Carolina de Mónaco y Caroline Bouquet: íntimas de toda la vida y (muy pronto) consuegras

Las futuras consuegras de Mónaco, en una foto histórica: en un desfile de Chanel, en París, en 1989. Fanáticas de la moda y dos de las mujeres más elegantes de Europa, compartieron la primera fila. FOTO: Getty Images
Las futuras consuegras de Mónaco, en una foto histórica: en un desfile de Chanel, en París, en 1989. Fanáticas de la moda y dos de las mujeres más elegantes de Europa, compartieron la primera fila. FOTO: Getty Images
María Güiraldes
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11 de abril de 2018  • 18:12

Dos grandes mujeres. Dos figuras que desde hace décadas encantan al público con su estilo y magnetismo. Una, Carolina de Mónaco (61), miembro de la realeza europea, hija de una leyenda de Hollywood que un día se convirtió en princesa, como en los cuentos de hadas. La otra, Carole Bouquet (60), es una de las actrices más respetadas de Francia, comenzó su carrera de la mano del director surrealista Luis Buñuel y fue chica Bond. Las madres de Charlotte Casiraghi (31) y su prometido, Dimitri Rassam (36), no sólo comparten un pasado y un presente rutilante. Son, además, grandes amigas que pronto tendrán la dicha de llamarse consuegras. Dicen que Carolina está encantada con el novio de Charlotte y con la boda, que -al parecer- estaría pautada para fines de julio.

Días atrás, la princesa de Hannover fue pura sonrisa en el Baile de la Rosa, la gala que preside desde la muerte de su madre, Grace Kelly, en septiembre de 1982. Era el primer compromiso oficial al que su heredera acudía con Dimitri, quien le habría regalado (a principios de marzo, en París) el fabuloso anillo de compromiso que lució esa noche junto con un diseño escultural de Saint Laurent.

Charlotte Casiraghi y Dimitri Rassam, en una de sus primeras apariciones públicas, en una gala en Los Ángeles, en noviembre de 2017. FOTO: Getty Images
Charlotte Casiraghi y Dimitri Rassam, en una de sus primeras apariciones públicas, en una gala en Los Ángeles, en noviembre de 2017. FOTO: Getty Images

VIDAS PARALELAS

Pero no todo ha sido felicidad en la vida de Carolina, quien comparte un pasado de dolor con Carole Bouquet. Nacidas en 1957 (la princesa es del 23 de enero y la actriz, del 18 de agosto), ambas se erigieron como íconos de la elegancia y fueron musas de Chanel. Las dos perdieron a los grandes amores de sus vidas de manera trágica. La primera fue Carole. En enero de 1985, el productor de cine Jean-Pierre Rassam, el padre de Dimitri, apareció muerto en una suite del hotel Plaza Athénée de París. Se había suicidado con una sobredosis de barbitúricos, tras años de batallar contra las drogas y el alcohol. Cinco años después, en octubre de 1990, la desgracia volvió a tocar la puerta de Carolina, quien ya había vivido un desengaño amoroso con el playboy Philippe Junot (se casaron en 1978 y se divorciaron en 1980) y perdido a su madre. Stéfano Casiraghi, su segundo marido, el hombre con quien vivió los años más felices y con quien tuvo a sus tres hijos mayores (Andrea, Charlotte y Pierre), murió en un accidente en una carrera de lanchas off shore. El empresario y deportista italiano buscaba revalidar su título de campeón y dicen que ella había insistido para que no participara en la competencia.

Ex modelo y actriz, Carole comenzó su carrera de la mano del director surrealista Luis Buñuel y saltó al estrellato cuando interpretó en 1981 a Melina Havelock en la saga Bond. FOTO: AFP
Ex modelo y actriz, Carole comenzó su carrera de la mano del director surrealista Luis Buñuel y saltó al estrellato cuando interpretó en 1981 a Melina Havelock en la saga Bond. FOTO: AFP

Los 80 y 90 fueron décadas turbulentas para las amigas, que casi en simultáneo tuvieron que sobreponerse al cambio y al dolor. En 1987, Carole dio a luz a su segundo hijo, Louis, fruto de su relación con el fotógrafo Francis Giacobetti; en 1992, se casó con el médico infectólogo Jacques Liebowitch (conocido por su aporte al tratamiento del HIV), de quien se divorció en 1996; ese mismo año comenzó una nueva relación. Esta vez con Gérard Depardieu, con quien tuvo su relación más larga: casi diez años. Carolina, por su parte, encontró sosiego en brazos de Vincent Lindon, primero, y en Ernesto de Hannover, después. El problema era que, en 1996, cuando se supo del affaire entre ellos, el príncipe alemán todavía estaba casado con la heredera suiza -e íntima amiga de Carolina- Chantal Hochuli, de quien se terminó divorciando en 1997. La princesa Carolina ya estaba embarazada de su hija menor, Alexandra (18), cuando, con mucha ilusión, pasó por el registro civil por tercera vez. Su matrimonio con Ernesto, sin embargo, no tuvo un final feliz. Se separaron en 2009 y se dice que no se divorciaron para que ella conserve el tratamiento de Su Alteza Real.

Carolina está encantada con el compromiso de su heredera y Dimitri. Al parecer, su futuro yerno le pidió matrimonio a su hija, Charlotte, a principios de marzo, en París. FOTO: Getty Images
Carolina está encantada con el compromiso de su heredera y Dimitri. Al parecer, su futuro yerno le pidió matrimonio a su hija, Charlotte, a principios de marzo, en París. FOTO: Getty Images

UN CASAMIENTO "A LO BORROMEO"

Aunque no hubo comunicado oficial, se cree que la boda religiosa de la heredera de Carolina y el hijo de Carole será en la isla siciliana de Pantelleria, donde Bouquet tiene una finca de doce hectáreas con viñedos. La tradición sugiere que el sí religioso se celebre en tierras de la novia (por esta razón, Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo se casaron por iglesia en Suiza y Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo, en las islas Borromeas), pero Charlotte no es una novia convencional. De bajo perfil, es muy probable que la isla donde se refugió el verano pasado con Raphaël (4), fruto de su amor con el comediante Gad Elmaleh, y Daria (6), la hija que su novio tuvo con su primera mujer, la modelo rusa Masha Novoselova, sea el escenario donde pronto se convierta en Madame Rassam.

Para Andrea y Pierre Casiraghi, los hermanos de "la novia de Mónaco", esta no sería la primera vez que vuelan a Pantelleria por un casamiento. En junio de 2012, ambos estuvieron en la pequeña isla al sudoeste de Sicilia para dar su presente en el casamiento de Carlo Borromeo y Marta Ferri. El enlace del hermano de Beatrice, la mujer de Pierre, y la diseñadora italiana fue en la casa de verano del padre de la novia, el prestigioso fotógrafo Fabrizio Ferri, uno de los pocos afortunados en tener una residencia allí. Mientras tanto, Carolina y Carole, las amigas a las que la felicidad, la moda y el dolor unieron, se preparan para el día en que se conviertan en consuegras en una de las islas más mágicas del Mediterráneo.

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