Suscriptor digital

Paula Perez Alonso

Es escritora y editora. Seix Barral acaba de editar su segunda novela, El agua en el agua , situada en el cruento escenario de la ex Yugoslavia
(0)
18 de noviembre de 2001  

1. ¿Cuántas veces aclaró que su anterior novela no era autobiográfica?

–¡Ufff...! Sobre todo, a los que sólo conocían el título.

2. Y ahora, ¿por qué Yugoslavia?

–Porque empecé la novela en el momento de máxima violencia, y era algo que ocurría en Europa, aunque fuese en su patio trasero...

3. ¿Estuvo allá?

–Sí, me documenté mucho y estuve tres meses en la zona. Después vino el trabajo más duro: confrontar todo lo que oí.

4. ¿Todos somos sobrevivientes?

–¡Cada día que pasa! La vida es demasiado frágil.

5. ¿Se siente ciudadana del universo o de su barrio?

–Me siento... muy argentina.

6. ¿Lo mejor y lo peor de vivir con un fotógrafo?

–Lo peor es sacarse la foto de la solapa del libro con él. Lo mejor, aprender a mirar el mundo con sus ojos.

7. Decidió no ser madre. ¿Se lo cuestionan?

–Sí, pero... yo hace años que tengo la imagen de un niño solo, mirando por una ventana. Los padres le dan amor, pero eso no alcanza para evitarle el sufrimiento.

8. Un libro, ¿es un hijo al que no hay que pagarle los estudios?

–No: una vez que nació, uno se olvida de él para pensar en el siguiente.

9. ¿Ya tiene en mente el próximo?

–Sí. Serán cuentos: ahora me está saliendo ese formato y me dejo llevar.

10. ¿Le cuesta más ordenar las ideas o soltarlas?

–¡Ordenarlas! Soy muy dispersa.

11. ¿Los personajes la sorprenden?

–Sí. Cuando empieza una historia, uno no sabe de todo lo que serán capaces...

12. ¿Han llegado a darle miedo?

–No sé si miedo: me impresiona sentir que siguen por ahí, viviendo otras aventuras que yo no imaginé.

13. ¿La capacidad artística que envidia?

–La musical.

14. ¿Cuál es su trabajo como editora en El Ateneo?

–Mi función es evaluar un texto o un proyecto, y darle al autor otra mirada para eliminar debilidades.

15. ¿Cómo se toma las sugerencias de su propio editor?

–Muy bien, hasta con placer.

16. Antes de su primer libro, ¿escribía sólo cartas?

–No, escribí poesía, cuentos... Pero durante años fue un acto privado.

17. De la adolescencia, ¿qué recuerda?

–Muchas lecturas. Y una gran rebeldía. A los 19 me fui a Europa por dos meses, pero me enamoré de un inglés y me quedé dos años.

18. ¿Lamenta algo que hizo o dejó de hacer?

–¿La verdad? No.

19. ¿Una palabra que le da miedo?

–Opresión.

20. ¿Hay que dudar siempre?

–No, no. Hay que dudar mucho, pero también aferrarse a ciertas seguridades, para no paralizarse.

21. La globalización, ¿es mala en sí misma?

–Yo le veo mucho más los costos que los beneficios.

22. ¿Qué se cuenta cuando habla sola?

–Las cosas que me provocan sorpresa. Lo imprevisible de todo.

23. ¿Hay otros mundos, pero están en éste?

–Sí, uno todo el tiempo elige y es elegido, está acá, pero podría estar allá, haciendo otra vida...

24. ¿Qué no quisiera perder con los años?

–El amor.

25. Hombres y mujeres, ¿escriben de lo mismo?

–No creo en una literatura femenina. Hay temas que pueden interesar más a las mujeres que a los hombres, pero existe una voz neutra, que va más allá del género.

26. ¿Cuál es el mayor encanto de Internet?

–La circulación permanente, el acceso a mundos paralelos que están teniendo lugar aquí y ahora.

27. ¿Su vida se parece a la que alguna vez deseó?

–En realidad, soy más feliz de lo que imaginé.

28. ¿Un objeto que conserva desde los 6 años?

–Una osita que me trajo mi mamá de Londres. Está medio pelada, pero ahí sigue, en un estante de mi biblioteca.

29. ¿Fue una niña rica de las que tienen tristeza?

–No, no. Fui una niña rica que aprendió a independizarse muy pronto.

30. ¿Cuál es el personaje más excéntrico de su familia?

–Mi papá. La frase que repite sin pudor es: "¡Viva yo mismo!" Pero de chica era el único que me tenía paciencia, cuando yo me empacaba como una mula.

31. ¿Cocina o le cocinan?

–De novia me cocinaban siempre; ahora, las opciones son restaurante o delivery.

32. ¿Qué hace si se despierta siendo gobernadora?

–Arraso con la corrupción, antes de que se aviven y me echen.

33. ¿Invierno, primavera o cada estación tiene lo suyo?

–Si hablamos de la vida, elijo el verano y el otoño. ¡Detesto la adolescencia!

34. ¿Prefiere los festejos públicos o los privados?

–Privados...

35. ¿Cuál es su escritor de cabecera?

–Proust. Lo leí de muy joven, pero tuve que releerlo después de sufrir por amor, para terminar de entenderlo.

36. ¿Qué deidad le inspira un poco de lástima?

–Las que condenaron a Sísifo a acarrear eternamente una piedra, porque creo que él aprendió a disfrutarlo.

37. ¿Se reconoce prejuiciosa?

–Sí, contra todo aquel que muestre una seguridad aplastante.

38. ¿Qué les falta a sus días?

–Tiempo.

39. ¿Cuándo será posible la paz en el mundo?

–Creo que nunca. La violencia es la partera de la historia.

40. Alguna vez dijo no saber si era escritora. ¿Ya lo sabe?

–Eso fue al publicar mi primera novela... Ahora no tengo dudas.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?