Chacarita-Colón, por la Superliga: el Funebrero perdió 2-0 y quedó al borde de caer a la Primera B Nacional

Chacarita-Colón, Superliga
Chacarita-Colón, Superliga Fuente: FotoBAIRES
Julián Lichene
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15 de abril de 2018  • 15:30

Colón fue mucho más de principio a fin. Si hasta pareció un partido de equipos de diferentes categorías. De hecho, es lo que está por consumarse, ya que Chacarita necesita que Vélez no suma ningún punto de acá a la finalización del campeonato. Casi un imposible. O un milagro, como quiera llamarse.

Lo ganó el conjunto santafecino de Eduardo Domíguez porque golpeó dos veces en el primer tiempo y luego jugó con la desesperación del rival. Pero sobretodo, supo dominar la incapacidad del local para hacer daño, ya que nunca llegó con claridad al arco defendido por el ecuatoriano Domínguez.

Chacarita salió a jugar con una arriesgada línea de tres en el fondo y otros tantos en la delantera, sabiendo que la imperiosa necesidad de ganar lo llevaba a tomar riesgos. Pero se sabe que salir con esa formación y acumular mediocampistas no es sinónimo de atacar más y mejor. Colón supo aprovechar los espacios entre volantes y defensores locales, especialmente con los avances del guaraní Estigarribia y las pinceladas de Alan Ruiz. Así llegó el primer tanto, cuando Escobar desbordó por izquierda y el paraguayo volante conectó con su pie hábil para vencer a Fernández.

El 1-0 para el Sabalero

Para el Funebrero fue un baldazo de agua helada, un golpe que sintió muy temprano y del que nunca se recuperaría. Sin ideas y con poca circulación del balón, abusó del pelotazo para la cabeza de Matos pero allí siempre estuvo Conti, el flaco y larguirucho zaguero central que nunca lo dejó darse vuelta. Un futuro enorme para el joven defensor. Lo mejor del local salía de los pies de Vismara pero para recuperar pelotas, no para distribuir juego de tres cuartos de cancha en adelante. Matías Rodríguez no encontraba huecos, faltaba movilidad tanto de Imbert como de Petrik y así la pelota volvía para atrás y terminaba con el bochazo de algún defensor. Colón se supo cómodo y superior. Sabía que prontamente iba a lastimar y el desarrollo del juego se iba a inclinar a su favor. En uno de los córners ganados, Fritzer la bajó de cabeza y el goleador Javier Correa la empujó al gol.

A pesar del aliento de la gente, el mazazo fue más que notorio. No hubo reacción positiva aún con conciencia de limitación. De propios jugadores e hinchas. Colón, ya supo que el partido estaba ganado y en sus manos. Inevitablemente.

Correa anotó el 2-0

El complemento fue un compendio de intentos infructuosos de los dirigidos por Tomate Pena. Los cambios realizados desde el vestuario no dieron resultado alguno ni modificación en los arcos. Fueron centros perdidos, avances sin ideas y retrocesos obligados. Sólo un remate de Ibañez que obligó a Domínguez a tirarse para despejar el balón.

Colón se paró de contragolpe con la tranquilidad de saber que en cualquier momento llegaría el tercero y así sentenciaría el pleito. Primero lo tuvo Correa con un mano a mano que le tapó Fernández. Luego Guanca entró al área gambeteando a cuanto rival se le cruzara por delante pero de tanto eludir se olvidó la pelota enredada atrás y se la arañó el arquero. Y en el final y ante una fallida salida del local, el recién ingresado Bastía casi convierte un gol desde más de cuarenta metros. A esa altura, Chacarita era pura impotencia.

La realidad y en especial el nivel de ambos fue más que evidente en la diferencia. Mientras Colón sueña con entrar a la próxima copa Libertadores (está a seis puntos del último cupo que por ahora es Independiente) o copa Sudamericana (se encuentra a una sola unidad de Defensa y Justicia) sabiendo que debe completar un partido suspendido con Vélez la semana pasada por bombas tiradas por la barrabrava Sabalera, Chacarita está prácticamente descendido y ya piensa en el próximo torneo Nacional B. Con Patronato y Tigre ya salvados, depende que Vélez no sume ningún punto de acá al final (también debe completar el partido suspendido con Colón) y el lunes enfrenta a San Lorenzo de local. Todavía no está escrito el final pero le falta apenas una letra.

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