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Apunten flechas contra Aranguren

Francisco Olivera
Francisco Olivera LA NACION
Fuente: LA NACION
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14 de abril de 2018  

Macri fue irónico con su gobernador aliado. Estaba frente a sus incondicionales de siempre, en una de esas reuniones de coordinación de las que suelen participar Marcos Peña, Mario Quintana, Gustavo Lopetegui, Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y ministros invitados según la ocasión, y se explayó sobre declaraciones que acababa de hacer Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, durante un almuerzo en el Rotary Club de Buenos Aires. "Aranguren le ha hecho meter la pata a este gobierno", había dicho Cornejo dentro de una serie de cuestionamientos que fueron desde la política tarifaria hasta el lugar que el ministro de Energía eligió para sus ahorros, fuera del país. Macri se molestó entonces por lo que supone una contradicción del gobernador: por un lado administra su provincia con un criterio cuidadoso de las cuentas, planteó, pero por otro le pide al gobierno nacional que haga "kirchnerismo" con las tarifas.

El Presidente estaba librando en realidad dos peleas al mismo tiempo. La más elemental es política y viene creciendo: además de gobernador de Mendoza, Cornejo es presidente de la UCR, una fuerza desde donde han salido últimamente objeciones hacia la otra parte de Cambiemos, el macrismo, en algunos casos más de fondo que de forma. Hace dos semanas, por ejemplo, Ricardo Alfonsín rechazó en Comodoro Rivadavia los proyectos mineros de la Casa Rosada y reclamó más diálogo con el Pro. "Los radicales están queriendo recuperar posiciones", razonaron ante LA NACION cerca de Macri.

El otro contrapunto es económico o conceptual: la velocidad que el Gobierno le ha dado a la administración. Aranguren encabeza el área menos gradualista del gradualismo de Macri: los subsidios que se propuso reducir, que representaban un 90% de las facturas de electricidad y un 80% de las de gas del área metropolitana en diciembre de 2015, están ahora en el 25% de ambos sectores y seguirán bajando de manera paulatina hasta llegar al 10% en 2019. Entonces solo quedarán para la Patagonia, cuyo plazo de liberación total del subsidio es 2023. Esta disminución de aportes del Tesoro en la energía ha sido vital para las cuentas fiscales: del 3,2% del PBI en que estaban con el kirchnerismo pasaron ahora al 1,3%. Si se suman el agua y el transporte, área en la que el gobierno ha decidido ir más despacio porque están involucrados los usuarios de trenes, que son los más pobres, la baja fue del 4,5% al 1,6% del producto. "¿Cómo no lo va a defender Macri, si Aranguren es el que más ahorra?", concluyó otro ministro.

El asunto da en el centro de una discusión medular. En la Casa Rosada se resisten a que se juzgue como de shock un programa que en realidad, dicen, se viene aplicando de modo paulatino. "Es en realidad un camino intermedio, estamos bajando en cuatro años al 10% del subsidio: Ricardo Alfonsín probablemente querría hacerlo en 140 años y, López Murphy, en tres meses", dicen. Sin embargo, ese sendero de normalización tarifaria y los programas de gas para Vaca Muerta y el de energías renovables le permitieron a la Argentina recibir ya entre 7000 y 8000 millones de dólares de inversiones, acaso las únicas privadas significativas desde que llegó Macri. Los compromisos anunciados ascienden a 10.000 millones que se irán desembolsando hasta 2021.

Son brotes verdes en medio del desierto gradualista. Y, además, la contracara de un flagelo que todavía no está resuelto del todo, los cortes de luz, que los registros oficiales indican sin embargo en franca disminución. Este verano, por ejemplo, la Argentina dejó de tener interrupciones por escasez de energía en la etapa de la generación, algo que ocurría sistemáticamente desde el otoño de 2004. En el área metropolitana, los problemas de suministro quedaron ahora circunscriptos principalmente a la fase de distribución que tienen en concesión Edenor y Edesur, cuyos apagones han de todos modos empezado a disminuir. Según la última información disponible del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE), los cortes cayeron 42% durante los dos primeros veranos en que gobernó Macri, y se fueron atenuando hasta febrero de este año. El informe semestral dice que Edesur bajó de 3,40 a 3,13 la cantidad de veces de corte por usuario entre el último semestre y el anterior, aunque subió de 14,19 a 14,60 las horas de duración de esas interrupciones; Edenor, en cambio, redujo ambas variables: de 4,51 a 4,25 la cantidad de veces por usuario y de 12,33 a 12,27 las horas de duración de cortes. Este verano, después de muchos años, la Argentina volvió a prescindir de la importación de electricidad y recuperó la histórica reserva del 15% que requieren todos los sistemas de generación del mundo, y esa normalización le permitió, ante una baja en los cauces hidroeléctricos del Uruguay, exportarle a ese país 150 megavatios diarios el 21 y el 22 de marzo.

Lo que le cuestionan a Aranguren en Cambiemos es, entre otros aspectos, el modo en que trata a sus interlocutores. Algo de eso dijo Cornejo en el Rotary Club. "Es bastante difícil tener diálogo con él. Reuniones, muchas. Diálogo es interacción; no lo he visto ceder en todo este tiempo: solo ceder porque lo obligó la Justicia", se quejó.

Pero esa condición de intratable, verdadero talón de Aquiles en una administración cultora del "trabajo en equipo", representa al mismo tiempo una ventaja para Macri en el trato con las corporaciones. Hace dos semanas, mediante la resolución 97, Aranguren les propuso a las petroleras cobrar en 30 cuotas y recién desde enero de 2019 los 1580 millones de dólares que el Estado les adeuda por el Plan Gas que aplicó Axel Kicillof en la última etapa kirchnerista. Tienen 20 días para aceptar la medida, que las obliga además a desistir de sus presentaciones en el Ciadi, tribunal del Banco Mundial, estimadas en unos 3000 millones de dólares contra el país. "Es una vergüenza", se quejan los petroleros, y algunos de ellos, como Miguel Gutiérrez (YPF), Marcos Bulgheroni (Pan American Energy) y representantes de Total y Shell fueron a insistir más arriba, sin éxito, al despacho de Lopetegui.

Son negociaciones difíciles para empresarios y radicales porque es Macri en persona el que ordena detrás de su ministro. "Atendió el mayor despelote que dejaron los kirchneristas, que fue un país sin energía; se hizo cargo de una agenda muy antipática", lo defendió él durante la última reunión en Chapadmalal. Desde entonces, nadie en la Casa Rosada critica a Aranguren. Como si hubieran entendido que representa en realidad lo que, de no haber sido por los consejeros políticos, el propio Presidente habría querido aplicar desde el primer día: soluciones drásticas y, en lo posible, alejadas de comités partidarios. Soluciones de ingeniero.

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