La hípica: radiografía de un sector en crisis que lucha por seguir en carrera

Haras El Paraíso, uno de los más antiguos de la zona de Capitán Sarmiento, que con más de 70 años de actividad emplea a 53 trabajadores
Haras El Paraíso, uno de los más antiguos de la zona de Capitán Sarmiento, que con más de 70 años de actividad emplea a 53 trabajadores Crédito: Gentileza Haras El Paraíso
A mediados de febrero, la gobernadora Vidal recortó el fondo de ayuda a la actividad y dijo que la provincia tiene otras prioridades; los productores largaron una carrera contra reloj para lograr que una industria con más de 200 años de historia sobreviva y pueda generar fuentes de recaudación
Josefina Pagani
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9 de abril de 2018  • 18:00

El fantasma asoma, levita en el aire y se arrastra como la presencia de quien no está, pero está. Se pavonea de a ratos y reaparece en palabras dichas al pasar, como escapes del inconsciente. Se ve en los gestos de preocupación y en la incertidumbre que asusta, pero que también moviliza.

Análisis, debates, críticas y autocríticas: el sector hípico camina sobre piso arenoso, cuando en un tiempo supo galopar. Bien lo saben los referentes de una actividad con más de 200 años de historia en la Argentina, que en otras oportunidades se vio abatida, pero que a golpe de fusta logró seguir en carrera. Fue hace más de dos décadas, con la aparición de las tragamonedas y otros juegos de azar, y ahora le cuesta levantar cabeza, enfocar la pista y ver la meta.

La provincia de Buenos Aires concentra un 75% de la producción equina del país: San Antonio de Areco y localidades vecinas componen una de las cunas del turf. La gobernadora María Eugenia Vidal anunció a mediados de febrero un recorte de la ayuda a la actividad que llega a través del Fondo de Reparación-que proviene de las ganancias de las tragamonedas- de un 12 a un 9%. Vidal fue contundente y sostuvo que los bonaerenses tienen "otras prioridades", como la construcción de viviendas y la renovación de los hospitales públicos, y no la promoción del juego de apuestas.

Es esa la carrera a contra reloj de los productores hípicos: convencer a la gobernadora y a su equipo de que la hípica es "mucho más que una apuesta" y que necesitan tiempo para adaptarse a la medida. Vidal manifestó en ese entonces su intención de enviar un proyecto de ley para que se elimine en su totalidad el fondo, un aporte que vino a compensar la inhibición a los hipódromos para instalar sus propios casinos, como ocurre en el de Palermo.

En el Instituto Provincial de Lotería y Casinos de Buenos Aires explicaron que aún no se envió el proyecto de ley a la Legislatura, ya que analizan las propuestas del sector (hipódromos, criadores y propietarios) recibidas la semana pasada. "Para fines de esta semana seguramente ingrese el proyecto del Ejecutivo en Diputados -afirmaron-. Hay una necesidad de disminuir ese fondo y que esos recursos vayan a salud, educación y seguridad; sin embargo, vamos a seguir trabajando con los representantes de la actividad para ver cómo atenuar esta merma".

El anuncio de Vidal fue un impacto más en el corazón del sector. Por estas horas los productores cargan con la responsabilidad de dar a conocer una actividad centenaria y compleja como el turf. Explican que emplean a 45.000 trabajadores directamente y a 90.000 en forma indirecta en todo el país. Insisten en que solo el 2% de la ludopatía está asociado a las carreras de caballos, cuando el resto pertenece a otros juegos. Remarcan que las carreras se encuentran en las antípodas de las tragamonedas, que confinan a sus jugadores como autómatas a lugares de encierro, oscuros y enviciados.

"La hípica es pensar, es elegir un animal, conectarte con él, estar al aire libre y apostar algo mínimo, que nada tiene que ver con los valores que se manejan en los casinos", afirmó Mariano Fragueiro, criador y presidente de la Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera, entidad que presentó, junto al Círculo de Propietarios y a la Asociación de Criadores y Cooperativa de Criadores, un proyecto ante el Instituto de Lotería. Según confirmó el abogado, el Jockey Club envió uno "muy similar", donde solicitan, entre otras cuestiones, un plazo de al menos 24 meses para reacomodarse.

Crédito: Gentileza Haras El Paraíso

"La apuesta es la parte cuestionada, pero es el último tramo de la cadena. Si se quita el fondo se reduce el premio, que es lo que genera el derrame sobre la actividad", dijo el profesional. Los premios son la "base y motor" de la producción equina: si son altos, más propietarios querrán adquirir caballos. El proyecto propone también eliminar recargos que paga el apostador sobre su jugada en las agencias, vender la señal de televisación al extranjero y permitir una compra mínima de carreras del exterior, entre otras cuestiones.

"Los hipódromos son el escenario donde se muestra el resultado del esfuerzo de todos los que trabajan en la industria. Sin ellos no hay actividad, como sin teatro no hay actores", comparó un productor. En el sector calculan que por cada caballo que nace trabajan de manera directa entre ocho y diez personas, aproximadamente. Además, la Argentina es el cuarto productor mundial en cantidad de nacimientos, con unas 8000 pariciones anuales.

Sin embargo, fuentes del Instituto de Lotería provincial, encabezado por Matías Lanusse, afirmaron: "Estos subsidios y subvenciones fueron recibidos por la hípica durante 15 años. Lamentablemente el sector no pudo o no quiso aprovechar ese tiempo para desarrollar fuentes genuinas de recaudación; algunas con las que cuenta (como el pingazo) y otras que seguramente vamos a agregar en la nueva ley, siempre entendiendo que nuestra política es no abrir una casa más de agencias de hípica ni de lotería".

Amor por los caballos

Alumunita, Peligal y Miss Lula. Juan Carlos Bagó no olvida los nombres de las primeras tres yeguas que compró en un remate en 1978. "Eran la número 18, la 19 y la 20. Es decir, ¡las más baratas de todas!", recordó entre risas, y agregó la gran satisfacción que sintió cuando un día su padre, enemigo acérrimo de las carreras, se hizo fanático de la hípica. "El caballo tenía una imagen que se asemejaba mucho con lo que a mí me gustaba de la vida: la estética, la personalidad, la belleza, la forma de ser, el cariño hacia un animal", explicó.

Esa pasión lo llevó a fundar en 1980 lo que hoy es el haras Firmamento, cerca de Mar del Plata, que cuenta con una mano de obra que, considera, tiene dos características fundamentales: ser muy responsable y tener pasión por el caballo. "Toda la gente que trabaja en Firmamento y en los haras es irreemplazable por cualquier tipo de robotización. Su trabajo es artesanal y tenemos que preservarlo", afirmó el empresario farmacéutico. Además, recalcó: "Teniendo una dirigencia fuerte y capaz podríamos dar a conocer mucho mejor lo que la hípica genera".

Roberto "Coco" Bullrich coincide. Reconocido entrenador, admitió que estudió Ciencias Veterinarias para estar cerca de los caballos. Con una mezcla de indignación que casi roza el dolor, se pregunta por qué no hay conciencia de lo que significa la hípica en la provincia. "Es increíble cómo la tradición y la relevancia que tiene el caballo en estas tierras pasan inadvertidas para muchos: su historia, su espiritualidad. La genética y las praderas pampeanas son casi insuperables en otros lugares", dijo el entrenador, de 62 años.

Al analizar la coyuntura afirmó: "Somos responsables de lo que nos pasa: no hubo una gestión profesional ni un sector unido para buscar alternativas de financiación. Hay que expandir las bocas de expendio y nacionalizar el turf: llevar las carreras de Buenos Aires al interior y viceversa. Necesitamos una mesa de enlace con personas que trabajen con objetivos claros y consensuados", explicó.

La suerte está echada; las gateras, abiertas, y la carrera, largada: habrá que ver cuánto tiempo hay para correrla y cruzar el disco.

Historias de vida dedicadas al turf

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

Miguel Lagos Mármol, 74 años | Veterinario

"La hípica genera mucha mano de obra directa e indirectamente"

Hace 45 años que Miguel Lagos Mármol trabaja y vive en San Antonio de Areco. Fue el primer veterinario de caballos de carrera que se instaló en el partido: en ese entonces solo existían tres haras. Con el paso del tiempo, la actividad fue creciendo hasta llegar a ser más de 50 los profesionales que viven en la ciudad para trabajar en el turf y el polo.

Lagos Mármol contó que, desde fines del año pasado, en la provincia de Buenos Aires cerraron dos haras importantes, mientras que otros dos redujeron ampliamente su producción. El profesional insistió en que el Estado tiene que ayudar a la actividad.

"Es importante entender que no estamos en desacuerdo con la medida de la gobernadora, pero necesitamos que nos den tiempo para que nos ocupemos de recuperar lo que se va a perder. Creemos en el diálogo para darle una solución al problema", dijo el profesional, también criador.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

Victoria Duggan, 53 años | Criadora

"Los gobernantes y legisladores deben conocer el aporte del sector"

En Capitán Sarmiento, 300 yeguas madres producen sus crías en el haras El Paraíso, donde trabajan a diario 53 personas. Siempre alertas, no hay horarios cuando se cría y se cuida a un animal con tanto esmero: "El mágico momento del parto a medianoche, la vigilia cuidando a un potrillo enfermo, su alimentación y sanidad", afirmó Victoria Duggan, y agregó: "Habría que mejorar las instituciones, elegir gente idónea y tal vez joven, que no solo pueda entablar una comunicación fluida con el Estado, sino que también logre una armonía entre los sectores de la actividad para realizar proyectos en común. Es muy importante la participación del Estado en la regulación, el control y la auditoría de los ingresos. En otros países similares al nuestro, el Estado camina a la par de la hípica y favorece la creación de oportunidades para que pueda crecer y desarrollarse en todo su potencial".

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

Fernando Gutiérrez, 61 años | Veterinario

"Si la situación no se endereza, los haras van a seguir desapareciendo"

Su amor por los caballos nació ni bien se recibió en la universidad a los 23 años, cuando comenzó sus primeros trabajos en Tandil. Hoy, con 61, Fernando Gutiérrez, dueño del haras La Numancia, en Areco, explicó que los establecimientos dan trabajo a muchas personas y que es una mano de obra "muy artesanal", porque los caballos requieren de un cuidado muy específico.

El profesional indicó que actualmente hay haras que cierran, y una gran carga impositiva debido a la mano de obra. "Siempre fue una actividad en donde no sobró nada; criar no es un gran negocio, pero en los dos últimos años se sintió mucho más", reflexionó. Sin embargo, agregó: "Las autoridades están tomando conciencia, pero hoy el turf necesita del Fondo de Reparación: sin él la actividad es inviable. También, los hipódromos necesitan gente joven y profesional que entienda de marketing, tecnología y juego online".

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