dos compromisos en cada país. Al cabo de dos victorias en siete encuentros, resulta imperioso ganar los dos primeros. Los antecedentes frente a los conjuntos australianos son favorables, y el juego plasmado por momentos ayer permite ser optimista. Luego, enfrente volverán a pararse los neozelandeses. Capitalizar la lección de Crusaders aumentaría las chances de quebrar la infausta racha.

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