Boca sintió demasiado rápido la fatiga y el Mellizo no le encuentra la vuelta a la doble competencia

Guillermo Barros Schelotto
Guillermo Barros Schelotto Crédito: Daniel Jayo
Franco Tossi
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9 de abril de 2018  

La goleada que recibió San Lorenzo (5-0) tranquilizó un poco las aguas en Boca. Tras la derrota del sábado ante Defensa y Justicia (2-1 en la Bombonera) se decía que el Ciclón podría transformarse en el mayor aspirante a pelearle el título, pero los hechos demostraron otra cosa. Igual, el equipo de Guillermo Barros Schelotto sigue desnudando falencias. Están las visibles: las flojas actuaciones de Agustín Rossi en el arco, la fragilidad defensiva, la eterna búsqueda de claridad y sentido en el medio campo, y la baja efectividad en el ataque. Así como también el cansancio general, reconocido por el entrenador. En síntesis, el Mellizo no le encuentra la vuelta a la doble competencia.

La fatiga será un factor importante en las estaciones más cercanas. Los jugadores están muy lejos de poseer la característica que su técnico sueña para ellos: ser aviones. Al contrario, ante Junior y Defensa se los vio pesados, con el tanque lleno en el primer tiempo pero sin fuerzas en la segunda parte. Y hay varios puntos que tienen que ver con una imagen que preocupa a hinchas y dirigentes.

En escala, la mayor intranquilidad se debe a que este desgaste del equipo se instaló en un momento delicado del semestre. Principalmente, porque pasado mañana debe afrontar el duelo ante el rival y el contexto más complicado del grupo 8 de la Libertadores: viaja a San Pablo para visitar a Palmeiras (líder con puntaje perfecto), un adversario que es peligroso y una parcialidad que intentará hostigarlo al máximo. Además, el próximo fin de semana tiene que jugar ante Independiente por el torneo doméstico en un partido en el que hay margen de error. Son esos dos partidos de peso los que evidenciarán de qué material está hecho Boca.

Luego, el foco está en el Mellizo: no logra conseguir la receta que impida sufrir a la hora de tener que acudir al recambio. La alternación de certámenes comenzó en Perú, hace más de un mes, cuando jugó con titulares ante Alianza Lima en el debut de la Copa y días después eligió poner mayoría de suplentes ante Argentinos, en La Paternal: el Bicho le hizo pasar la peor noche del campeonato.

Cuando se topó con River en la Supercopa Argentina ya se lo vio agotado, con pocas fuerzas y luces: si bien no mereció perder, lo del xeneize tampoco fue abrumador en Mendoza y se lo notó raramente cansado. Cuando retomó al plano doméstico ante Atlético tras el duro golpe, el físico tan solo alcanzó para rescatar un punto sobre el final en Tucumán.

Boca sintió demasiado rápido la fatiga
Boca sintió demasiado rápido la fatiga Crédito: Prensa Boca Jr.

Y la victoria de la semana pasada ante Junior fue desgastante desde lo físico y lo mental. Guillermo no quiso insistir en la fórmula que había instrumentado ante Argentinos: en su cabeza está que aquello, al menos por ahora, no puede repetirse. Decidió poner mayoría de titulares y la jugada también le salió mal ante los de Varela: debilitó aún más a jugadores que serán de la partida en Brasil y, probablemente, en el Libertadores de América.

El último ítem tiene que ver con Javier Valdecantos, el preparador físico. Al comienzo de la Superliga, por sobre otro momento, fue muy elogiado su método de trabajo. Parecía que el equipo había adoptado esa velocidad y resistencia que el cuerpo técnico proyecta, pero hoy la realidad es otra. El calendario anual que tiene desde el año pasado la Copa permite mayores intervalos para no incidir negativamente. Así y todo, la preparación física debe enfocarse en un semestre con múltiples competiciones y eso actualmente no se ve reflejado: es difícil entender cómo los mejores hombres de los Barros Schelotto no soportaron en buen estado ni siquiera la primera semana intensa de doble competición.

"La doble competencia mostró su primer signo", le habían dicho a LA NACION desde las entrañas del club luego de la derrota con Argentinos. Ahora los signos son varios y las conclusiones también: el calendario cargado es un placer que para Guillermo se está convirtiendo en un dolor de cabeza.

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