Damasco, del temor al desafío en las calles

Tras una noche en vilo por el ataque, hubo marchas en la capital
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15 de abril de 2018  

DAMASCO.- Los habitantes de Damasco se despertaron ayer de madrugada, estremecidos por los destellos y el estruendo de los misiles. Algunos, impasibles, salieron al balcón para observar los ataques occidentales a instalaciones militares del régimen sirio.

Horas más tarde, ya de día, cientos de ellos salieron a las calles de la capital para tocar las bocinas de sus autos, enarbolar carteles y ondear banderas sirias en símbolo de resistencia luego del bombardeo conjunto de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña.

El silencio de la noche fue interrumpido en torno de las 4 de la mañana (hora local) cuando se oyeron los zumbidos de los aviones y el estrépito provocado por los misiles que caían en los alrededores de Damasco. El resplandor rompía la oscuridad de la noche.

El bombardeo, que se extendió por cerca de una hora, sacó de la cama a Sausen Abu Tableh. "Miré en Internet y vi: ?Ataque desvergonzado de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña'", contó.

El ejército sirio, apoyado por Rusia, su aliado, afirmó haber derribado con su defensa antiaérea la mayoría de los 105 misiles disparados por los tres países.

Nedher Hamud, de 48 años, subió al techo para "ver los misiles que se venían abajo como moscas", contó con una sonrisa esta ferviente partidaria del régimen de Al-Assad.

En el barrio de Jermana, Rahmeh Abu Hamra salió al balcón. "Cuando hacia las 5.30 vi que la gente se encaminaba a la Plaza de los Omeyas, entonces tomé un taxi para participar en la marcha con mi hijo", explicó la mujer, de 49 años. "Nos importa un comino Trump y toda la gente como él. Nos importan un comino los misiles. Les plantamos cara con nuestro ejército", sostuvo, desafiante.

El sol ya despuntaba cuando cientos de personas se empezaron a concentrar en la emblemática plaza de Damasco, a la que llegaron a pie, en bicicleta o en autos adornados con los colores de la bandera siria. Alrededor de la monumental fuente de la plaza se creó un pequeño atasco.

Algunos sonreían, otros hacían la V de la victoria, agitaban banderas sirias, se sacaban selfies delante de la estatua del sable damasceno o bailaban y cantaban en la calle al son de canciones en favor del presidente sirio, Bashar al-Assad.

"¡Que Dios te proteja, Damasco!", gritaban.

"Trump creía que estaríamos cuidándonos de las bombas, pero estamos en la Plaza de los Omeyas", dijo Amina al-Fares, de 58 años, de luto por su hijo y sus sobrinos muertos en combate. "¡Todos por Al-Assad!", dijo.

La mayoría interpretó los bombardeos como una señal de la victoria del régimen, que recuperó ayer el bastión rebelde de Ghouta Oriental, a las puertas de Damasco. Los insurgentes del grupo islamista Jaish al-Islam aceptaron evacuar la ciudad de Duma, tras el presunto ataque químico.

"Ganamos. Se acabó. Derrotamos al terrorismo. Es el último ataque que llevarán a cabo", vaticinó el sirio Yaman Qiblawi, de 59 años.

Agencias AFP y AP

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