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Con Lionel Messi apagado, la victoria sobre Valencia fue un analgésico para Barcelona tras una semana crítica

Messi no tuvo la gravitación de siempre, tras el golpe por la impactante eliminación de la Champions League
Messi no tuvo la gravitación de siempre, tras el golpe por la impactante eliminación de la Champions League Fuente: AFP - Crédito: Lluis Gene
Juan I. Irigoyen
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14 de abril de 2018  • 18:50

BARCELONA. - "Messi, Messi, Messi", rugió el Camp Nou. El Nº10 pescó una volea en la puerta del área que rozó el travesaño del arco del Valencia y la hinchada de Barcelona se puso de pie para recordarse, también para recordarle al rosarino, quien manda en la casa azulgrana. El duelo ante Valencia se antojaba crucial para el Barça. No por el título de Liga (ya prácticamente lo tienen en el bolsillo), sino para medir la moral de los azulgrana después de la debacle en Roma. Todo con un agravado: las desagracias azulgrana son directamente proporcionales a los exitosos de Real Madrid, como también lo son los goles de Messi respecto de los de Cristiano Ronaldo, un duelo histórico a punto de celebrar una década. Entre los dos conquistaron los últimos 10 Balones de Oro (cinco cada uno). En 2018 se juegan el desempate, con el Mundial de Rusia de por medio.

La semana pasada, mientras el Madrid levantaba el partido más insospechado en Europa ante la Juve y CR7 le enseñaba (de nuevo) sus abdominales al mundo, a Messi y a su Barça todavía le retumbaban los oídos después del tremendo cachetazo que le pegó la Roma el martes pasado en la Liga de Campeones. Un golpe en la Champions que dejó en jaque a Ernesto Valverde y volvió a poner bajo en foco la messidependencia, no importa si es con la camiseta azulgrana o con la de la celeste y blanca, sino aparece el botín salvador del crack de Rosario, el Barça y la Argentina se apagan.

Messi y Cristiano Ronaldo jugarán en Rusia el desempate por el Balón de Oro: tienen cinco cada uno

El Nº10 anduvo ausente ante la Roma, melancólico frente al Valencia. Ante el cuadro de la capital italiana fue el sexto jugador azulgrana que más veces tocó la pelota (61); frente al Valencia, el quinto (92). "¿Leo?", se cuestionó Coutinho. "Como siempre. Es el mejor del mundo. Es un placer jugar a su lado", lo defendió el brasileño, líder ante el cuadro Che con dos asistencias. Al vestuario azulgrana le costó asimilar la eliminación de la Champions. "Las cosas malas nos las comemos nosotros y las sufre la gente. Arreglar no se puede arreglar nada, la decepción fue importante. Tenemos dos opciones: o agachar la cabeza o seguir adelante", remarcó Andrés Iniesta. No hay derrotas dulces, mucho menos en Barcelona. "Somos un club con un ambiente depresivo. Cuando pierdes algo, todo se desmorona", apuntó Valverde. El aluvión autodestructivo culé tiene, en cualquier caso, una excepción: Messi.

Messi capitán: una costumbre cada vez que Iniesta no juega o sale
Messi capitán: una costumbre cada vez que Iniesta no juega o sale Fuente: Reuters

Ni en el club, mucho menos la hinchada cuestiona la figura del rosarino. Eso sí, en el entorno azulgrana resuena un interrogante: ¿Cómo es posible que con el mejor jugador de la historia, el Barça haya conquistado una de las últimas siete Champions? "Eso es engañoso", resolvió Valverde; "porqué depende de cuando se pone el límite del tiempo. Leo ganó cuatro Champions (2006, 2009, 2011 y 2015)". El problema no es el Nº10, sino cómo rodearlo. Un dilema similar al de Jorge Sampaoli.

La diferencia, en cualquier caso, es que el técnico de Casilda tiene una paleta de colores limitada, mientras que el Barça puede elegir lo que quiera. Bolsillo no le falta. En los últimas tres campañas, la cúpula azulgrana se gastó cerca de 500 millones de euros para rodear al Nº10. Todavía no dieron en la tecla. Desde que Xavi se mudó a Qatar, el Barcelona no levanta la orejona. Un dolor de cabeza apunto de agudizarse: Iniesta ya tiene los días contados en el Camp Nou. "Ya he tomado la decisión, sé lo que voy a hacer con mi futuro", anunció el capitán azulgrana, con tono de despedida.

Una perdida mayúscula para el Barça, también para Messi. El campeón del mundo con España en 2010 es uno de sus socios predilectos. El vestuario azulgrana envejece y a los dirigentes les toca mover ficha. No es una tarea fácil renovar a un grupo poderoso en el campo y en los despachos. Lo sabe el presidente Josep Maria Bartomeu, también Valverde. El técnico, sin embargo, ahuyenta fantasmas. "Si Messi y Piqué me pidieron explicaciones tras la derrota en Roma?", dijo el DT del Barça; "no. Nada de eso".

El Barcelona necesitaba un analgésico, no hay nada mejor que una victoria. Y todo sirve, como el triunfo con lo justo ante Valencia. Una aspirina para el Barça, sobre todo para Valverde. También para Messi, incluso cuando no marca.

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