Las mujeres hacen más rentables a las empresas

Susana Balbo, Sergio Kaufman, José Del Rio (LA NACION), Carola Fratini, Belu Lucius y Rosario Altgelt
Susana Balbo, Sergio Kaufman, José Del Rio (LA NACION), Carola Fratini, Belu Lucius y Rosario Altgelt   Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta
María Julieta Rumi
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12 de abril de 2018  • 15:16

Más allá de que sea "lo correcto" o que esté "de moda", hay datos que avalan que tener más empleadas mujeres en las empresas, incluso en puestos de liderazgo, hace crecer a las compañías y a las economías de los países. Según un estudio de Bank of America, durante los últimos siete años, las compañías que tienen al menos el 25% de mujeres en sus puestos ejecutivos otorgaron una mayor ganancia anual. Y para el caso de una nación como Canadá, un informe reciente de la consultora McKinsey estima que reducir la brecha de género podría agregar US$150.000 millones a su economía para 2026.

De esto se habló en la quinta edición de Management 2020, el ciclo de LA NACION y Accenture que reúne a destacados CEO de las principales empresas del país para debatir temas de fondo y que en este capítulo abordó la Economía de Género.

"Hace 30 años que trabajo en Accenture y la iniciativa de género comenzó hace tiempo, aunque hace 5 o 6 años empezó ya la ola rosa. No teníamos destino como empresa si no teníamos en cuenta esto", afirmó el presidente de la firma, Sergio Kaufman, en diálogo con José Del Rio, moderador del panel y secretario general de Redacción de LA NACION.

Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta

Por su parte, Rosario Altgelt, gerente general de Latam Argentina, dijo que en la aerolínea la mitad de los empleados son mujeres y el 45% de los líderes también. "Mi hija de 16 años me dice que no puede creer que se siga hablando de esto, pero las cifras están y más allá de emplear mujeres, tiene que haber mujeres líderes. Eso es liderazgo de verdad", explicó.

Sin embargo, la CEO de QBE Seguros para América Latina, Carola Fratini, opinó que el futuro va a ir más rápido que el pasado: "Antes había paradigmas que ya cambiaron con mucha velocidad, como que la mujer se tenía que hacer cargo del hogar. Nuestros hijos no lo ven ya de esa forma. La responsabilidad que tenemos como mujeres adultas y managers es mostrar que se puede. Las jóvenes no necesitan elegir entre la familia y el trabajo, y los hombres tienen que entender que se pueden quedar en casa si hay un hijo enfermo".

"Esa agenda la podemos cambiar. Las mujeres tenemos que entender que equivocarse es humano. Cuando cometemos errores, simplemente es un nuevo punto de partida. Querer ser perfectas nos inhibe y así dejas de protagonizar. Cuando te animás y perdés el miedo, se puede", agregó Susana Balbo, presidente del Woman 20 (W20), el grupo de afinidad del G20 dedicado al empoderamiento de la mujer.

En este sentido, la influencer Belu Lucius relató su propia experiencia cuando empezó a trabajar en una autopartista. "Fue muy complicado los primeros años. Entré a la empresa a los 17 y salí a vender a un local en Warnes. Me cambiaba el uniforme del colegio y vendía, aunque no entendía nada. Luego, me metí en un taller para aprender desde adentro y mi padre me tuvo toda la paciencia. Me hizo tener la autoestima alta, ese fue un trabajo de mi familia. En mi casa me ayudaron muchísimo", contó.

Desigualdad

Consultado por iniciativas como las de los países nórdicos que igualaron las licencias por maternidad con las de paternidad, Kaufman se mostró a favor porque sino el que progresa en el trabajo es el hombre "porque la mujer se quedó en la casa". "La simetría te da igualdad de oportunidades y tiene que ser una simetría mandatoria", sostuvo.

"Hay una cosa que hay que entender: la estructura social y laboral fue diseñada por y para hombres: la jornada laboral, los espacios físicos, etc. Los mandatos y reglas son sobre las mujeres y eso te genera la brecha", aseguró el presidente de Accenture y citó como ejemplo los partidos de fútbol después del trabajo: "El famoso partidito de hombres después del trabajo está bien, pero no está bien porque si se discute algo laboral generas un sesgo. Se puede hacer fuera de horario y sin hablar de trabajo porque, de lo contrario, constituye una ventaja de vestuario".

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Pero, más allá del ámbito empresarial, todos coincidieron en que la pobreza discrimina más a la mujer que, en situación de vulnerabilidad, tiene un acceso laboral más difícil porque tiene que cuidar a sus hijos y/o a adultos mayores.

En este punto, la ex diputada Balbo dijo que esto es un desafío, pero se visibilizó el problema y el Gobierno se está haciendo cargo. "Pensando en cómo podemos mejorar la situación de mujeres, jóvenes, adolescentes y niños, el primer tema es la educación y la adopción de tecnología: que las niñas se apropien más de la tecnología. Y después se tiene que solucionar el tema de los lactarios y que haya un red de cuidado para nivelar las oportunidades".

Por último, Fratini resaltó que igualmente cuando se va a los estratos más bajos, se ve que la mujer tiene más capacidad de cambiar la realidad. "Cuando una mujer en esa situación saca un emprendimiento esa familia puede tener un futuro distinto. Para atacar ese gap y deuda sociedad hay que ir por ese lado", concluyó.

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