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La incertidumbre que agita a San Lorenzo le apunta a Biaggio: ¿tendrá el 5-0 una onda expansiva?

Fuente: Télam
Fernando Vergara
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10 de abril de 2018  

En los simpatizantes azulgranas, la frase de Claudio Biaggio causó un cimbronazo tan grande como el cachetazo que minutos antes el equipo había recibido en el Nuevo Gasómetro contra Godoy Cruz. "Perdimos 5 a 0, pero la pelota la tuvo San Lorenzo". Discusión al margen sobre cuánto tiempo quiere un equipo tener el balón, qué utilidad le quiere dar o qué estilo pretende impregnarle al funcionamiento, el Ciclón pasó en 12 horas de la ilusión al desencanto. El lapso que transcurrió entre la caída de Boca contra Defensa y Justicia y el primer tiempo de un partido mañanero en el Bajo Flores pareció un espejismo. El mazazo dejó secuelas. Poco importó en Boedo el tiempo de posesión, porque entendieron que el equipo pensó más en descontarle a Boca, en quedar a cinco puntos de la cima, que en prestarle atención a un oponente que llegó aceitado en su funcionamiento y le propinó una paliza táctica a Biaggio. ¿Tendrá la derrota una onda expansiva? Quizás pueda comprobarse mañana, en el debut frente a Atlético Mineiro por la Copa Sudamericana. El futuro, ahora, parece tener varios ribetes inciertos.

La del domingo pasado se trataba de una mañana especial. El Nuevo Gasómetro volvía a sentir ese cosquilleo por gozar nuevamente de una chance de acercarse a la cima, pero la oportunidad se esfumó velozmente. Los gruesos errores contra los mendocinos desnudaron a un San Lorenzo que terminó perdido, aturdido, enceguecido por sus propias debilidades. El Tomba perforó a un adversario que se entregó al desconcierto al verse tan superado, que quedó sin chances en la Superliga, que quedó mirando de reojo en la batalla para ingresar a la Libertadores 2019 y que además quedó con varios interrogantes de cara a su debut copero. Demasiados golpes para un elenco que, aún sin brillar, venía de exhibir su mejor actuación del año frente a Independiente.

Un mazazo desconcertante

Muestra varias caras San Lorenzo, porque desconcierta a propios y extraños. Por un lado, arrastraba una racha de tres triunfos, frente a Olimpo, Lanús e Independiente, en todos ellos sin recibir goles y con Nicolás Navarro y el sector defensivo como puntos salientes. Puertas adentro, hoy no le encuentran explicaciones a un mazazo que selló la segunda goleada más abultada en el Nuevo Gasómetro después del 7-1 que sufrieron frente a Boca, en el Apertura 2006. "¿Cómo pasamos de ser la valla menos vencida del torneo, con sólo 11 goles en 21 compromisos, a recibir cinco en 90 minutos?", se preguntan. Hay quienes aseguran que la seguidilla de cinco encuentros en dos semanas empezó a acumular desgaste físico. Sin embargo, en charlas con el director técnico, algunos referentes del plantel le manifestaron su voluntad de no perderse minutos de juego.

Son horas extrañas en Boedo. Momentos raros, con Biaggio apuntado por los simpatizantes tras la goleada. Así son los tiempos del fútbol. Hasta hace algunos días se le destacaba su registro como entrenador sacapuntos, dado que tras el éxito en Avellaneda había quedado con un récord de 11 encuentros ganados, cuatro empatados y apenas tres perdidos. Es decir, en medio de las críticas, los números todavía le dan la mano al DT azulgrana. Sin embargo, sus hinchas le reprochan el bajo promedio de unidades conseguidas contra los principales rivales en la Superliga. Salvo en el triunfo frente a los dirigidos por Ariel Holan, el Ciclón perdió con Godoy Cruz, Talleres de Córdoba y empató con Boca, Huracán, Racing y Unión. En lo que va de 2018 el equipo viene de sufrir mucho por la falta de elaboración de juego y su línea más elogiada, la defensiva, se mostró desamparada y resignada contra los tombinos.

Nervios, ansiedad y los pases imprecisos son síntomas a erradicar. Y pensando, más que nada, en mejorar cuanto antes para no dejar más puntos en el camino a la Libertadores. Salvo Nahuel Barrios, eléctrico, incisivo y con capacidad para desnivelar, el Ciclón quedó en deuda.

Así se presenta el paisaje de Boedo. Las susceptibilidades aumentaron y la necesidad de recuperarse de la desilusión parece inmediata. Para San Lorenzo, lo que hay en juego no sólo abarca lo futbolístico, sino también lo económico. Atlético Mineiro será una prueba de fuego, y el resultado de la serie determinará si se tratará o no de una batalla que dejará secuelas en el corto plazo.

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