Volvió La casa de papel: el minuto a minuto de los primeros capítulos de la segunda temporada

El éxito español regresó con más vueltas de tuerca y nuevos interrogantes; ¡ATENCIÓN: esta nota tiene spoilers!
El éxito español regresó con más vueltas de tuerca y nuevos interrogantes; ¡ATENCIÓN: esta nota tiene spoilers!
Laura Marajofsky
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8 de abril de 2018  • 13:59

Podrá discutirse sobre su calidad narrativa o inclusive respecto de si su éxito se infló o no por demás, pero lo que no puede negarse es que las cabezas detrás de la serie entienden cómo dejar al público en vilo y sin poder hablar de otra cosa que no sea el futuro del Profesor y la banda de maleantes dentro de la casa de la moneda. Por eso la llegada de la nueva temporada de La Casa de Papel (que en verdad es una temporada dividida en dos partes), tiene en vilo a los televidentes argentinos. La previa estuvo teñida de teasers provocadores y hasta el artilugio de una cuenta de Twitter llamada "El Profesor" (con más de 80 mil seguidores) donde se estuvieron enviando mensajes hasta un día antes del estreno en Netflix. Así que ahí vamos, de vuelta al interior la casa de la moneda con alegría, fiesta e ilusión, como diría Nairobi.

*Atención: a continuación hay spoilers de los primeros tres episodios:

Para los que se habían quedado colgados ­y para los que no recuerden­ lo que había sucedido en el último capítulo de la anterior temporada, un rápido repaso: mientras Angel, el fiel compañero de Raquel Murillo, averigua que Salva es efectivamente el Profesor (y le cuenta a la madre de ésta, que luego se olvidará porque sufre de Alzheimer, salvándose por ello de ser envenenada), Oslo termina en coma a raíz de una primera fuga de rehenes. A todo esto, Angel nunca llega a contarle a Raquel lo que descubrió, quien de todas formas termina por sus propios medios en la escena del crimen, la quinta, acompañada por El profesor posando como novio interesado, pero quien en verdad monitorea todo de cerca.

Trailer de la segunda temporada de La casa de papel

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A partir de ahí retoma la nueva temporada, con un grupo forense ingresando a la casa y examinando todo. Allí encuentran y confirman las huellas de algunos de los asaltantes cuyas identidades ya conocen: Tokio, Rio y Berlín. Pero también encuentran las de varias personas desconocidas más. Algo no funciona y Raquel lo sabe, todo está perfectamente puesto en ese lugar para ser encontrado por la policía (las botellas, las colillas, los restos de comida y hasta una pizarra con el plan maestro). Las huellas incluidas. Con la idea de que el único que puede ayudarla a descifrar si la escena del crimen ha sido contaminada o no, Raquel pide que traigan a Alberto, su ex­esposo y uno de los mejores profesionales. El profesor mira todo desde el auto con nerviosismo y monitorea el radio. Cuando Alberto llega y ve todo, confirma la corazonada de la policía: los ladrones no son estúpidos, o no lo suficiente como para dejar todo el plan expuesto en una pizarra así sin más. Es evidente que estas son distracciones creadas para ganar tiempo. Por tanto deduce que lo único útil que puede hallarse en ese sitio debería encontrarse en la chimenea, es decir, en el único lugar posible para deshacerse de la evidencia.

Mientras el equipo forense trabaja sobre esta nueva posibilidad, adentro de la casa la tensión va en aumento ya que El profesor lleva incumplido por varias horas el protocolo de comunicación. Esto profundiza las diferencias en el grupo, con la inestabilidad de Tokio a punto de causar un motín interno, ya que cree que el Profesor ha sido apresado, el plan ha colapsado y la única manera de salvarse es salir a tirar del lugar. Por su parte Berlin plantea que hay que esperar el plazo de 22 horas de incomunicación e iniciar un nuevo protocolo, sobre el que nadie sabe nada, llamado Chernóbil. A su vez, Tokio hace un pacto de ir a por todo y no rendirse pacíficamente junto con Rio, quien se escabulle con plata para guardarla en una pared del baño para volver a buscarla en otro momento.

La banda está de regreso
La banda está de regreso Fuente: Archivo

Con la habilidad de pasar desapercibido, en parte por su idiosincrasia anodina y sin mayores atractivos, El profesor se las ingenia para estar en el lugar correcto, en el momento correcto, o mejor dicho, para observar de cerca los movimientos de la policía y estar un paso adelante. Justo cuando ingresa a la quinta a despedirse de Raquel con la excusa de irse (al fin y al cabo debe llegar a recibir la llamada de sus cómplices en horario), ve que el ex­marido extrae evidencia de la chimenea. Así, con el pretexto de irse con él a Madrid, una vez más, urde un cambio de planes desesperado para cubrir sus propias huellas; provoca a Alberto, hace que se bajen del auto y peleen y lo deja inconsciente para llevarse la evidencia rescatada. Pero aunque el Profesor viene saliéndose con la suya, no siempre las cosas resultan como quiere, y cuando éste se incorpora, lo lleva preso por agresión a un oficial y lo mete en la comisaría donde toman sus huellas y lo encarcelan.

Dentro de la casa donde Tokio con ayuda de Rio y Denver (quien se ve desestabilizado por el hecho de darse cuenta de que su relación con Mónica es fruto del síndrome de Estocolmo) ha tomado de rehén a Berlín, lo tortura rompiendo sus frascos de medicina y lo amenazada jugando a la ruleta rusa. Esto es hasta que Nairobi interviene con ayuda del resto de la banda, pero luego de gritos y peleas que exponen cada vez más los quiebres tanto emocionales como psicológicos dentro del grupo ­y las verdades que ellos mismos se ocultan. Una vez encausado el asunto, Berlin toma represalias contra Tokio con una medida drástica: la ata a una camilla y la expulsa de la casa rodando por las escalinatas y de vuelta con la policía.

La casa de papel sigue demostrando cómo mantener en vilo al espectador
La casa de papel sigue demostrando cómo mantener en vilo al espectador Fuente: Archivo

Es un momento clave, Berlin cree que ya que no pueden lidiar con "la sangre caliente" de Tokio dentro de la casa ya que pone en peligro el plan general, y entonces decide que mejor mandarla afuera. Lo que el televidente no sabe, y luego verá, es que los ladrones también han sido entrenados para esta clase de situaciones. Asimismo, momentos antes de la salida forzada de la casa de Tokio, vemos como Helsinki mata Oslo en un acto de piedad para que no sufra y acorde a las convicciones de ambos hermanos: morir antes que volver a la cárcel o delatar a nadie. Volviendo a Tokio, vemos como es lanzada fuera de la casa y enfrenta a la policía, pero también vamos viendo flashbacks salpicados de cómo los entrenó el Profesor: aún en caso de ser apresados las directivas son ganar tiempo y no delatar a nadie. De alguna manera el Profesor encontrará el modo de sacarlos de la cárcel, y si no de buscarlos con su parte del botín cuando salgan.

¿Quién será el próximo en perder la cabeza dentro de la casa: un ladrón o un rehén?

Por otro lado Raquel se entera de que Salva está en la cárcel y va por él, no sin antes confrontar a Tokio, intentar apelar a una empatía de género (la cubre ya que estaba en ropa interior) y prometerle reducción de la pena si les ayuda a terminar con todo. Al llegar a la comisaría, el Profesor ya ha tenido tiempo de ir al baño y auto lesionarse para que parezca que Alberto también se ha desquitado con él. Ante esto Raquel hace que ambos dejen los cargos y obtiene el expediente con las huellas que le habían tomado del Profesor en la comisaría (que coinciden con las tomadas de la cuchara robada por Angel) y se van. Cuando creemos que Tokio ya decidió hablar soltando el nombre verdadero del Profesor, tal vez pensando en ahorrarse unos 10 años para ella y para Rio (Raquel le ofrece un 2x1), el Profesor llega para hacer un llamado clave. Le envía un mensaje de aliento a través del diálogo con la policía, sabiendo que ésta va a estar escuchando, y esto hace que finalmente desista Tokio. Después de todo ella recuerda, flashback mediante, que el Profesor le dijo que es un hombre con suerte.

Bella Ciao - La Casa De Papel

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Por ahora el futuro de Tokio no pinta bien sin ningún atenuante por colaboración, pero como sabemos en esta serie, todo puede cambiar de un momento a otro. Y precisamente por eso, lo que primero fue un motín de Tokio a Berlin, y después una represalia de Berlin hacia Tokio, termina por volverse una vez más sobre Berlín cuando Rio enfurecido porque expulsaron a su novia, decide irse de la casa pero antes gritar todos los secretos frente a los rehenes. Berlin toma las riendas llevándoselo, pero ya no enteramente en control ni de la situación ni de su cuerpo (los temblores han vuelto), y primero intenta ejecutarlo por soplón, pero luego termina drogándolo para que no salga y dejando a Nairobi a su cuidado. Cuando el Profesor llama, Berlin atiende, pero luego de intentar fingir que no sucede nada ante el escepticismo del primero que vio todo el desmán por las cámaras, es golpeado en la cabeza por Nairobi. Y con esta toma final del rostro de uno de los personajes más simpáticos ­y queridos por el público­, se inicia "El matriarcado" en la casa.

Lo cierto es que el tiempo avanza, Raquel está cada vez más cerca de su presa, y mientras los billetes continúan imprimiéndose nos preguntamos quién será el próximo en rebelarse e intentar tomar el poder, otros de los ladrones del grupo...o uno de los rehenes aparentemente mansos que cuentan billetes con la expectativa de cobrar un millón de euros por correo en un futuro cercano. ¿Quién será el próximo en perder la cabeza dentro de la casa: un ladrón o un rehén? ¿Cómo afectará esto el delicado equilibrio en el que se encuentra el plan maestro del Profesor?

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