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Salerno, te dije no lo leas: Sobre los reconocimientos cumplidos y los pendientes

Leni González
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9 de abril de 2018  

Buena / Dramaturgia: Bibiana Ricciardi / Intérpretes: Chiara Borrini y Bibiana Ricciardi / Escenografía: Magalí Acha / Montaje audiovisual: Luciano Olivera / Entrenamiento vocal: Karina Antonelli / Dirección: Luciano Olivera / Sala: Vera Vera, Vera 108 / Funciones: jueves, a las 21 / Duración: 50 minutos.

Borini y Ricciardi
Borini y Ricciardi Fuente: LA NACION

Nunca es tarde para el viaje del encuentro. El regreso a la patria de la infancia, pisar la tierra de nuestros padres y abuelos, revisar archivos viejos, cruzar los límites y capturar un deseo que estaba intacto. Como Bibiana Ricciardi, que se encontró con el concurso de proyectos espectaculares "apto para mayores de 40" organizado el año pasado por el Teatro Vera Vera, y ganó con la ópera prima Salerno, una obra sobre los reconocimientos, los adeudados y los cumplidos.

Italiano, nacido en Salerno, el papá de Ricciardi emigró a la Argentina muy chico durante la posguerra y no volvió hasta muchos años después. Es ahí, cerca de Nápoles, donde la familia argentina lo visita, donde hija y nieta, madre e hija, escuchan, por primera vez, los relatos del padre y abuelo. A partir de esta anécdota, la obra habla acerca de la filiación, la memoria y los vínculos que nos identifican. ¿Hay acaso un himno más italiano que "?O sole mio", dramático y festivo hasta las tripas, aunque ignoremos qué dice? A través de diferentes voces, esa canzoneta recorre la escena de principio a fin.

Salerno es un biodrama, casi un documental dirigido por un realizador con experiencia en medios audiovisuales, Luciano Olivera: un cuento basado en noticias, escrito y protagonizado por los personajes "reales", madre e hija, Ricciardi y Chiara Borrini, arriba y abajo del escenario, con videos caseros de aquel viaje de principios de 2017, lectura de posteos en Facebook de la autora y fotos verosímiles, pero no "las correctas", como le reprocha la hija a la madre al verlas proyectadas. Una hija que reclama autenticidad y una madre que juega y se esconde en la convención teatral. "Aquí lo importante es la historia", responde la adulta a la adolescente, filtrando el eterno diálogo entre el teatro y la verdad. Espejo del contador contado, en Salerno discuten la ciudad y la obra, el lugar de los hechos y la construcción ficcional; videos de un hombre que guía a su familia a imaginar otro tiempo y un cartel de neón que juega con la palabra "salerno" en la pared, frente a los espectadores, como un título incompleto que requiere ser armado.

Entre un banco y plumas que de vez en cuando caen de una zaranda (era la ocupación paterna aunque eso se aclara en el programa, no en la obra), las dos mujeres caminan por la ciudad escenario en busca del eslabón de lo nunca dicho. Periodista, escritora, productora y docente, Ricciardi no solo estrena como autora teatral sino también como actriz y Borrini da los primeros pasos en la actuación y el canto. Salerno no sería Salerno sin ellas. La falta de experiencia (en especial, el volumen de la voz) se equilibra con la intensa emotividad que impregna la historia, ese "nudo en la garganta" de "?O sole mio" que rompe cualquier distancia.

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