Rugby. Un día, Juani Hernández volvió a Deportiva Francesa y todo fue emoción

Juan Martín Hernández, con su hijo Tomás y la camiseta de Deportiva Francesa; lo acompañan el vicepresidente del club, Diego Moshcovik, y el exPuma Oscar Martínez Basante
Juan Martín Hernández, con su hijo Tomás y la camiseta de Deportiva Francesa; lo acompañan el vicepresidente del club, Diego Moshcovik, y el exPuma Oscar Martínez Basante
Claudio Cerviño
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14 de abril de 2018  • 23:59

Sabía perfectamente que sería un día muy especial para él. De muchas emociones. Arrancó en plena madrugada con el triunfo de sus ahora excompañeros de Jaguares (y los Pumas), pero a quienes sigue sintiendo muy cerca suyo. La victoria consumada a 11.650 kilómetros de distancia, allá en Melbourne, sobre los Rebels australianos le sacó la primera sonrisa. Después, fueron todas sensaciones movilizadoras para Juan Martín Hernández, que hace casi dos semanas anunció su retiro forzoso del rugby a causa de las lesiones. Con 35 años, los obstáculos físicos terminaron por doblegar al Mago de la ovalada, uno de los mejores 5 jugadores de la historia del rugby argentino. Dueño de una inventiva, técnica, patada y tackle que lo llevaron a brillar internacionalmente con el seleccionado y en diferentes clubes de Europa, como Stade Français.

El crack que deslumbró en el Mundial de Francia 2007 y que cautivó en el Parc des Princes en aquel partido contra Irlanda volvió por unas horas a sus orígenes. Cuando este sábado entró en el predio de Deportiva Francesa, en el kilómetro 42 de la ruta Panamericana, fue como un flashback de los tiempos en los que su incipiente figura empezó a cosechar elogios. Juani pasaba casi 12 horas dentro del club cuando era chico y alguna vez contó que tuvo que superar un problema en los pies que no lo dejaba caminar con normalidad. "El club era el patio de nuestra casa", recuerda con cariño cada vez que lo consultan. Integrante de una familia de atletas (su padre fue rugbier de Francesa, su hermana María de la Paz jugó en las Leonas y su tío Patricio fue futbolista profesional), Hernández respiró deporte desde siempre.

Diamante en bruto que sorprendía a todos por sus cualidades técnicas como fullback, tuvo en su formación en infantiles y en juveniles a alguien que lo siguió bien de cerca y lo aconsejó, además de su padre Miguel: Oscar Martínez Basante, también jugador de Deportiva Francesa y de los Pumas. "Fue quien me guió desde los 15 años hasta llegar a Primera. Me enseñó a jugar bajo presión. Cuando llegué a los Pumitas, a los 19 años, sentía que muchas cosas dentro de la cancha ya las había vivido", reconoció Juani en aquel Mundial de bronce a su gran mentor.

Y fue precisamente Cacho Martínez Basante el encargado de homenajear a un jugador notable y que dejó su impronta en los seleccionados argentinos. Con emoción y muchos recuerdos, le entregó una plaqueta en nombre del club, con la inscripción "Gracias por la magia", junto con el vicepresidente de la entidad, Diego Moshcovik. Y también la camiseta con el N° 10, aunque en rigor hasta que se fue a jugar en Francia, allá por 2003 y a los 21 años, Hernández vestía la 15.

Chicos que solamente lo vieron jugar por videos o youtube le pedían autógrafos al crack que estaban conociendo en un sábado diferente. Padres que sí lo vieron en acción con la camiseta de Deportiva Francesa se lo imaginaron por un momento nuevamente en las canchas. Son conscientes de que incluso es un deseo de Hernández, aunque no es algo que pueda resolver. "Todos saben lo que me gustaría volver a ponerme esta camiseta, pero no depende de mi sino de la rodilla", dijo el agasajado, acompañado por su hijo Tomás, respondiendo la pregunta generalizada de quienes querían saber sobre su futuro, tras la lesión ligamentaria que lo obligó a decir definitivamente adiós del rugby profesional.

La tarde se ponía más fresca y Deportiva Francesa caía por 18-13 con Universitario de La Plata por el certamen de Primera A de la URBA. El club del que también surgió otro Puma ilustre y bronce en Francia 2007, como Rodrigo Roncero, cerraba una jornada especial, ya que además del homenaje al Mago se celebraron los 105 años de la institución. Hernández volvió a sus orígenes. Tomás, como tantos otros chicos que no lo vieron con los pantalones cortos, nunca supo muy bien qué fue lo que pasó. El rugby sí.

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