Los pasos inversos de Tomás Eloy Martínez

Javier Navia
Javier Navia LA NACION
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15 de abril de 2018  

Tomás Eloy Martínez, que le dedicó un cuento al exilio, "esa experiencia dura y azarosa", refirió una vez, escribiendo sobre Andrés Bello, que uno de los males del exiliado es la "desinteligencia de la patria". Cuando el tucumano murió, muchos años después de aquella larga noche, el dramaturgo venezolano Ibsen Martínez afirmó que el gran periodista y escritor había podido vencer algunos de esos males "abrazando a Venezuela con amorosa curiosidad". Había llegado a Caracas, una ciudad a la que narró como nadie, en 1975, huyendo de la Triple A y por recomendación de Carlos Fuentes. Entonces el país caribeño era un oasis democrático en una América Latina oprimida bajo botas duras. Después de décadas de inestabilidad institucional, el boom petrolero había llevado prosperidad a Venezuela y, con ella, el comienzo de un largo e inédito periodo democrático. Exiliados de todo el continente convergían en una Caracas que se desperezaba estirándose hasta el cielo. "Una ciudad que se alimenta de la esperanza y vive en estado de perpetua rebelión contra lo que fue", la describió Eloy Martínez en uno de sus primeros artículos desde aquel país que se modernizaba de golpe con las ganancias del oro negro.

Fueron centenares los argentinos que en aquellos años encontraron en Venezuela la oportunidad de un nuevo comienzo. Algunos, como Rodolfo Terragno, regresaron luego a la Argentina con el renacer democrático. Y muchos otros se quedaron para siempre en esa tierra generosa a la que convirtieron en su patria.

El Caracazo, primero, en 1989, y tres años después el intento de golpe de Estado liderado por Hugo Chávez terminaron con aquella estabilidad. La ejemplar Venezuela comenzó de a poco una caída hacia un abismo que nadie imaginó entonces que sería tan profundo. La riqueza del suelo ya no bastó para evitar la miseria y la democracia se convirtió en una farsa. El país libre que había acogido a tantos exiliados empezó a expulsar a sus hijos. Al borde de una guerra civil, hoy son los venezolanos los que emprenden la búsqueda de otros destinos y de nuevas esperanzas.

Miles de ellos la están encontrando en la Argentina, a donde cada día llegan más de 360, en su mayoría jóvenes, estudiantes o profesionales. LA NACION revista cuenta hoy la historia de algunos de ellos, que es la historia de todos los embargados por la "desinteligencia de la patria". Se reinventan en la tierra que hace cuatro décadas debió dejar Tomás Eloy Martínez y tantos otros. Aún sueñan con poder volver un día a la suya y reconstruir un país que fue libre y que fue luz cuando la oscuridad cayó como un telón sobre todo el continente.

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