El interés de la delegación pasó de la Cumbre de las Américas a las reuniones bilaterales

La primera dama Juliana Awada y Mauricio Macri, anoche, en la cena de honor, en Lima
La primera dama Juliana Awada y Mauricio Macri, anoche, en la cena de honor, en Lima Fuente: AP
Los enviados argentinos tratan de conseguir una crítica declaración contra Venezuela
Jaime Rosemberg
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14 de abril de 2018  

LIMA.- Poco habrá de esperar de las deliberaciones de los presidentes en la Cumbre de las Américas . Las apuestas más fuertes están enfocadas en las reuniones bilaterales que Mauricio Macri sostendrá hoy en esta ciudad y en la declaración del Grupo de Lima que condenará al régimen chavista de Nicolás Maduro y pedirá una nueva fecha para "elecciones libres" en Venezuela.

El canciller Jorge Faurie anteayer, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera ayer, fueron y serán los encargados de allanar el camino para que Macri pueda irse de aquí con logros o avances.

El canciller se encontró con reticencias de varios países (Brasil, su principal aliado comercial, sostiene una postura algo más moderada, y ni hablar de los intransigentes Bolivia o Cuba) a firmar una declaración conjunta contra Nicolás Maduro, por lo que quedó firme una declaración del Grupo de Lima, formado el año pasado por 17 países, que sí condenará al chavismo aunque Itamaraty sostenga, por lo bajo, que es la OEA la organización que debería ponerse al frente del problema venezolano.

Los cancilleres de las 34 delegaciones firmaron un documento que será puesto a consideración de los presidentes que no menciona la crisis económica y humanitaria de Venezuela, y que sí habla de acciones concretas en la "lucha contra la corrupción en la región en temas como transparencia y acceso a la información, participación de la sociedad civil" y varios otros.

Macri y su par colombiano Juan Manuel Santos, impulsores de una presión sobre Maduro, deberán conformarse con esa declaración conjunta.

"Brasil no tiene la fuerza del reclamo argentino, pero está en el mismo barco", susurran desde la diplomacia en relación con el gobierno de Michel Temer.

Cinco estrellas

Apenas pisó el aeropuerto Chávez, Mauricio Macri, su esposa Juliana Awada y una comitiva muy reducida que también integran su vocero Iván Pavlosky y el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo se dirigieron al Swisshotel, un paradisíaco alojamiento cinco estrellas ubicado en la coqueta zona de San Isidro, a cinco kilómetros del caótico centro de esta ciudad.

Tuvieron poco tiempo para disfrutar de la suite presidencial, con sus habitaciones alfombradas y baños de mármol, o de la pastelería francesa (el Presidente es fanático de los dulces) ya que de inmediato partieron al Teatro Nacional.

Allí, Macri participó de la inauguración de la Cumbre de las Américas que encabezó el presidente peruano Martín Vizcarra, quien luego ofrecerá una cena a los presidentes en el Palacio Presidencial, que ocupa desde la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, hace tres semanas.

Pasadas las 20, el presidente llegó al teatro junto a Juliana, que vestía un llamativo vestido rojo y se robó todas las miradas. Ambos se quedaron unos segundos más que el resto de los invitados en la foto junto al presidente de Perú, Martin Vizcarra.

Mañana, mientras Juliana participe en una reunión especial de primeras damas, Macri comenzará el plenario de presidentes, aunque utilizará los "huecos" que dejen las deliberaciones para sus bilaterales con el presidente canadiense Justin Trudeau, su par colombiano Juan Manuel Santos y el senador norteamericano Marco Rubio.

Luego de firmado el documento final llegará su "mano a mano" con el vicepresidente norteamericano Michael Pence, que a último momento reemplazó al presidente Trump, enfrascado en problemas domésticos y un posible ataque a Siria.

Por la tarde, luego de alguna reunión más, el Presidente volverá a Buenos Aires, luego de una cumbre algo devaluada desde su inicio por la ausencia del presidente norteamericano y la falta de consenso sobre Venezuela.

Dispuesto a no perder tiempo, y minutos después de aterrizar, el presidente decidió no participar del almuerzo posterior a la cumbre y adelantó de ese modo su regreso a Buenos Aires, previsto para hoy mismo.

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