Maxi Prietto viaja al mundo del bolero esta noche en Espacio Xirgu

El cantante de Los Espíritus toca en el Teatro Margarita Xirgu al frente de su cuarteto solista y, junto a Poli, vocalista de Sr. Tomate, incursiona en la música romántica.
El cantante de Los Espíritus toca en el Teatro Margarita Xirgu al frente de su cuarteto solista y, junto a Poli, vocalista de Sr. Tomate, incursiona en la música romántica. Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero/AFV
Humphrey Inzillo
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13 de abril de 2018  • 20:00

Lejos de buscar las últimas novedades de la vanguardia electrónica berlinesa o escandinava, Maxi Prietto, uno de los guitarristas, cantantes y compositores de Los Espíritus, ostenta una fascinación anacrónica por desempolvar viejos discos de vinilo y revisitar géneros clásicos. Primero fue el turno de los blues, al frente de su cuarteto, que por momento evoca a uno de sus héroes, el legendario guitarrista chaqueño Oscar Alemán. Pero ahora, desde hace unos meses, su nueva obsesión son los boleros. Y junto a Natalia "Poli" Politano, vocalista y compositora de la banda platense Sr. Tomate, encaró un proyecto que empezó como una pequeña colaboración y que derivó en un inminente álbum -aún sin título- que incluye 12 canciones, entre boleros clásicos, algún tango-canción como "El día que me quieras" (Gardel/Lepera) en clave bolerística y dos nuevas composiciones de Poli, con una formación que incluye una sección de cuerdas y la participación de dos invitados de lujo: Andrés Calamaro y Gustavo Santaolalla.

Es una tarde de calor pegajoso y en una casa de Villa Crespo, Prietto y Poli preparan el concierto que esta noche ofrecerán en el teatro Xirgu/Untref. No se trata de la presentación oficial del disco, sino de dos conciertos solistas, pero que tendrá un bloque que funcionará como adelanto de lo que vendrá. Antes del ensayo, en una ronda de mates, repasan su relación con el género.

"Es la música de mi infancia", dice Poli. "El bolero, la música melódica, la ranchera. Es lo que escuchaban mis viejos. Serrat, Dyango, José Luis Perales. Músicos que tiran para la línea melódica. Y el bolero estaba muy metido en mi casa porque mi viejo lo cantaba mucho. Sn querer fue la primer música que escuché. Después, a los doce años, cuando empecé a elegir, dije: «Esta es música de viejos, yo quiero rock & roll»."

El caso de Prietto es distinto. Si bien algunos flashbacks de la infancia traen a la voz de su abuela cantando "Historia de un amor" (Carlos Eltea Almarán) en alguna sobremesa, los boleros se le aparecieron como una revelación, hace un lustro, en una cantina del DF. "Había un músico callejero, que se llamaba Antonio, y una noche lo escuché cantar 40 o 50 canciones a pedido de los parroquianos de un bar. Era un viejito, estaba bastante borracho, pero tenía un oficio increíble."

Al regreso de ese viaje, fascinado ya con el género, durante un verano se dedicó a sacar una canción por día, a grabarla y a subirla a la web. Un ejercicio salmoniano que derivó en el álbum virtual La última noche. "Volví a escucharlo hace un tiempo y me di cuenta que algunas cosas me gustaban y otras no", explica Prietto. "Con el cuarteto empezamos a pensar en hacer boleros. Me acordé que Poli, muchos años atrás, creo que en la casa de Shaman Herrera, me había contado que quería cantar boleros. Así que la invité a cantar un tema y cuando en el primer ensayo empezamos a sacar temas dijimos «¡Esto está increíble! ¡Hagamos un disco!»".

La aproximación que hacen Poli y Prietto junto a su grupo (Damián Manfredi en contrabajo, Pipe Correa en maracas, Miguel Tennina en piano, Santiago Zarba en saxo barítono y Fer Barrey en bongós) es al bolero lo que la Orquesta Típica Fernandez Fierro es al tango: una relectura punk. No es casual que el violista de la Fierro, Charly Pacini, se haya encargado de los arreglos (que interpreta con las cuerdas de la Orquesta). "Siento que hay algo arrabalero en lo que hizo", celebra Prietto. "Cuando escucho, por ejemplo, cómo entona el Trío Los Panchos y cómo hacen los arreglos, cómo puntea el requinto, el nivel que tienen, me quiero matar. Nosotros lo agarramos por un lado más simple y donde nuestras voces encajen, para poder cantarlo con naturalidad", explica.

"Es algo que no se nos hubiera ocurrido hacer cuando teníamos 20 años. Pero, a la vez, puede ser que hacer un disco de boleros, hoy sea un gesto rockero. Porque lo más previsible sería hacer un disco de rock, que ya sabemos cómo hacerlo", dice Prietto.

Suele decirse que "El tango te espera", y lo mismo parece ocurrir con los boleros, al menos en el caso de Prietto y Poli. "Es algo que no se nos hubiera ocurrido hacer cuando teníamos 20 años. Pero, a la vez, puede ser que hacer un disco de boleros, hoy sea un gesto rockero. Porque lo más previsible sería hacer un disco de rock, que ya sabemos cómo hacerlo. Esto es un desafío para nosotros. Porque es un género muy rico. Las letras están buenísimas, pero los arreglos de voces, de cuerda, de requinto, son buenísimos. Las letras, a veces, son un cliché. Eso le pone más exigencia al intérprete. Y si el interprete lo resuelve, le da más fuerza a la canción", sostiene Prietto. "Estoy acostumbrada a cantar mis canciones. Interpretar es algo que tenía pendiente. Pero lo que pasó fue muy natural. Terminamos el primer ensayo y todos sentíamos que pasaba algo increíble. Por eso no tardamos nada en entrar a grabar y que quede registrado. De repente en mes y medio arreglamos temas, compusimos, ensayamos, armamos una orquesta y encima se sumaron Calamaro y Santaolalla, que desde Los Angeles metió un ronroco en «20 años»", agrega Poli.

"Como a Andrés le gustan Los Espíritus, nos empezamos a escribir, y empezamos a pasarnos letras y grabaciones. Entre todas las cosas que le pasé, le mostré el crudo de los boleros. Y terminó cantando «Guitarras, lloren guitarras», de Cuco Sánchez. Y metió coros en «Perfidia». Fuimos un día a su casa y grabó en su estudio, que es muy sencillo. Y fue increíble: metió tres voces, que las armonizó ahí mismo. Lo resolvió muy rápido. Para mí fue como una clase", celebra Prietto.

Poli y Prietto adelantan su disco de boleros esta noche en el Espacio Xirgu/Untref, Chacabuco 875. A las 22.

Multiplicación de sonidos

Los Espíritus no sólo han experimentado un crecimiento exponencial que, a fines del año pasado, coronó un año exitosísimo con un show en el Estadio Malvinas Argentinas y que en febrero continuó con los tres conciertos en los que compartieron cartel con Bombino, el guitarrista africano de la tribu Tuareg, en una producción de la propia banda. Los Espíritus, también, son una usina creativa de la que derivan diversos proyectos de cada uno de sus integrantes. Santiago Moraes, el otro guitarrista, cantante y compositor del grupo, tiene un proyecto solista de canciones con una irresistible impronta porteña, y toca el sábado 28 en Plasma (Piedras 1856), junto al mago de la canción uruguaya, Mandrake Wolf. Pipe Correa, el baterista, además de tocar con Prietto en su cuarteto, está incursionando el hip-hop bajo el alias de El Pipe. El bajista, Martín Ferbat, junto a Francisco Paz (percusionista invitado), mezclan rock y blues en Mambo Surf. Y el percusionista Fer Barrey incursiona en el reggae con su grupo 26 leones.

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