Un partido a tres bandas: Vélez festejó en el final, San Lorenzo quedó lejos y descendió Chacarita

Argentina Superliga
  • 2
Vélez Sarsfield

Vélez Sarsfield

  • Mauro Zárate /
  • Matías Vargas
  • 2
San Lorenzo

San Lorenzo

  • Nahuel Barrios /
  • Nicolás Reniero
Fernando Vergara
(0)
16 de abril de 2018  • 21:00

Suele suceder en el torneo argentino cada vez que su transcurrir entra en etapa de definiciones: un encuentro de emociones múltiples, en el que el valor no es sólo para dos, sino para tres. Cada uno a lo suyo: quien está en la parte alta de la tabla de posiciones, con la idea de arrimarse a la cima o, en todo caso, de acercarse a un objetivo más terrenal: el boleto a la Copa Libertadores 2019. El resto, quienes más sufren, con la desgastante presión que implica mantenerse en la primera categoría. Uno, con cierto aire. El último, con un presente mucho más ingrato, ese que correspondía al último de los elencos de la Superliga que restaba conocer su destino: la B Nacional. Los protagonistas: San Lorenzo, Vélez y Chacarita, en ese orden.

En el comienzo del partido, tanto Vélez como San Lorenzo hicieron lo imposible por no aburrir a propios y a extraños, de un área a la otra, pero carecieron de imaginación a la hora de definir y terminaron por no saber cómo abrir el marcador. El recorrido frenético también llevó que en los primeros 15 minutos el árbitro Fernando Espinoza tuviera que mostrar cuatro tarjetas amarillas, dos por lado. Pero fue a partir de los 20 minutos que, desafiante, valiente, Matías Vargas comenzó a erigirse como uno de los puntos altos del encuentro. El salteño criado en Mendoza se atreve a engañar con elegancia y exhibe habilidad, atrevimiento y coraje. Y en la frescura del juvenil Vélez encontró el premio a su insistencia. A los 29 minutos, Vargas maniobró por izquierda y con un pase fabuloso dejó a Mauro Zárate cara a cara con Nicolás Navarro. El atacante remató cruzado y el Fortín empezó a sentirse de primera división definitivamente.

Los visitantes, en tanto, equivocarían sistemáticamente los caminos. Rubén Botta no funcionó en la tarea de enlace con Nicolás Blandi. San Lorenzo no propuso demasiado, es cierto, aunque contó con alguna situación que causó zozobra en la defensa local. Pero el Ciclón salió con mayor decisión en el segundo tiempo. Un centro largo de Marcos Senesi encontró a Gabriel Gudiño, y su cabezazo se estrelló en el travesaño. Rápidamente, Nahuel Barrios disparó desde afuera del área y su remate dio en el palo derecho de César Rigamonti. La supremacía de Vélez se acentuó, al punto que desprolijo y confundido aceptó ser dominado. Una mala salida del arquero del Fortín, en el minuto 24, le sirvió la igualdad a Barrios. Nuevamente el Perrito, uno de los mejores jugadores del partido, provocó desequilibrio y le sirvió el segundo tanto a Nicolás Reniero, a los 34 minutos. El cierre fue a pura emoción, con el merecido premio para Vargas al conseguir la paridad a los 43 minutos. Resultó el epílogo de un cruce atractivo.

A estas alturas San Lorenzo se había quedado sin margen de error. Desde comienzos de año ha transitado el torneo con mucha irregularidad y ha sufrido varios tropiezos que le acotaron al mínimo la posibilidad de equivocarse nuevamente. La igualdad, justa por lo hecho por ambos, deja al Ciclón con escasas posibilidades de soñar con la Superliga pero cada vez más cerca de la próxima Libertadores. ¿La mala? Blandi se retiró con una molestia muscular.

Para Vélez, por ahora, terminó el largo calvario, ese que lo preocupó durante un par de temporadas. Al término del partido, sonrisas y abrazos fueron las postales en el estadio José Amalfitani. Atrás había quedado el largo martirio.

Para Chacarita, historia repetida

El Funebrero había regresado a la primera división el año pasado, tras siete temporadas, luego de sobreponerse a diversos problemas económicos. Al igual que en aquella ocasión, el desenlace fue idéntico: apenas un año en la máxima categoría. El presidente, el mismo: Horacio Fernández. Ya les había tocado a otros actores con el mismo reparto: Arsenal, Olimpo y Temperley. A Chacarita lo salvaba poco menos que un milagro, restaba prender velas y esperar. El equipo dirigido por Sebastián Pena entendía que estaba metido en un problema desde hace un buen tiempo. Si de historias repetidas se trata, San Martín reza porque la continuidad de la película no sea la misma que tras aquel descenso de 2010. Al tiempo, Chacarita bajó a la Primera B Metropolitana nada menos que frente a Nueva Chicago, un una Promoción histórica del fútbol de ascenso.

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