Otra actitud: cómo Independiente aprendió la lección que Boca le enseñó hace diez meses

Benítez ya remató y supera a Rossi; será la victoria del Rojo en Avellaneda
Benítez ya remató y supera a Rossi; será la victoria del Rojo en Avellaneda Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Rodolfo Chisleanschi
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16 de abril de 2018  • 10:59

"Hay que corregir los errores". "El planteo no fue el correcto". No, las declaraciones de Ariel Holan no son de anoche. Tienen casi un año. Las hizo exactamente el 5 de junio de 2017, después del concluyente 3-0 con que Boca despidió a Independiente de la lucha por el campeonato.

Es imposible no retroceder diez meses para entender el desarrollo de lo sucedido esta vez en Avellaneda. Mucho más que la pérdida del invicto que por entonces ostentaba Holan, aquel partido de la Bombonera marcó una abrumadora superioridad xeneize. Futbolística, física e incluso anímica. Ni Holan ni los jugadores que permanecen en el plantel olvidaron aquella paliza. Imbuir a los demás de cómo debía afrontarse esta especie de revancha fue relativamente sencillo.

Independiente le ganó a Boca en Avellaneda: resumen del partido - Fuente: Télam

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Con la lección debidamente aprendida, Independiente pisó el estadio Libertadores de América dispuesto a pagar la deuda con la misma moneda. Alejado de su mejor versión en el aspecto colectivo y superado en el juego, el Rojo ya había ensayado la idea de la resistencia hace apenas una semana en Córdoba, frente a Talleres. Y esta vez redobló la apuesta.

El resultado fue un equipo dispuesto a no perder los duelos individuales ni las pelotas divididas, a no escatimar esfuerzos más allá de acertar más o menos en la construcción de juego. En otras palabras, a no dejar que Boca le impusiera las condiciones del encuentro.

La diferencia de actitud pudo comprobarse desde la propia alineación. Ariel Holan había anunciado un mix. De hecho, en un principio se había planteado no convocar a Fabricio Bustos, Martín Benítez y Emmanuel Gigliotti, pero los jugadores pidieron estar presentes y el técnico sorprendió con una formación constituida por una amplia mayoría de titulares.

Las ganas de vendetta terminaron por diseñar la imagen que brindó el partido, que tuvo muchos puntos en común con el del año pasado aunque con las camisetas cambiadas. "Vamos a quitarles la pelota y no dejarlos jugar", anticipó Gastón Silva en la semana, e Independiente cumplió al pie de la letra su propósito.

Ni siquiera los obstáculos de las lesiones de Bustos y Jonás Gutiérrez -que obligaron al técnico a modificar toda la estructura defensiva-, o la propia falta de eficacia para concretar el mando del encuentro en llegadas claras al arco de Rossi hicieron que los dirigidos por Holan disminuyeran en su empeño.

¿Nace un nuevo Independiente? Es difícil asegurarlo. El planteo del aguante en defensa le permitió torcer la mala racha en Córdoba; la memoria de aquella caída en la Bombonera lo empujó a apretar los dientes anoche. El miércoles, frente a Corinthians, por la Copa Libertadores, podrá empezar a verse hacia dónde deriva esta versión del Rojo en la recta final de la temporada.

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