Es artista y a los 102 años comparte su secreto para alcanzar la longevidad

13 de abril de 2018  • 16:25

La vista comenzó a fallarle y solo distingue luces y sombras, pero eso no detiene la efusión que brota de sus manos. Traza pinceladas casi de memoria. A sus 102 años, concentrada y con los anteojos puestos, se deja llevar. Linda Romano está terminando uno de los 300 cuadros que atesora en su departamento de Mataderos y que se suma a las más de mil obras de arte que lleva realizadas, muchas de ellas vendidas en distintas ciudades del mundo. Es una de las artistas más longevas del planeta y hoy se prepara para su próxima exposición.

"Cuando pinto me siento yo misma, totalmente completa y feliz. El momento en el que agarro el pincel ya no tengo sueño, ni hambre, ni sed. Me olvido de todo, me evado, entonces sigo pintando hasta las cinco, seis o siete de la mañana y, tal vez, me quedo dormida delante del cuadro", confiesa entre risas, mientras se acomoda el vestido animal print que ella misma confeccionó. Luego, agrega: "Al pintar se me van los dolores. Mi energía la pongo toda ahí. Es mi terapia y me genera una inmensa tranquilidad, como si estuviera en el paraíso".

Linda, que es una de las 3500 personas que en nuestro país superan los 100 años, se define como una mujer "independiente y de carácter fuerte", que ama profundamente a su familia. Vive sola por decisión propia y disfruta su espacio personal. Con el tiempo perdió fuerza en las piernas y, a pesar de intentar resistirse, aceptó usar un andador con el que se mueve por toda la casa para cocinar, ordenar y limpiar. Su hijo le ofreció mudarse juntos pero ella tiene sus razones para elegir la soledad: si quiere generar un "enchastre de pintura" lo puede hacer libremente y sin ninguna culpa.

Fuente: LA NACION Crédito: Fabián Marelli

Máscaras carnavalescas, juglares, La Divina Comedia, los canales venecianos: sus cuadros reflejan la huella de una infancia transcurrida en Italia donde se despertó su interés por el arte. Allí, desde muy pequeña ya se destacaba por su talento en la escuela y obtuvo los primeros premios de su carrera artística. En Venecia, donde nació, se inspiró en los pintores que solían frecuentar el barrio de su niñez para retratar los coloridos paisajes y recibió el mejor regalo que su padre le podría haber hecho: una caja de lápices de colores.

A los trece años llegó con su familia a la Argentina, huyendo de la Segunda Guerra Mundial ya que su padre no comulgaba con las ideas fascistas de la época. Desembarcaron en La Pampa, en General Pico, donde su papá había conseguido trabajo como jefe de mecánica de los ferrocarriles. A pesar de que la situación económica era difícil, Linda se las rebuscaba para crear con lo que encontraba y siempre se caracterizó por ser una artista autodidacta: "Usaba arena, inventaba pinceles con palitos desflecados y hasta aprovechaba la cáscara de huevo", dice esta italiana longeva que siempre encontró en el arte un refugio frente a los problemas de la vida.

No pudo completar el secundario pero, una vez en Buenos Aires, comenzó a instruirse en talleres de educación plástica y se dedicó a estudiar arte de la mano de diferentes maestros argentinos que la ayudaron a perfeccionar un don que trae desde la cuna. Gracias a su entrega y dedicación, se ganó una beca y obtuvo importantes reconocimientos que enumera con precisión. También realizó numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas en salones y museos del país y América latina.

Fuente: LA NACION Crédito: Fabián Marelli

¿Cuál es la receta para vivir tantos años? Antes de responder, mira sus cuadros y sonríe: " Hay que buscar algo que el cerebro disfrute y que lo entretenga. Es necesario escapar de las cosas feas del mundo, tratar de encontrar algo que a uno lo mantenga vivo. Mi consejo para la juventud es que estudien y dediquen su energía a algo que los haga sentir plenos", concluye con la sabiduría de un largo camino recorrido.

A partir del 30 de mayo hasta el 20 de junio Linda realizará una exposición de sus obras en la sede de la Federación de Comercio e Industria de la ciudad de Buenos Aires (FECOBA), ubicada en Florida 15 (3er piso), CABA.

Fuente: LA NACION Crédito: Fabián Marelli

Consejos para una vejez activa

Linda Romano es un ejemplo de envejecimiento activo. Como muchos otros adultos mayores que transitan la tercera edad, ella encontró el secreto para disfrutar plenamente de esta etapa. ¿Cuáles son las recomendaciones de los especialistas para mantener un estilo de vida saludable? Desde la Fundación Navarro Viola sugieren:

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