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Análisis táctico: en el partido de los zurdos en River, el que rompió el molde fue Exequiel Palacios

Christian Leblebidjian
Festeja Santos Borré con Exequiel Palacios: ¿su nuevo socio?
Festeja Santos Borré con Exequiel Palacios: ¿su nuevo socio? Fuente: FotoBAIRES
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9 de abril de 2018  • 07:30

No fue hace mucho. El 24 de marzo pasado, River jugó un amistoso con Universidad de Chile, en Santiago, y goleó 3-0 en un contexto distinto al de anoche, claro. Había utilizado futbolistas suplentes, pero la llave del triunfo, más allá de que el primer gol había sido de De la Cruz, de penal, habían sido los pases de Exequiel Palacios y los goles de Rafael Santos Borré . La fórmula se repitió para destrabar la victoria ante Racing. Es cierto que la acción nace de un mal saque del arquero Juan Musso, pero Palacios resolvió en dos toques con la simpleza que pedía un campo pesado, embarrado: luego de un control, asistió con un pase filtrado entre la defensa abierta para la diagonal de ¿su nuevo socio? Borré, que tras gambetear a Musso definió con el arco vacío y desde un ángulo muy cerrado.

Justo en un momento en que a Gallardo le cuesta tanto encontrar sociedades ofensivas que generen situaciones de riesgo con continuidad, el entendimiento que generaron Palacios y Borré con apenas pocos minutos en el campo de juego puede ser más que una vía alternativa.

En Chile, Borré había participado de los avances más peligrosos de River. Había tenido un par de chances claras entrando por la derecha (en una de ellas, tras un pase filtrado de Palacios que lo dejó mano a mano con el arquero De Paul; en otra, mediante la misma fórmula de ataque, terminó en el penal de De Paul al colombiano). Y otra más desequilibrando por la izquierda: Borré definió cerca del palo luego de recibir un pase de Auzqui y gambetear al arquero. No fue el único pase/asistencia que intentó Palacios, el más claro a la hora de finalizar en el equipo del Muñeco.

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Gallardo tiene debilidad por los jugadores zurdos. Cada vez que debe elegir un refuerzo, lo seduce más un zurdo. Y si puede jugar con cinco zurdos de titulares, mejor. En Avellaneda, River había salido al campo con cinco futbolistas con ese mejor perfil: Pinola, Saracchi, Quintero, Nacho Fernández y Pity Martínez. Del medio para arriba, el DT les dio libertades aunque a los 15 minutos del primer tiempo los ordenó: Nacho Fernández por la derecha, Quintero por el centro y Pity Martínez por la izquierda, los tres por delante de Ponzio pero con responsabilidades defensivas también.

Pero la diferencia llegó desde un diestro. Primero con una asistencia y luego definiendo el clásico con un zurdazo cruzado, tras un pase de Pity Martínez. Ese fue el final. El partido empezó a definirse antes. Palacios, muy correcto y desde el silencio cada vez que le toca sumar minutos, aportó inteligencia y seriedad en ese pase filtrado para que Borré hiciera lo que mejor sabe: una diagonal para romper defensas y quedar de cara al gol. Diagonales que Pratto ni Scocco, por ahora, aprovechan con tanta efectividad.

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