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Locos por Rusia 2018: cómo conseguir entradas y organizar el viaje al Mundial

Historias de argentinos que se preparan para aterrizar en el gigante euroasiático, solos, en grupo, gasoleros o con paquetes de agencias
Historias de argentinos que se preparan para aterrizar en el gigante euroasiático, solos, en grupo, gasoleros o con paquetes de agencias Fuente: Archivo
Andrea Ventura
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15 de abril de 2018  

No les importa si tienen las entradas. Tampoco si manejan un presupuesto ajustado o si se pelean con la novia y deben dejar el trabajo para viajar. El objetivo de muchos argentinos es ir al Mundial y están en plena etapa de preparativos para alentar a la selección en Rusia .

Es difícil calcular cuantos compatriotas caminarán por las calles rusas, pero se estima que alrededor de 20.000 viajarán desde la Argentina con entradas (al menos una) en la mano. Y otros miles irán a ver si consiguen algo o simplemente a alentar desde los ya instalados fan fests y disfrutar del ambiente mundialista.

Las entradas para la primera fase están agotadas, pero los que todavía no consiguieron su ticket esperan tener un golpe de suerte este miércoles cuando se abra la última fase de venta en el sitio oficial de la FIFA, con un remanente de entradas indeterminado.

De todas maneras, con o sin entradas, las historias de los que se van al Mundial se multiplican en un efecto contagioso que solo se vive cada cuatro años.

Tres amigos a la aventura

Estaban planeando un viaje a Europa y se preguntaron: "¿Che, y si vamos al Mundial? Y así comenzó el viaje mundialista de Martín Ruffo, de 28 años, con dos amigos.

Enseguida averiguaron y se dieron cuenta de que no era tan caro como pensaban. Primero compraron los pasajes, hace más de seis meses, y esperaron al sorteo de las sedes para reservar el alojamiento. A la ida, de paso, se quedan una semana en Barcelona y unos días en Ibiza.

Para dormir en Moscú y San Petersburgo eligieron hostels, que, asegura Martín, están buenísmos, bien ubicados. Por las 15 noches de alojamiento en las dos ciudades pagaron apenas 3500 pesos cada uno, con desayuno y cena incluidos. "Ahora los precios se dispararon , pero en diciembre, cuando reservamos, estaban superaccesibles".

Pero el problema llegó con las entradas. Se anotaron para los sorteos en la página oficial de la FIFA y ninguno consiguió nada. Después madrugaron y se sentaron frente a la computadora para la instancia de venta por asignación directa y luego de cinco horas de espera, cuando les llegó el turno... otra vez nada. Todo agotado para ver al equipo de Sampaoli.

Finalmente compraron una sola entrada al precio de reventa para el partido contra Croacia y esperan a ver qué consiguen allá. "Las otras dos a este precio no podemos pagarlas, en principio vamos con una y allá veremos si se encuentra algo no tan caro. Si no iremos a los Fan Fest a ver los partidos. El clima mundialista lo vamos a disfrutar igual", cuenta. Y para destacarse ya se compraron las nuevas camisetas de la selección y piensan pintarse el pelo celeste y blanco.

De paso van a aprovechar para descubrir Rusia, ir a museos y sumergirse en una cultura que ni remotamente tenían en los planes como destino para visitar.

Con la suerte de su lado

El caso de Germán Becker es bastante particular. Cuando se jugó el Mundial pasado vivía en San Pablo por trabajo y la efervescencia futbolera se apoderó de él y de su grupo de amigos argentinos con los que jugaba a la pelota habitualmente en el Club Armenio. Siguieron a la selección por todas las sedes con asistencia perfecta en los siete partidos.

Ahora, otra vez por razones laborales, vive en Nueva York, pero desde hace un año coordina con su grupo de amigos argentinos que todavía residen en la gran metrópoli brasileña, la segunda vuelta copera.

Crearon un grupo de WhatsApp para organizar el viaje a Rusia. Todavía les falta definir alojamiento y traslados, están en eso, pero tienen lo más importante, ese tesoro tan codiciado, las entradas y a precio oficial. "Por medio del sitio de la FIFA conseguí, recién en la última fase de venta, entradas para los tres partidos de la primera ronda, para octavos y cuartos. Sé que tuve mucha suerte, quizás me ayudó entrar desde el exterior. Mis amigos desde San Pablo también consiguieron, pero me enteré de que en la Argentina fue muy difícil".

Los pasajes los tiene solo para la primera fase, pero seguramente extienda la estada si la Argentina gana: "Una vez que entrás en la vorágine no hay manera de parar, querés ver todos los partidos. Ya me pasó en Brasil".

El estratega de las entradas

Adrián Chaile Deniz podría definirse como un estratega en el arte de conseguir entradas. Haber estado en el Mundial de Brasil lo ayudó a entender un poco más el modus operandi del sistema de compra, cambios y reventa, como si hubiera hecho un máster en la materia.

En la Copa pasada obtuvo entradas oficiales para las etapas finales, pero se quedó con ganas de asistir a la final. "Me las querían vender a 5000 dólares, pero era demasiado, así que volví a Jujuy a verlo por la tele con mi viejo", recuerda y asegura que ahora no le ocurrirá lo mismo.

El viaje a Rusia, adonde irá solo, lo está planificando con puntillosa organización y presupuesto ajustado.

Mucho antes que clasifique la Argentina compró un pasaje a Moscú vía Asunción a solo 14.000 pesos para quedarse tres meses. En sus planes también está subirse al Transiberiano, realizar un voluntariado en el Camino de Santiago y recorrer un poco Europa. Ya tiene reservado hostel en Moscú, que pagó 2300 pesos por once días; y 700 pesos por una semana en San Petersburgo. "Sabía que se podía organizar un viaje barato", comenta.

Para esta epopeya mundialista necesita licencia especial en su trabajo. Si no, está dispuesto a renunciar. Y hasta se peleó con la novia, que no avalaba el viaje.

Aunque viaja solo, forma parte de dos grupos de WhastApp: Cordobeses al Mundial (vive en Córdoba hace años, aunque es jujeño), con más de 170 integrantes. Y otro, Argentinos al Mundial, con más de 265 viajeros, con los que intercambia sugerencias y cuestiones logísticas del viaje.

De esas más de 400 personas apenas el 10% tiene entradas, pero todos van a viajar, de cualquier manera.

Para asegurarse las entradas, la gran obsesión de todos, Adrián se maneja con táctica y estrategia. Antes del sorteo de los grupos, compró al azar tres entradas para el partido F1 contra F2 de la primera fase, hasta ese momento sin nombres. Pero la Argentina quedó en el grupo D. Así que F1 contra F2 se transformó en Alemania-México.

"En un grupo de Facebook de cambio de entradas me contacté con un mexicano que tiene tres entradas para el partido contra Islandia, así que nos vamos a encontrar en Moscú para intercambiarlas, nos escribimos todos los días, nos hicimos amigos, hasta me manda fotos del hijo", cuenta.

También compró para el partido inaugural: "Les vi potencial, las tengo para cambiar o vender, ya veré". Todavía le faltan para los partidos contra Nigeria y Croacia, pero tiene aseguradas las instancias siguientes.

"Compré en el sitio de la FIFA para octavos, cuartos y semifinal, si la Argentina termina primera. Si sale segunda en el grupo, también tengo para octavos y cuartos. Las que no use las venderé o cambiaré, siempre se puede hacer buenos negocios con entradas en la mano, todo esto lo aprendí en el mundial pasado. Aunque voy solo compré dos de cada una, hasta puedo volver con una diferencia".

De Australia a Rusia

Lucas Marino vive en Australia y está en plena organización del viaje a Rusia junto con un grupo de amigos argentinos que conoció en Nueva Zelanda y que ahora están en diferentes lugares del mundo.

"Siempre quise ir a un Mundial, lo venimos charlando desde hace cuatro años y nos vamos a encontrar directamente allá. Últimamente no hablamos de otra cosa que del viaje. Todos renunciamos a nuestros trabajos, de hecho yo acá en Australia estoy con trabajos temporarios para conseguir más dinero para el Mundial. Ya reservamos hostel en cuatro ciudades rusas y pagué por los 30 días US$350. Por suerte es un destino barato", explica.

El tema de las entradas en este caso no les preocupa demasiado por ahora: algunos de los 6 integrantes del grupo tienen para diferentes partidos y algunos no tienen ninguna.

"Soy el único que consiguió para octavos, cuartos y semifinal si la Argentina termina primero en el grupo, después de estar 12 horas seguidas frente a la computadora intentado. Confío en que terminamos en el primer puesto, si no, no tengo nada", se ilusiona.

Para la primera fase apuestan a que el miércoles van a conseguir algo en la última venta oficial. "Tampoco estamos dispuestos a pagar precios tan caros de reventa, 500 dólares como máximo, lo importante es ir. Los que no tienen nada tampoco se bajonearon mucho".

Los que llegan sobre la hora

Para Agustina y Diego ir al Mundial se da un poco por casualidad. El plan original contemplaba vacaciones en Europa, principalmente en España, donde ella tiene familia. Incluso sacaron el pasaje a Madrid, pero ante la clasificación cambiaron el rumbo y ahora, del aeropuerto, se van directo a Rusia.

"Llegamos para el tercer partido, contra Nigeria, en San Petersburgo, que es en definitiva el único para el que compramos entradas. Nuestro avión aterriza cuatro horas antes del partido, así que del aeropuerto nos vamos directo a la cancha. Queríamos también para octavos, pero no conseguimos todavía. No perdemos las esperanzas", cuentan desde Tres Arroyos, donde viven.

Generalmente plan de hombres, Agustina es de las pocas mujeres que van al Mundial. "La verdad, no entiendo mucho de fútbol, lo acompaño a él. Rusia no estaba en mis planes, pero es una buena oportunidad para conocer un país diferente", cuenta ella.

Aunque solo tengan entradas para un partido, les alcanza: "Es mi primer Mundial. Me llamo Diego Paul por el gol que, con pase de Maradona, le hizo Caniggia a los brasileños en el Mundial del 90. Mi mamá estaba embarazada, así que tenía que ir a una Copa. El solo hecho de ver a Messi y escuchar nuestro himno en otro país, me basta", cuenta.

Además de San Petersburgo, se quedan unos días en Moscú, con la idea de ir al partido de octavos, y luego continúan unos días más por Roma y Barcelona.

Paseos, fútbol y playa

Lucas Kusnier junto con seis amigos están en plena organización del viaje a Rusia, que incluye un pre-Mundial: primero aprovechan el vuelo de 530 dólares a Londres y se quedan unos días en la capital británica, luego otros en Croacia y finalmente desembarcan en Moscú.

"Tengo entradas de cuartos a la final, condicional si la Argentina se clasifica. Para octavos compré para los dos partidos, por si sale primero o segundo", explica.

Para la fase de grupos no tuvo suerte: "Me anoté para los siete partidos en los dos sorteos de la FIFA y no salió nada. Las entradas las conseguí en la etapa de venta siguiente. Espero conseguir algo para la primera fase el miércoles y sino compraré alguna de reventa. De mis amigos, solo uno más tiene entradas para la segunda fase, el resto nada".

En Moscú buscaron departamento, pero no consiguieron, así que finalmente van a hotel.

"Vamos a aprovechar para hacer muchos tours en los días que no hay partidos, ninguno conoce Rusia, queremos ir a las playas de Sochi también".

Los de la platea de River

La principal particularidad de este grupo de 14 amigos que está preparando el viaje al Mundial es que los une la pasión por River y sus vidas, en buena parte, gira en torno del fútbol. Se conocieron alentando al Millonario en la platea, hace más de 20 años (ahora tienen entre 40 y 65). Gol a gol, se fueron haciendo amigos.

Ya son, claramente, viajeros por deporte: habitualmente un grupo más reducido sigue a River en las copas internacionales e incluso fueron a Japón a ver la final de la Intercontinental.

Ahora, con más integrantes e incluso con algunos hijos varones ya grandes, los vuelve a juntar la selección: "Además de ver a River también fuimos a mundiales, yo por ejemplo fui a la final de México 86 y en Brasil vimos los cuatro partidos de octavos a la final", cuanta Miguel Di Gennaro.

Para Rusia ya tienen una buena parte cerrada: "Vamos a combinar fútbol con turismo y aprovechar a conocer mucho de San Petersburgo y Moscú. A Rusia la tenía en el radar para conocer, me despierta mucho interés".

La planificación del viaje estuvo en manos de una agencia y, en principio, va a ser para ver el tercer partido de la primera fase (contra Nigeria) y el de octavos. Después verán qué pasa. "La idea es llegar hasta la final, la agencia tendría las entradas si la Argentina gana. Es complicado irse un mes, por la familia y el trabajo, incluso muchos negociaron con sus mujeres encontrarse en Europa en una semana que queda libre. Pero si la Argentina llega, veo la final seguro".

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