Francisco les responde a los que lo acusan de ser populista en una nueva exhortación apostólica

Se presentó ayer Gaudete et Exsultate, una carta sobre el llamado a la santidad; pide combatir por igual la pobreza y el aborto
Se presentó ayer Gaudete et Exsultate, una carta sobre el llamado a la santidad; pide combatir por igual la pobreza y el aborto Fuente: EFE
Elisabetta Piqué
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10 de abril de 2018  

ROMA.- Gaudete et Exsultate, alegraos y regocijaos. Así se llama la tercera exhortación apostólica de Francisco sobre el llamado a la santidad actual, presentada ayer en el Vaticano. En este documento escrito en un lenguaje llano, el Papa no solo recuerda que todos están llamados a la santidad en su vida concreta, sino que, además, le responde a los críticos de su pontificado.

De hecho, a lo largo del documento recuerda, una y otra vez, que es el mensaje evangélico el que determina que sea un deber para los cristianos defender con sus actos a pobres y refugiados.

"Suele escucharse que, frente al relativismo y a los límites del mundo actual, sería un asunto menor la situación de los migrantes, por ejemplo. Algunos católicos afirman que es un tema secundario al lado de los temas 'serios' de la bioética. Que diga algo así un político preocupado por sus éxitos se puede comprender, pero no un cristiano, a quien solo le cabe la actitud de ponerse en los zapatos de ese hermano que arriesga su vida para dar un futuro a sus hijos", afirma, al reflexionar en el capítulo tercero sobre las ideologías que mutilan el corazón del Evangelio. "No se trata de un invento de un papa o de un delirio pasajero", asegura, al citar varios pasajes de la Biblia que llaman a no maltratar a los emigrantes, sino a recibirlos.

En el documento -la tercera exhortación apostólica de Francisco después de Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio, de 2013) y Amoris Laetitia (2016)-, Francisco también les responde a quienes lo acusan de comunista o populista por su preocupación, desde siempre, por los últimos. Y asegura que así como los cristianos deben combatir con fuerza el aborto -término que no utiliza-, también deben combatir concretamente la pobreza de los que ya han nacido y demás injusticias sociales.

"También es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas más importantes o como si solo interesara una determinada ética o una razón que ellos defienden", indica. "La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo", indica. "Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte", advierte.

"No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente", clama.

De 177 párrafos y dividida en cinco capítulos, Gaudete et Exsultate comienza explicando que "el Señor nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada". Francisco aclara que su nuevo texto "no es un tratado sobre la santidad". "No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados. Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: en esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la iglesia militante. La santidad 'de la puerta de al lado'; 'la clase media de la santidad'", escribe.

El exarzobispo de Buenos Aires recuerda que "para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos". "Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra", afirma. "¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales", recomienda.

En el quinto y último capítulo, citando al cura Brochero, el primer santo argentino, recuerda que "la vida cristiana es un combate permanente" contra el diablo. Y llama al discernimiento, un hábito hoy especialmente necesario.

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