Trump promete una respuesta rápida tras el ataque químico de Al-Assad

Anticipó que decidirá en las próximas horas cómo reaccionará al presunto bombardeo del régimen en Ghouta Oriental; afirmó que Putin puede llegar a ser uno de los responsables
Anticipó que decidirá en las próximas horas cómo reaccionará al presunto bombardeo del régimen en Ghouta Oriental; afirmó que Putin puede llegar a ser uno de los responsables Crédito: Nicholas Kamm
Rafael Mathus Ruiz
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10 de abril de 2018  

WASHINGTON.- Enfrentado como nunca con el Kremlin, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , dejó todo listo para desplegar en las próximas horas un nuevo ataque contra el régimen de Bashar al-Assad en respuesta al último presunto ataque con armas químicas en Siria, que fue negado de manera tajante por Damasco y Moscú.

Horas después de prometer una decisión en "24 a 48 horas", Trump recibió el último informe sobre el ataque, ocurrido el sábado último, en Duma, en las afueras de la capital siria, que habría dejado al menos 40 muertos, por parte de los jefes militares, con quienes cenó luego en la Casa Blanca. El presidente y su equipo de seguridad nacional evaluaban opciones junto a gobiernos aliados para determinar la respuesta adecuada.

Durante un encuentro con su gabinete en la Casa Blanca, Trump volvió a condenar el ataque, al que calificó de "atroz", "horrible" y un "acto barbárico", y no descartó un ataque militar. "Nada está fuera de discusión", indicó. Y en una nueva escalada en el enfrentamiento con Moscú, Trump atenazó la retórica y las acusaciones frontales de los últimos días contra el presidente ruso, Vladimir Putin, al afirmar que "puede" caberle parte de la responsabilidad por el ataque de Duma.

"Si es Rusia, si es Siria, si es Irán, si son todos juntos, lo descubriremos y sabremos las respuestas bastante pronto. Así que estamos viendo eso muy, muy fuerte y muy en serio", dijo Trump. "Se trata de humanidad. Estamos hablando de humanidad. Y no podemos permitir que suceda", había dicho antes el mandatario.

La vocera presidencial, Sarah Sanders, acusó al régimen de Al-Assad por el ataque "horrorífico" y, en la misma línea presidencial, acusó a Rusia de "traicionar" sus obligaciones como garante del desarme químico de Al-Assad. La Casa Blanca hizo un llamamiento al régimen sirio y a Rusia para que abran el área del bombardeo a la asistencia médica internacional y el monitoreo de las agencias de investigación.

Trump ya ordenó un ataque contra Al-Assad con 59 misiles Tomahawk el año anterior, tras otro ataque químico en el que murieron más de 80 civiles, en Khan Cheikhoun. Esa ofensiva militar -la primera de Trump en Siria- marcó uno de los primeros focos de discordia con el gobierno de Putin. La relación bilateral aparece ahora deshilachada como en tiempos de la Guerra Fría, hundida en acusaciones cruzadas, sanciones de Washington a Rusia por la injerencia política de Moscú y expulsiones mutuas de diplomáticos.

El choque de Occidente con Moscú se recicló, otra vez, en la histórica sala del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en Nueva York.

"Rusia está siendo imperdonablemente amenazada", se despachó ayer el embajador ruso ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia. "El tono con el que se está haciendo fue más allá de lo aceptable, incluso de lo que fue durante la Guerra Fría", agregó.

La embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, cargó contra Rusia e Irán, y afirmó que Washington responderá aun sin un mandato multilateral.

"El obstruccionismo de Rusia no nos mantendrá como rehenes cuando nos enfrentemos a un ataque como este", sostuvo Haley. "La historia registrará este como el momento en que el Consejo de Seguridad cumplió con su deber, o demostró su fracaso total y competo para proteger a la población de Siria. De cualquier manera, Estados Unidos responderá", advirtió.

El gobierno sirio y el gobierno de Putin, aliado de Al-Assad, negaron el ataque. Una y otra vez han afirmado la misma postura: todo es un invento de las potencias occidentales. Putin tildó de "inadmisibles" las "provocaciones y especulaciones" sobre el ataque químico en una conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel. El canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo que trabajadores humanitarios rusos habían visitado el área y no encontraron evidencia alguna de que se hayan utilizado armas químicas.

Nebenzia reforzó esa posición en el Consejo de Seguridad. "Ni un solo residente local ha podido confirmar que se haya llevado a cabo un ataque químico. En un hospital local no se registró ni un solo caso que presentara indicios de ataque químico", afirmó el diplomático.

La sala del Consejo volvió a marcar así la división geopolítica que mantiene el statu quo en Siria, e impide cualquier ofensiva multilateral para frenar la carnicería: Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia formaron, otra vez, un frente que quedó en la vereda de enfrente de los otros dos miembros permanentes, Rusia y China. De concretarse, el ataque será coordinado con Europa. Anteayer, Trump habló por teléfono con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, con quien acordó coordinar "una respuesta fuerte y conjunta".

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