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EE.UU. amenaza a Siria con un nuevo ataque si vuelve a usar armas químicas

Luego de la mayor ofensiva de Occidente contra el régimen de Al-Assad, Trump proclamó el éxito del bombardeo que lanzó junto a Francia y Gran Bretaña contra objetivos militares; Putin acusó a los aliados por una carrera "destructiva"
Luego de la mayor ofensiva de Occidente contra el régimen de Al-Assad, Trump proclamó el éxito del bombardeo que lanzó junto a Francia y Gran Bretaña contra objetivos militares; Putin acusó a los aliados por una carrera "destructiva" Fuente: AP
Rafael Mathus Ruiz
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15 de abril de 2018  

WASHINGTON.- Luego de la mayor operación militar de Occidente contra el régimen de Bashar al-Assad desde el inicio de la guerra en Siria, hace siete años, Estados Unidos amenazó ayer con llevar a cabo más ataques con misiles si Damasco vuelve a emplear armas químicas contra civiles.

Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña lanzaron un ataque "proporcional, preciso y coordinado" con 105 misiles contra tres instalaciones del programa sirio de armas químicas, una ofensiva "perfectamente ejecutada", según Donald Trump, que afirmó en Twitter que "no podía haber tenido un mejor resultado".

El presidente proclamó el éxito de la ofensiva aérea, la segunda en menos de un año, con una frase atada a George W. Bush y la invasión a Irak, en 2003: "¡Misión cumplida!".

En Damasco, cientos de sirios se manifestaron ayer en rechazo al bombardeo de los aliados occidentales
En Damasco, cientos de sirios se manifestaron ayer en rechazo al bombardeo de los aliados occidentales Fuente: LA NACION

Mientras que varios gobiernos respaldaron a Washington, el presidente ruso, Vladimir Putin, principal aliado de Al-Assad, condenó la ofensiva de los aliados, a los que culpó de desatar una escalada "destructiva".

En medio de temores a una mayor desestabilización en Medio Oriente, las potencias occidentales y Moscú volvieron a chocar en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad. Allí cruzaron acusaciones, un reflejo de las crecientes divisiones globales y del retorno a un clima propio de la Guerra Fría.

"Hablé con el presidente [Trump] y dijo: 'Si el régimen sirio usa este gas venenoso nuevamente, Estados Unidos está armado y cargado'", desafió la embajadora norteamericana ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, en su discurso en el Consejo de Seguridad. "Cuando nuestro presidente traza una línea roja, nuestro presidente la cumple", advirtió.

Haley reforzó una amenaza que ya había hecho el propio Trump la noche anterior, al anunciar el ataque, cuando se comprometió a "sostener la respuesta hasta que el régimen sirio detenga el uso de agentes químicos prohibidos".

Trump; la primera ministra británica, Theresa May, y el presidente francés, Emmanuel Macron, dijeron que el objetivo de la misión militar -inédita en Medio Oriente desde el ataque coordinado a Libia, en 2011- fue "desalentar" el uso de armas químicas y mutilar el arsenal de Damasco, el cual, supuestamente, Al-Assad había terminado de entregar en 2014 merced un acuerdo firmado por Washington y Moscú.

Así fue el bombardeo conjunto de EE.UU., Francia y Reino Unido contra Siria - Fuente: BBC

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Los tres líderes defendieron la legitimidad y legalidad del ataque, que fue puesta en duda al no existir un mandato previo de la ONU, y culparon a Al-Assad del último presunto ataque químico, en Duma, donde murieron por lo menos 40 personas. Macron dijo que el ataque y la responsabilidad de Al-Assad estaban "fuera de duda". El gobierno de Trump dijo que tenía "información significativa" de que se había empleado gas sarín, además de cloro.

Aunque el ataque representó una escalada militar inédita desde que empezó la guerra civil en Siria, Washington, Londres y París remarcaron que su prioridad es la erradicación del grupo Estado Islámico (EI), y no promover un cambio de régimen o intervenir en la guerra civil. Nada sugirió un cambio en la estrategia de fondo. May, de hecho, insistió en que el conflicto sirio solo puede zanjarse con una "solución política".

"Estados Unidos no busca una presencia indefinida en Siria bajo ninguna circunstancia", afirmó Trump, en su discurso en la Casa Blanca antenoche, al anunciar el bombardeo.

"No podemos purgar el mundo del mal, ni actuar en todas partes donde haya tiranía. Ninguna cantidad de sangre o tesoro norteamericano puede producir paz y seguridad duraderas en Medio Oriente", reconoció el mandatario.

El Kremlin fue notificado de los ataques, pero no de los blancos. Moscú dijo que Siria detuvo 71 misiles, una afirmación desmentida por el Pentágono. Ninguno de los misiles golpeó bases o fuerzas rusas: fue un ataque "preciso", en las palabras de Trump; una escalada acotada y quirúrgica. Los blancos fueron un centro de desarrollo de armas químicas, ubicado cerca de Damasco, y dos centros de almacenamiento de armas químicas ubicados al oeste de Homs, informó el Pentágono.

Primera ministra británica dice que no había alternativa al uso de la fuerza en Siria -Fuente: AFP

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Rusia calificó el ataque como una "agresión a un Estado soberano" y una violación al derecho internacional y a la carta de las Naciones Unidas. China y Bolivia fueron los dos únicos miembros del Consejo de Seguridad que respaldaron una resolución de Moscú para condenar la ofensiva de Occidente, que no prosperó. Israel, Alemania, Canadá, Qatar, Turquía y Arabia Saudita, entre otros, y la Unión Europea y la OTAN respaldaron el bombardeo. América Latina quedó dividida: la Argentina, Brasil y México solo condenaron el uso de armas químicas o pidieron evitar una "escalada de tensión". Cuba y Venezuela, aliados de Moscú, rechazaron el ataque (ver página 4).

Putin, que suele meditar sus respuestas, reaccionó pocos minutos después del bombardeo.

"La escalada actual en torno a Siria es destructiva para todo el sistema de relaciones internacionales. La historia arreglará las cosas, y Washington ya tiene la gran responsabilidad de la sangrienta indignación en Yugoslavia, Irak y Libia", dijo Putin, en un comunicado del Kremlin.

"A través de sus acciones, Estados Unidos empeora aún más la ya de por sí catastrófica situación humanitaria en Siria y causa sufrimiento a los civiles", insistió.

Además de la divida reacción internacional, Trump y May recibieron críticas domésticas por la operación militar. En Londres, el líder laborista, James Corbyn, cuestionó la legalidad del ataque y acusó a la premier de "correr detrás de Trump". En Estados Unidos, las principales críticas al presidente surgieron del rincón más radical de su base de simpatizantes, defensores acérrimos del mantra "Estados Unidos primero", que le achacaron ir en contra de sus promesas de campaña.

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