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Franco Armani ya se prueba el traje de la selección: "Sueño con el llamado de Sampaoli"

Franco Armani
Franco Armani Fuente: FotoBAIRES
Juan Patricio Balbi Vignolo
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8 de abril de 2018  • 23:02

"Borombombom, Borombombom, para Lautaro, la Selección". Racing y River recién ingresaban al terreno de juego y el público en el Cilindro de Avellaneda hizo saber su deseo: la convocatoria del número 10 para jugar el Mundial de Rusia. En uno de los palcos centrales de la Platea A, el técnico de la Selección Argentina, Jorge Sampaoli, observó el partido que el Millonario le ganó a la Academia. Pero los flashes no se los llevó el joven delantero que ya estuvo presente en la última gira, sino Franco Armani, la indiscutible figura del encuentro y el principal responsable del triunfo.

Mientras Sampaoli miraba con atención, se comía las uñas, charlaba con allegados y recibía gritos de los fanáticos cada vez que Martínez tocaba el balón, la televisión lo enfocaba a cada atajada de Armani. A los 31 años, el arquero, seguido por el DT nacional, llegó a Núñez con dos objetivos a corto plazo: coronar su primer semestre con un título (lo logró al ganarle la Supercopa a Boca) y destacarse para ganarse un boleto al Mundial, el gran sueño de su vida y uno de los motivos por los que eligió dejar atrás siete años en Atlético Nacional de Colombia, club en el que es ídolo absoluto y el máximo ganador con 13 títulos. "Sueño con el llamado de Sampaoli, con poder estar en la Selección", dijo al término del partido.

Ayer, en el 2-0 con goles de Borré y Palacios, una nueva actuación soberbia volvió a confirmar que para el equipo de Marcelo Gallardo quedaron muy lejos los problemas y las dudas en el puesto. Con él, ya nadie está pendiente de qué sucede en el arco, tal como ocurrió durante el segundo semestre de 2016 y todo 2017 cuando Augusto Batalla, Germán Lux y Enrique Bologna rotaron sin poder consolidarse.

"Esto es día a día. Cada partido que juego, debo demostrar por qué estoy en River, que era un sueño de hace años. Mi desafío era venir y demostrar, porque me fui jugando en el ascenso y no tuve la posibilidad en primera. Debo seguir en un buen nivel", comentó Armani, quien antes de emigrar en 2010 a Colombia jugó únicamente en Ferro y Deportivo Merlo.

Sobre sus posibilidades de llegar al Mundial, el número 1 de River comentó: "Hay que trabajar porque uno sueña con el llamado de la Selección. Esto es un trabajo de varios años. Debo seguir demostrando y tener un buen nivel. Yo estoy haciendo el esfuerzo. Es un sueño, una oportunidad única. Ojalá el llamado pueda estar, es lo que estoy esperando y es por lo que he trabajado todos estos años. Pero es una decisión del técnico".

Desde que fue titular en la victoria 2-0 ante Olimpo por la fecha 14, Armani nunca dejó su lugar y lleva 12 partidos consecutivos en el once inicial, siendo el jugador más regular. Frente a Racing, sumó su quinta valla invicta y acumula solo nueve goles en contra. Muchas veces, gracias a sus apariciones: luego de salvar el cero el jueves pasado en la única situación de peligro en el 0-0 con Independiente Santa Fe, anoche relució todo su repertorio.

Primero, a los 20 minutos del primer tiempo, desactivó un potente tiro de Lisandro López (también le tapó el rebote a Nery Cardozo, en offside). Luego, a los 33, contuvo un remate de Martínez, y finalmente, a los 37, mostró sus reflejos para sacar un gran derechazo de Matías Zaracho. En el inicio del complemento, ahogó a Martínez en un mano a mano y no lo dejó definir con comodidad cuando lo eludió, y luego confirmó todo a media hora del final cuando le sacó otro disparo a Zaracho.

Con presencia y seguridad en los centros, y sin complicaciones para jugar con los pies, Armani sostuvo a River cuando más lo necesitaba. Y Gallardo renovó el equipo de forma precisa: Palacios por Quintero y Borré por Pratto fueron los cambios justos. A quince del final, una pelota en cortada de Palacios luego de un error en la salida de Musso le permitió al colombiano estampar el 1-0; y en tiempo cumplido, el joven volante marcó el 2-0 tras una asistencia de Pity Martínez.

Con un 4-4-2, con Quintero por la banda derecha, Nacho Fernández y Ponzio en el centro del mediocampo, y a Pity Martínez por izquierda, el Millonario sufrió una buena parte del partido y debió jugar muchos minutos sin la pelota, algo que no suele ser habitual: tuvo el 46,8% de la posesión contra el 53,2% de Racing, según las estadísticas de Opta.

Ante el control de la Academia y la intensa presión que buscó imponer, más la subida del tándem Saravia-Zaracho por derecha y las irrupciones de Soto por izquierda, los futbolistas de River debieron cuidar siempre sus espaldas para no desproteger los sectores de ambos laterales. Por eso, fue difícil para Quintero y Pity desplegarse y asociarse, ya que jugaron muy alejados. Así, le costó al equipo de Gallardo encontrar conexiones y lo mejor llegó desde la izquierda con las proyecciones de Saracchi y las irrupciones aleatorias de Martínez.

La cuarta victoria en fila en la Superliga le permite a River confirmar su aspiración a un puesto en las competencias internacionales: ya está en zona de Copa Sudamericana y quedó a siete puntos de Independiente, último clasificado a la Copa Libertadores. Y, cuando la situación lo apremia, se sostiene en las manos del arquero que estuvo cerca de firmar con Boca a fines de 2016, fue pretendido por San Pablo, Puebla, Tigres (ambos de México), Racing y Flamengo, y hasta tuvo sondeos de la Juventus. Pero eligió llegar a Núñez para no resignar sus sueños.

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