Un recordatorio de las bases de su pontificado

Elisabetta Piqué
Elisabetta Piqué LA NACION
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10 de abril de 2018  

ROMA.- A los 23 años, siendo novicio jesuita en Chile, Jorge Bergoglio le escribió una carta a su hermana menor, María Elena, contándole su experiencia entre chicos muy pobres y haciéndole un pedido: "Quisiera que fueras una santita". "Hacen falta tantos santos...", le confió.

Gaudete et Exsultate vuelve sobre este tema desde siempre clave para el exarzobispo de Buenos Aires. Pero va mucho más allá de la cuestión de la santidad. Justo en el sexto año de un pontificado marcado por innovaciones y popularidad, pero también por fuertes y ruidosas críticas de un sector minoritario y conservador que no logra digerir sus aperturas pastorales y su visión de iglesia, Francisco vuelve a recordar cuáles son las bases de su pontificado. En la nueva exhortación, en efecto, Francisco destaca que el camino a la santidad es seguir a Cristo, sus enseñanzas, su forma de vida, "no un ejercicio intelectual". Esto ha sido un tema constante y el pilar espiritual de su ministerio petrino. Como novicio jesuita, como cura, obispo y ahora papa, Jorge Bergoglio siempre buscó "vivir el Evangelio" como Cristo llamó a vivirlo. Desde el primer día de su pontificado, subrayó la importancia de la acción por sobre la discusión teológica. E insistió en el llamado de Jesús a vivir las bienaventuranzas poniéndolas en práctica en la vida concreta, así como las palabras de Jesús en el capítulo 25 de Mateo que se refiere a darles de comer a los hambrientos y recibir a los forasteros.

Se trata de conceptos claves, presentes en todos sus documentos anteriores: en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium -La Alegría del Evangelio, de noviembre de 2013, el documento programático de su pontificado-; en la encíclica Laudato si', que llama a actuar para el cuidado de la casa común (de 2015); en su segunda exhortación apostólica, Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia (de 2016); en su magisterio; en sus homilías de Santa Marta, y en el Jubileo de la Misericordia (2016-2017). Se trata de bases fundamentales de su accionar, que vuelve a reiterar en Gaudete et Exsultate. Un documento en el que también responde a quienes lo tildan de "comunista" porque defiende a los pobres, o lo acusan de alejarse de la doctrina.

El Papa, de hecho, identifica a dos enemigos de la santidad: el gnosticismo y el pelagianismo. En un mensaje a los sectores ultraconservadores de la Iglesia Católica -solo abiertos a pocos y perfectos-, Francisco recuerda que "aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida".

Destaca que "la doctrina, o mejor, nuestra comprensión y expresión de ella, no es un sistema cerrado, privado de dinámicas capaces de generar interrogantes, dudas, cuestionamientos, y las preguntas de nuestro pueblo, sus angustias, sus peleas, sus sueños, sus luchas, sus preocupaciones, poseen valor hermenéutico que no podemos ignorar si queremos tomar en serio el principio de encarnación".

"Muchas veces, en contra del impulso del espíritu, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos. Esto ocurre cuando algunos grupos cristianos dan excesiva importancia al cumplimiento de determinadas normas propias, costumbres o estilos. De esa manera se suele reducir y encorsetar el Evangelio, quitándole su sencillez cautivante y su sal. Es quizás una forma sutil de pelagianismo", denuncia.

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