Champions League: Liverpool en semifinales, un gigante copero que se despierta

Fiesta roja en Manchester: Liverpool volvió a ganarle al City y ya está entre los cuatro mejores de la Champions
Fiesta roja en Manchester: Liverpool volvió a ganarle al City y ya está entre los cuatro mejores de la Champions Fuente: AFP
Ariel Ruya
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10 de abril de 2018  • 18:26

Días atrás, Mohamed Salah fue elegido por un millón de votos, casi el 5 por ciento del electorado de Egipto, como el próximo presidente de la Nación. Según medios locales, miles de votantes tacharon los nombres de los candidatos Abdel-Fattah al-Sisi (que fue reelegido como mandatario) y Moussa Mustafa Moussa, y escribieron, a mano, el nombre del delantero de Liverpool, una figura mundial, que además representa el triunfo de los más postergados. Hoy, ahora mismo, el Faraón -que devolvió al conjunto africano, dirigido por Héctor Cúper, a la cita máxima futbolera-, construye su obra más perfecta y se siente, por qué no, en el Olimpo: su clase no puede compararse con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo quizás, pero hacia allí va. Lo arropa Liverpool , el gigante dormido, que una noche inolvidable despertó su fuego sagrado, se impuso por 2 a 1, como visitante y eliminó de la Champions League a Manchester City , el club de los millones, las figuras y los excesos, con Pep Guardiola desde un palco, expulsado en el entretiempo por algunos fallos polémicos. Rojo sangre, rojo fuego, creador de una mística que excede a la ciudad de The Beatles y supera la geografía británica, Liverpool, el gigante, está de vuelta.

Ganador de cinco Champions League, la última, una obra maestra del misterio recordada como la proeza de Estambul -perdía 3-0 con Milan, empató en apenas 6 minutos y ganó por penales-, en la que surgió Steven Gerrard, su último gran emblema, el impacto en Manchester no se sostiene, solamente, en la mística de su leyenda ni en el aporte exclusivo del egipcio de risa contagiosa y autor del primer gol. Jurgen Klopp , el técnico alemán que había creado una pequeña gran revolución en Borussia Dortmund, es una pieza a medida de Anfield: pasión, locura, identidad. Esa unión, respaldada en el triángulo del ataque -además de Salah, cuenta con Mané, un senegalés irreverente y Firmino, un brasileño con detalles de Kun Agüero y autor del segundo-, componen la base de un conjunto audaz, que desprecia la defensa.

El holandés Virgil van Dijk -fue, semanas atrás, dueño del pase de un defensor más caro de la historia, unos 100 millones de dólares-, un zaguero de colección, verdaderamente hace lo que puede. Suele jugar, Liverpool, un clásico 4-3-3, aunque los engaños, las gambetas y los impactos son su marca registrada. Cuando está inspirado, cualquier cosa puede ocurrir. Ya no extraña a Coutinho, fuera de serie en Liverpool y actor de reparto en Barcelona. Su gente, la más ´sudamericana´ de Inglaterra, fiel y apasionada, nunca lo deja caminar solo, como señala su himno. Juntos, los Reds no viajan en el túnel de la nostalgia, porque su estirpe también vuela al futuro. A la final de Kiev, por qué no.

Por: Ariel Ruya
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