Ordenan la captura de un conocido entrenador de fútbol juvenil de La Pampa

Héctor Kruber era técnico del club de los hermanos Mac Allister; hace un año la madre de un chico denunció que hacía desnudar a los menores y que los tocaba
Héctor Kruber era técnico del club de los hermanos Mac Allister; hace un año la madre de un chico denunció que hacía desnudar a los menores y que los tocaba
Gastón Rodríguez
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12 de abril de 2018  

Dice Julieta Echenique: "En Santa Rosa, los locos no somos tantos". Es su manera de referirse a los que no se callan. Hace más de un año se animó a denunciar que el entrenador de juveniles del Club Atlético Mac Allister -fundado en 1998 por el exfutbolista y actual secretario de Deportes de la Nación, Carlos Mac Allister, y presidido por Patricio, su hermano- había abusado de su hijo de 13 años. Ahora ve el primer fruto importante de esa denuncia suya: la fiscal especializada en delitos sexuales de Bahía Blanca (en cuya jurisdicción ocurrió el episodio señalado), Marina Lara, investigó y pidió ayer la detención de Héctor "Patilla" Kruber, acusado de abuso sexual y corrupción de menores.

En febrero de 2017, en vísperas de los festejos de Carnaval, una categoría juvenil -formada por chicos de 13 y 14 años- del club Mac Allister viajó a Médanos para disputar un torneo. Antes de jugar la final, en una reunión convocada de urgencia por el padre de uno de los menores, que había acompañado al contingente, los jugadores contaron las execrables "costumbres" del DT. Julieta lo había escuchado en un mensaje que le había mandado su hijo: "Mamá, te va a llegar la invitación a un grupo de WhatsApp que estamos armando. Ahí vamos a poner todo lo que nos hace el viejo este".

Según la denuncia realizada por Julieta ante la Justicia pampeana -que la derivó a la bonaerense-, Kruber les sugería a los chicos "dormir desnudos" porque "para el deportista era mejor". También les insistía en aceptar sus "masajes de relajación" que, según lo detallado por los jugadores, incluían el roce de partes íntimas e incluso invitaciones a practicarle sexo oral. Además, Patilla se quedaba en "custodia" los celulares y las llaves de las habitaciones de sus dirigidos.

"En la primera reunión -recuerda Julieta- me enteré de que había siete chicos abusados, entre ellos, mi hijo. Llamamos de inmediato al presidente [Patricio Mac Allister], que viajó desde Monte Hermoso y se juntó con nosotros. Nos pidió que no dijéramos nada, que lo íbamos a resolver entre todos. Cuando nos volvimos a juntar ya nos pidió directamente que no denunciáramos el hecho porque 'era lo mejor para el club y la comunidad'. Dijo que él iba a echar a Kruber, pero que nos pusiéramos de acuerdo en no contar los motivos. Me parecía increíble que dijera eso, pero más lo era que los padres estuviesen de acuerdo".

Julieta dice que en ese momento se dio cuenta de que se estaba conspirando para ocultar el caso y, por eso, decidió grabar la reunión. En uno de esos audios se escucha a Patricio Mac Allister decir: "Estoy en el ambiente del fútbol y esto pasa en todos lados. Aunque me duela. Las vi en cinco clubes estas situaciones. Este [Kruber] no es un monstruo".

Personaje conocido

La mala reputación de Kruber es un rumor instalado en Santa Rosa hace más de 20 años. En 1995, Patilla fue apartado del club General Belgrano cuando las sospechas de abuso contra juveniles se hicieron inocultables. Diez años después, por pedido expreso del entrenador de la Primera, Sergio Guerra, la dirigencia de All Boys de Santa Rosa tomó la decisión de apartar a Kruber de la dirección de las inferiores. Guerra nunca se refirió públicamente a los motivos, pero él lo había tenido de técnico cuando era chico.

A principios de septiembre pasado, y a caballo de la exposición pública que había generado la insistencia de Julieta, otros padres ratificaron la denuncia frente a la jueza de Garantías Nº 4 de Bahía Blanca, Marisa Promé, y al fiscal de entonces, Mauricio del Cero.

"La primera vez que fueron a declarar negaron todo, pero la segunda, cuando el caso era público y se habían difundido los audios de las reuniones con el presidente del club, siete padres contaron a la Justicia lo mismo que había dicho yo sobre mi hijo, e incluso aportaron el caso de otro nene. Yo pedí presenciar la audiencia y fue un alivio escuchar que me respaldaban, porque al principio sentía que estaba sola contra el mundo. Todavía me asombro de lo que hice", cuenta Julieta.

A pesar de la imputación por abuso sexual y corrupción de menores, Kruber no pasó, hasta ahora, ni una sola hora detenido. Luego de la denuncia, el fiscal de La Pampa Marcos Sacco ordenó un allanamiento en su casa -donde, dicen, llevaba a los chicos a "ver videos de los partidos"-, una restricción de acercamiento a la denunciante y una notificación para negarle actividades en instituciones deportivas a las que vayan niños y adolescentes.

La causa comenzó a tomar nuevo impulso en febrero, con la asunción de la fiscal Lara. Leandro Aparicio, abogado de Julieta, dijo a LA NACION: "Empezó a tomar medidas que estaban pendientes. Libró la orden de detención y suponemos que esta semana se va a hacer efectiva".

La otra buena noticia es que el hijo de Julieta recibió el alta de su psicóloga. Con 15 años recién cumplidos, espera terminar un tratamiento médico por un dolor en los tobillos para viajar a Barcelona, donde un club ya lo fichó para esta temporada. No solo es una oportunidad deportiva; también es la chance de dejar atrás esta pesadilla.

"Es muy difícil aislarse de lo que está pasando. Cada vez que prendo el televisor aparece un nuevo caso de abuso en el fútbol. Esto viene de hace años y la culpa es de los grandes que se callan. Yo les digo a los papás que se animen a denunciar los casos, porque lo peor ya pasó. ¿Qué puede ser peor que abusen de tu hijo?", concluye Julieta.

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