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El golf argentino se debate entre la sequía y los espasmos

Gastón Saiz
Gastón Saiz LA NACION
Angel Cabrera, el único representante argentino en Augusta
Angel Cabrera, el único representante argentino en Augusta Fuente: AFP
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9 de abril de 2018  

AUGUSTA.- El que pisa firme, el del proyecto sólido, el que cayó en una zona gris, el que promete y no explota, el que se desdibujó, el del pasado glorioso que debe reinventarse entre los veteranos. Hay de todo en el golf argentino, que funciona espasmódico: a grandes y medianos impactos sobrevienen largos tiempos de sequía. Quien pretenda comparar a nuestro país con las grandes potencias de este deporte chocará con la realidad y se quedará esperando un milagro, que alguna vez ha sucedido. La mirada es errónea si la evaluación se limita a la obtención de resultados. La competitividad en las giras provoca que sea difícil ganar, además de que cada día surgen jugadores con talento y hambre de gloria de las nacionalidades más diversas. Lo positivo es que hay presencia argentina en todos los circuitos: PGA Tour, Web.Com, PGA Tour Latinoamérica, Champions Tour, Tour Europeo y Challenge Tour. La cantidad no hace necesariamente a la calidad, pero es una plataforma interesante, ya que no resulta sencillo mantener las membresías.

¿Lo negativo? Se redujo al mínimo la participación en Majors en general y el Masters es una referencia: en 2016 hubo tres compatriotas, en 2017 dos y este año solo Ángel Cabrera, que lo juega de por vida por su título de 2009. Además, algunas carreras se vuelven volátiles, ya sea por falta de un buen equipo de trabajo y planificación, por cuestiones económicas o porque simplemente el jugador perdió la inspiración o dejó de motivarse. Así, las fichas se desparraman en el tablero y varias de ellas terminan quedando fuera de juego en forma prematura.

El registro más fresco es la muy mala actuación de Ángel Cabrera en el Masters: a los 48 años vivió su despedida más dura. Está sin confianza y con muchas dudas técnicas. Aunque atención: ningún golfista es eterno y menos al borde de los 50, cuando se pierde potencia, precisión y toque con la pelota. Si antes soñaba con cinco majors, ahora, más realista, apunta sólo a volver a jugar citas importantes. El Pato, con dos Majors y otros festejos en el PGA Tour y Europa, es el gran referente criollo de este siglo y contagió al resto a animarse a lo imposible. El interrogante es cómo saldrá del bajón y cómo recobrará el feeling que es su marca registrada.

Emiliano Grillo, con una formación golfística más programada y menos intuitiva, es quien tomó el legado del cordobés, pero habrá que ver si alcanzará lo máximo en algún momento de su carrera. El 3º puesto en Houston, justo antes del Masters, fue la señal más clara de que el chaqueño superó una temporada 2016/2017 inestable y se reconstruye con pasos seguros. Dos años atrás celebró en el PGA Tour, llegó hasta la etapa final de la FedEx Cup y se acostumbró a jugar majors, aunque después quedó en una meseta. Este año cambió su caddie y supo disfrutar del aprendizaje en el recorrido. Se aferró a esa idea de que si mantiene su plan, los resultados vendrán solos; la mejor manera de espantar su ansiedad. Se clasificó para el Open Británico por haber participado en la Copa Presidentes 2017 y, gracias a Houston, avanzó 30 posiciones en la FedEx Cup.

Julián Etulain fue el argentino que festejó este año: se consagró en Louisiana, por el Web.Com. El oriundo de Coronel Suárez pretende volver rápido al PGA Tour, tras haber perdido la tarjeta. Aquel título le dio un espaldarazo para pilotear el resto de la temporada sin problemas hasta reencontrarse con la máxima gira, en donde estará familiarizado con canchas y jugadores. Tula vive algo parecido a la adaptación en subibaja que experimentaron Fabián Gómez y Miguel Angel Carballo.

Justamente a Gómez le toca este año el desafío de retener su condición de miembro, luego de sus títulos en Memphis (2015) y Hawaii (2016); el chaqueño se perfilaba para afianzarse en el PGA Tour, pero alguna lesión y una merma en el rendimiento lo colocaron en una carrera contrarreloj en busca de conservar la tarjeta completa. Un escalón más abajo y a la par de Etulain, Augusto Núñez (25 años) pelea por trascender en el Web y asomar por primera vez en la gira grande, una meta que también incluye a Nelson Ledesma.

Hablando de tucumanos, todo es posible para Andrés Romero: así como triunfó en Munich en 2017 y logró dos años de exención en el Tour Europeo, hoy intenta encontrar una lógica en el calendario entre tres circuitos, pero sin afirmarse en ninguno. No está clara su apuesta, aunque se inclina por el PGA Tour, donde ganó en 2008. Asimismo, la legión de argentinos en el PGA Tour Latinoamérica, el Challenge Tour Europeo y los amateurs del LAAC con proyección al profesionalismo representan la usina del golf nacional, que busca hacer pie en un ámbito ultracompetitivo.

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