Con la soja, China y EE.UU. juegan su partido de truco

Horacio Busanello
Horacio Busanello PARA LA NACION
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10 de abril de 2018  • 02:00

China cantó retruco y puso las importaciones de poroto de soja arriba de la mesa. Impulsivamente, Donald Trump, presidente de EE.UU., le cantó "vale cuatro" y amenazó con elevar las tarifas por aranceles a otros U$S100.000 millones de ventas chinas.

China jugó fuerte con la soja, autos y aviones porque no puede verse débil ni perdedor en este enfrentamiento donde asume el papel de país agredido. Trump también lo entiende así y por eso subió la apuesta.

EE.UU. se enfrenta con China por supuestas prácticas desleales tanto en comercio exterior como en temas de propiedad intelectual, transferencia forzada de tecnología, acceso al mercado interno chino y subsidios a las empresas estatales.

Sus tarifas apuntan al corazón del programa "Made in China 2025", que el presidente Xi Jinping lanzó para modernizar y sofisticar la economía local para transformarla en una superpotencia en temas de robótica, inteligencia artificial, semiconductores y otras tecnologías de avanzada. El gigante asiático quiere ponerse en pie de igualdad con Alemania, Japón y EE.UU.

China prefiere resolver sus disputas comerciales con los EE.UU. en una mesa de negociaciones, pero si eso no es posible entonces va a recurrir a todas las medidas a su alcance para defenderse. Por su parte, los norteamericanos consideran que las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ya no representan sus intereses en el mundo y quieren crear nuevas reglas que protejan a sus empresas.

Tanto China como EE.UU. argumentan que están preparados para una larga guerra comercial, pero no hay un análisis profundo sobre cuál es el impacto en cada una de sus economías. Este enfrentamiento solo generará perdedores si se mantiene a largo plazo

El gigante rojo puede alargar la confrontación para negociar con otro presidente de EE.UU., ya que el presidente Xi ha asegurado su reelección indefinida con la modificación de la constitución china. Trump tiene que pelear la reelección pero así y todo no estará sentado en la Casa Blanca luego de un segundo mandato.

La dirigencia política china interpreta estás sanciones como una jugada para evitar que "China recupere su lugar en el mundo" y mantener el statu quo de dominio norteamericano.

Una agresión de esta naturaleza será vista como una "guerra patriótica" contra el imperialismo norteamericano que desatará un boicot a todo tipo de productos de EE.UU., desde el bife pasando por el café de Starbucks y hasta los smartphones de Apple.

En este sentido, podemos recordar una disputa política reciente entre China y Japón, que derivó en un boicot a productos japoneses donde las ventas de autos nipones cayeron un 20% promedio durante la duración del mismo. Un boicot es una muy mala noticia para el mercado accionario de Wall Street.

De manera similar, el sentimiento patriótico va a florecer en EE.UU. y su pueblo también evitará comprar productos chinos.

Esta batalla sobre la apertura del mercado chino y dominancia sobre las tecnologías del futuro tiene a la soja entre sus principales protagonistas. La volatilidad de la oleaginosa se exacerbará en los próximos meses. Estaremos en presencia de un mercado donde el peso de los fundamentals tradicionales disminuirá al tiempo que la especulación ganará en importancia. Estamos navegando las aguas inexploradas de un inédito y complejo conflicto por lo que hay que estar muy atento a los próximos acontecimientos.

El autor es consultor

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