Soda mata gaseosa: el agua con gas gana terreno entre los jóvenes

Las compañías de gaseosas ponen el acento en las aguas carbonatadas, que no contienen azúcar.
Carmen Güiraldes
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13 de abril de 2018  • 16:04

Aunque algunas marcas tradicionales de aguas gasificadas llevan años en el mercado, ahora se les suman las grandes compañías de gaseosas, que se adaptan a la tendencia de la nutrición consciente con propuestas de aguas carbonatadas (aguas con gas) que no contienen azúcar agregada.

En Estados Unidos, la tendencia burbujas gana en el segmento de las bebidas con alcohol, pero también en el de las bebidas soft. Según el LATimes, “el crecimiento continuo de las marcas de agua gasificada, como LaCroix, puede atribuírsele a su target demográfico: los millennials responsables que rechazan las gaseosas y se vuelcan hacia las bebidas con gas pero sin azúcar”.

Natural/artificial

Fueron los romanos los primeros en valorar los manantiales de agua natural carbonatada, que brotaba con burbujas en algunos puntos específicos por donde pasaban corrientes volcánicas subterráneas. Hace 2000 años, cerca de la ciudad de Rimini, por ejemplo, los antiguos latinos acudían al Manantial de Galvanina para beber el agua mineral ligeramente gasificada que provenía del deshielo de los Apeninos. Los más ricos se la llevaban en envases cerrados.

En laboratorio, fue el químico inglés Joseph Priestley quien descubrió en 1767 la forma de insuflar dióxido de carbono al agua, lo que dio origen a la soda y, finalmente, a todas las gaseosas.

Es saludable

Contra lo que comúnmente se piensa, el agua con gas es buena para la digestión. Además de los minerales que contiene, el dióxido de carbono neutraliza la secreción gástrica, lo que finalmente favorece la digestión.

El agua con gas da sensación de saciedad: puede contribuir a que la comida permanezca en la primera parte del estómago por más tiempo, lo que te hace sentir lleno.

Además, es un remedio contra la constipación, favorece la calcificación, baja el colesterol malo y sube el bueno. Y no contiene calorías.

En sifón

El sifón es un invento inglés de la última década del siglo XIX. La idea que dio origen al mítico envase era encerrar el agua en un recipiente que resistiera el gas carbónico que la satura, y que tuviera también un cabezal especial que permitiera extraerla: la palabra “sifón”, de hecho, se usa para referirse a los mecanismos que hacen fluir el agua por tubos, específicamente hacia arriba.

Los sifones originales eran de vidrio y estaban recubiertos con una malla de alambre, que protegía al usuario ante una eventual explosión del envase. Los más antiguos son los sifones “doble bocha”, que llegaron a Argentina a principios del siglo XX y se vendían en bazares. Estos sifones se cargaban individualmente en los establecimientos específicos que contaban con máquinas de llenar sifones, y que después se volvieron móviles y empezaron a llenar a domicilio.

Ahora existen en el mercado dispositivos para hacer soda casera.

"La clave de la mejor soda no radica en sus burbujas sino en el enfriamiento del líquido", dice el sodelier Juárez.

Qué es qué

“Cada burbuja es diferente”, dice Martín Juárez, el sodelier (sommelier de soda). Hay soda en sifones de plástico, de vidrio y de metal, y en cada uno de ellos el producto es otro.”

“La ventaja del sifón como sistema es que, como siempre está cerrado, mantiene la presion y la vida de la burbuja durante más tiempo, a diferencia del agua con gas en botella, que apenas se abre comienza a perder las burbujas.”

El entendido asegura que hay toda una grieta entre el agua con gas y la soda: “el agua mineral con gas no califica como soda porque en este caso la burbuja tiene un comportamiento zigzagueante (se choca con los minerales al subir) mientras que en el caso de la soda la burbuja sube recto”.

La mejor soda

Martín Juárez sostiene que la clave de la mejor soda no radica en sus burbujas sino en el enfriamiento del líquido: “Cuanto más frío está el agua, mejor es la calidad de la burbuja: más salta y más ruido hace.”

Para ello, recomienda conservar el envase durante –mínimo- una semana en el piso de la heladera (no en el freezer, porque explota) y pasarla al estante del medio un rato antes de servir.

“A la gente le gustan las burbujas. Prueba de ello es que esas marcas que antes vendían la finamente gasificada ahora incluyen una leyenda superadora que dice burbuja grande

Los consejos del sodelier Juárez

  • Hielo mata burbuja.
  • El frío es a la soda lo que la edad es al vino.
  • El vaso ideal para tomar soda es de vidrio, corto como el vaso de bar y liviano.
  • Los establecimientos que sirven la soda en condiciones ideales: cantina Los Amigos (Villa Crespo), Angelin (Palermo) y Cinco Corderos (Villa Crespo).

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