Copa Sudamericana: un torneo que será clave para la renovación de jugadores en San Lorenzo

El Ciclón, ante un desafío que puede marcar su futuro
El Ciclón, ante un desafío que puede marcar su futuro Fuente: FotoBAIRES
Fernando Vergara
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10 de abril de 2018  • 23:59

Un año movido tiene San Lorenzo . Dentro de la cancha y afuera de la misma. Allí donde busca un boleto a la Copa Libertadores 2019 en medio de la definición de la Superliga y donde hoy comenzará a desandar su camino en la Copa Sudamericana , la segunda cita continental. Para eso, será determinante lo que suceda en las próximas semanas: buena parte de lo que arrojen los resultados tendrá repercusión en el corto plazo en las oficinas del Nuevo Gasómetro, donde el presidente Matías Lammens y la comisión directiva diagraman una transición azulgrana que ellos mismos admitieron natural y necesaria.

El Ciclón dará el primer paso en la Sudamericana frente a Atlético Mineiro , en el Bajo Flores. Si bien el objetivo principal es la clasificación a la Libertadores, el partido de esta noche ante los brasileños será el puntapié inicial para el comienzo de un período de definiciones. "No hay que tenerle miedo a la transición, no hay que vivirlo como el fin del mundo si a San Lorenzo le toca quedar en un torneo tercero o cuarto", le explicó el mandamás azulgrana hace un par de semanas a LA NACION. El directivo siempre aclaró que no iba a "hipotecar" la economía de la entidad. Lo concreto, también, es que los resultados obtenidos serán clave para las renovaciones contractuales de jugadores a mitad de año. No avanzar en la copa, claro, sería un golpe duro.

Con pocas certezas todavía sobre los que podrían emigrar, en junio expiran los vínculos con distintos futbolistas significativos dentro del plantel: Leandro Romagnoli, Juan Mercier y Sebastián Torrico, campeones de la Libertadores 2014. Tres piezas que tuvieron brillo en diferentes ciclos: el estratego, para miles de hinchas el mayor ídolo de la historia azulgrana, hoy disfruta de varios minutos en el período de Claudio Biaggio. En tanto que Torrico, suplente de Navarro, se recupera de la luxación que sufrió en su hombro izquierdo y lo tiene marginado desde inicios de 2018. Mercier, de 38 años, quiere seguir jugando un año más, el período exacto que le falta para recibirse de director técnico. "Es temprano todavía, no hay nada hablado. Es un mercado atípico: debido al Mundial de Rusia, la actividad acá va a terminar en mayo y los futbolistas van a estar con contrato pero parados más de un mes y medio", explicaron a LA NACION desde el entorno de algunos jugadores cuyos acuerdos expirarán el 30 de junio.

En el mismo mes también caducarán los vínculos de Fabricio Coloccini, Nicolás Navarro (puntos altos del equipo en 2018), Marcos Angeleri (se iría del club) y Juan Ignacio Cavallaro. Ya en diciembre, vencerán los de Fernando Belluschi, Franco Mussis y Facundo Quignón.

Hay que tener en cuenta que en San Lorenzo ya no está el manager Bernardo Romeo, quien en buena medida se encargaba de dialogar en las negociaciones. Ahí es donde aparece nuevamente la figura de Romagnoli, el apuntado para asumir ese cargo. "Nos gustaría. Pero es su decisión, los tiempos para su retiro los tiene que manejar el Pipi. Si él decide no seguir jugando a mitad de año me encantaría que se quede trabajando en el club", admitió Lammens.

"Compromiso, respeto y lealtad" fueron los argumentos que eligió Nicolás Blandi para sintetizar los motivos por los que recientemente eligió extender el vínculo que lo une a Boedo hasta junio de 2020. Procedente de Boca, el atacante arribó a la institución en 2014. Ese mismo año celebró la Libertadores y en 2015 también conquistó la Supercopa Argentina. Luego tuvo un breve paso por el fútbol francés y una vez que venció el préstamo volvió al Bajo Flores para adueñarse del puesto de centro delantero y convertirse en el capitán del equipo.

San Lorenzo siempre estuvo en la pelea de la actual Superliga, aunque dejó pasar varias oportunidades de acercarse a Boca. Este año, cuando se vieron lejos en los números de los xeneizes, tanto el plantel como el cuerpo técnico le apuntaron a la clasificación a la Libertadores, un torneo que en 2018 los tiene afuera. Este objetivo tiene buenas chances de cumplirse. Ahora aparece otro, la Sudamericana. Y serán horas de definiciones, que lo toman en un mal momento anímico después del 0-5 histórico que le propinó Godoy Cruz.

La Sudamericana, clave en lo económico y lo deportivo

El año pasado, la Conmebol anunció un leve aumento en el dinero que cobrarán tanto el campeón como el subcampeón del certamen, con respecto a 2017. Así, los únicos dos equipos que recibirán más dinero respecto a la edición anterior serán los dos finalistas: el ganador pasará de cobrar 2 millones de dólares a 2,5 millones y el subcampeón subirá de 1 millón a 1,2 millones. Y en un año ajustado económicamente para la entidad de Boedo por no participar en la Libertadores (perdió, al menos, 2,5 millones de dólares), cada fase que consiga atravesar en el segundo torneo continental resultaría significativa para engrosar sus arcas.

La participación en primera ronda otorga 250 mil dólares; 300 mil en la segunda; 375 mil en octavos de final, 450 mil en cuartos y 550 mil en semifinales. El presidente Lammens, recientemente, dejó en claro el motivo por el que apenas Valentín Viola arribó a préstamo en el último mercado de pases. "Nosotros no hicimos ninguna locura porque no clasificamos a la Libertadores, así de simple".

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