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Dolores Cahen D'Anvers: el pulso firme de una periodista inquieta y con carácter

Dolores Cahen de Anvers conduce Destino: hacia dónde vamos, los jueves, a las 22, en LN
Dolores Cahen de Anvers conduce Destino: hacia dónde vamos, los jueves, a las 22, en LN Fuente: LA NACION - Crédito: gaspar kunis
Ricardo Marín
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12 de abril de 2018  • 00:26

Desde la semana última, Dolores Cahen D'Anvers conduce, los jueves, a las 22, Destino: hacia dónde vamos, por LN+, un ciclo que se para en la actualidad para tratar de visualizar el futuro. "La idea surgió con la intención de tratar de generar un espacio que pudiera pensar y proyectar un poquito. Salirnos de la coyuntura y utilizarla para poder mirarnos como sociedad y como país hacia adelante. Al menos esa es mi ambiciosa intención", cuenta sonriendo la conductora. La acompañan en esta propuesta Claudio Jacquelin, que se encarga de los temas políticos; Nicolás Litvinof, que hace lo propio con los económicos, y María Ayuso, que trata cuestiones sociales. "Fue como algo visceral de mi parte querer que estuvieran estas tres personas en las que confío plenamente. A mí me importa mucha la sinergia que se produce al trabajar con personas con las que uno se lleva bien. En la televisión lo que se da entre las personas es básico. Si la energía no fluye entre los que lo hacen, no hay programa que pueda funcionar", sostiene Cahen D'Anvers

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Al menú de los tres temas nombrados se le suma un mini debate sobre un tema particular en la mayoría de las emisiones, pero no en todas. "Esos debates no necesariamente tienen que ser un espacio fijo. No me quiero tener que obligar a hacer nada si no hay nada para desarrollar", explica la conductora. "Además de estos contenidos generamos la sección «Las diez verdades de.», que tendrá un invitado cada semana. La idea es interpretar al personaje o a la personalidad más allá de la coyuntura. No son entonces diez preguntas que se repiten con cada persona, sino que son diez preguntas de cosas que a mí me gustaría analizar con la misma. No hay entonces mucho espacio para debatir con el entrevistado, como uno está acostumbrado a hacer con entrevistados polémicos o picantes, sino más bien a aprender a escuchar. Hay, por supuesto, espacio para la repregunta, pero sin generar necesariamente polémica", agrega.

Al empezar a recordar su trayectoria y cómo llegó a la televisión, Cahen D'Anvers recuerda que su formación académica se dio en ciencias políticas, carrera que abandonó a poquito de conseguir el título. "Me quedaron dos materias que no rendí y nunca volví a la facultad para hacerlo. La razón es que cuando llegué a ese punto encontré que lo que yo había imaginado para mi vida no tenía que ver con eso. No quería participar activamente en política, tampoco quería transformarme en una consultora, aunque mi madre era dueña de una empresa que se dedicaba a eso. Descubrí que había todo un componente artístico, de necesidad de comunicar que tenía que encauzar en algún lado. Entonces me propuse probar haciendo periodismo", cuenta. El camino fue presentarse a Telefé Noticias, donde buscaban conductoras jóvenes para el noticiero del mediodía. Hizo el casting y quedó. En ese lugar conoció a Juan Castro, que también trabajaba allí. "El noticiero reventaba en rating. Con Juan nos volvimos las dos caras jóvenes y rebeldes del noticiero. Salíamos a la calle a hacer notas diferentes de las que se acostumbraban y funcionaba. Teníamos muchas ganas de crecer", recuerda. Con Castro se enamoró del proyecto de Zoo, el innovador programa periodístico que hicieron juntos en América.

Zoo fue la salida al mundo. Fue animarnos a patear el tablero y mostrar que dos chicos de 25 años podían hablar de temas de los que solo hablaban los periodistas asentados y experimentados

"Fue toda una decisión y fue parte del destino elegir ese programa, porque Gustavo Yankelevich me convocó para hacer un proyecto en Telefé, cuando estabamos armando Zoo con Juan, y yo me jugué por irme con ese proyecto. Imaginate lo que era decirle no a Gustavo Yankelevich en ese entonces", cuenta. " Zoo fue la salida al mundo. Fue animarnos a patear el tablero y mostrar que dos chicos de 25 años podían hablar de temas de los que solo hablaban los periodistas asentados y experimentados. Traer a la televisión muchas cuestiones que en ella no se hablaban. Fue animarme a equivocarme, a exponerme. Era una combinación fascinante entre la omnipotencia y la vulnerabilidad. También significó haberlo conocido a Juan, lo cual fue una enorme dicha para mí. Fue un gran amigo al que quise muchísimo, del que aprendí un montón también", sostiene.

Al recorrer su trayectoria, Cahen D'Anvers recuerda con mucho cariño La hoguera, el programa que hizo con Verónica Lozano. "Vero consiguió que sacara todo lo histriónico que hay en mí y me divertí muchísimo. Allí también conseguí una gran amiga", dice. También rescata Zona de investigación, el programa que hizo con Raúl Kollman, en Canal 9. Donde no la pasó bien fue en el noticiero de América al mediodía. "Allí conocí a Guillermo Andino, con quien me llevo bárbaro. La gente era bárbara, pero había algo que me costaba horrores. Me angustiaba mucho, me iba llorando todos los días. Me involucraba de más, sentía una gran necesidad de ayudar, pero me era imposible. Igual aprendí muchísimo y no me quejo", aclara.

Finalmente, el ciclo que rescata por sobre todos es Red de salud, que hizo en la TV Pública . "Fue todo un desafío trabajar en un ámbito muy diferente al que estaba acostumbrada, con la necesidad de hacer que las personas que trabajaban allí se enamoraran del proyecto. Fue un enorme desafío, pero al mismo tiempo una enorme gratificación haberlo hecho. Allí sentía que era útil. Eso es algo que necesito sentir y que a veces, en un noticiero, no es tan evidente. Necesito sentir que estoy ofreciendo algo. En Red de salud sentía que lo que estaba transmitiendo servia", sostiene.

Destino: hacia dónde vamos. Jueves, a las 22, por LN+

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