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Recomendación de arte: cuadros con emojis

Cecilia Martínez
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16 de abril de 2018  

La utilización de emojis en las comunicaciones cotidianas hace tiempo que dejó de ser una tendencia o una moda y configura ya un lenguaje universal que sustituye, en parte, las palabras. Estos pequeños pictogramas creados en 1999 por el japonés Shigetaka Kurita son la "pincelada" con que la artista Mercedes Moréteau da vida a sus cuadros, que se pueden apreciar en su web o en su perfil de Instagram.

Sus creaciones no son, sin embargo, una mera unión al azar de estas pequeñas y familiares figuras que gran parte de la población mundial utiliza a diario, sino un ensamblaje a conciencia de formas y significados. En sus retratos conviven flores y trompetas de la bailanta en el rostro de Gilda; sacos de dinero, armas y elementos de la cultura pop norteamericana en la cara de Donald Trump, o calaveras y la frase "¿Dónde está?" repetida al infinito en su homenaje a Santiago Maldonado.

Moréteau tiene 33 años y nació en Mar del Plata. Incursionó en la pintura y estudió peinado y maquillaje en París y en Londres. Gracias a ello, según cuenta, su ojo se presenta hábil a la hora de trabajar los rostros, las luces y las sombras en un retrato. Escoge una foto, la calca y la cubre de emojis a través de las historias de Instagram. También realiza paisajes a mano alzada.

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g Fuente: Brando

Su trabajo, además de ingenio, requiere de muchísima paciencia. En vez de acuarelas, acrílicos u óleos, la materia prima de sus artes consiste en el banco de emojis de su iPhone. "Hasta ahora, todos los hice con el teléfono, poniendo uno por uno los emojis encima de las fotos. Son unos 10.000 por fotografía", señala.

"De Eva Perón y Gilda a Mauricio Macri y Patricia Bullrich, todos los personajes que elijo son icónicos. Ese es, de algún modo, el hilo conductor. Luego, elijo los emojis respondiendo a un colectivo imaginario de la sociedad y para darle a cada retrato un sentido, con el fin de que los emojis hablen por el personaje", señala la creadora. "De lejos se ve una cosa, pero el viaje se produce al acercarse, es como un Dónde está Wally? Giuseppe Arcimboldo, el famoso pintor del siglo XVI, pintaba al óleo, y con frutas y flores creaba un rostro. Yo hago lo mismo, pero con emojis y veo mi trabajo como una especie de Arcimboldo millennial".

En su cuadro de Evita, la sombra está hecha con hospitales y con fábricas; los dientes, con vasos de leche (en alusión a la ayuda que la "abanderada de los humildes" prestó a las madres solteras y a la infancia); la chaqueta de su traje, con micrófonos antiguos, en conmemoración a sus discursos; y el cabello, una marabunta de botas y carteras de mujer representando el rasgo más coqueto y femenino de Eva.

En vez de acuarelas, acrílicos u óleos, la materia prima de sus artes consiste en el banco de emojis de su iPhone.
En vez de acuarelas, acrílicos u óleos, la materia prima de sus artes consiste en el banco de emojis de su iPhone. Fuente: Brando

En el retrato de Gilda, en cambio, hay corazones, micrófonos, pianos y otros instrumentos, ataúdes y flores. "En las sombras de los ojos tiene también conejitos", aclara la autora. "A veces, por cuestiones de paleta, empiezo a poner emojis que no tienen mucho que ver o que no tienen un concepto editorial, pero el conejito acá lo relaciono con esa cuestión suya medio tierna".

Para la piel de las caras, utiliza en parte los emojis de manos y de chanchos. "En el de Gilda, toda la piel está absolutamente hecha con las manitos que forman la V de la victoria. En otros uso las manos de stop. Con las manitos llego al efecto piel porque tienen toda la paleta de colores y con ello puedo dar luz o sombras: lo superpongo bien para lograr el degradé. Es una de las partes más complejas".

La ironía es clave en el arte de Moréteau. "A Macri le puse de todo: tiene gorilas y chanchitos, pero no hay un solo gato. Me divierto mucho haciendo esto; es un poco insolente a veces, pero es parte del humor político, que habla por sí solo".

Como contrapartida del retrato de Trump, realizó un retrato del presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un, al que llenó de bombas, cohetes, cronómetros y emojis de soon ("pronto"), donde aparece comiendo banderitas americanas y la Estatua de la Libertad.

"Empecé con esto el año pasado por una avería en la cámara del celular y por una búsqueda artística personal; mi idea es aumentar los formatos y empezar a hacerlos con Photoshop para no quedarme ciega. Los emojis tienen mucha potencia, es uno de los lenguajes más utilizados en todo el mundo, y que estén saliendo nuevos y que se hagan convenciones mundiales para analizar por qué hay que agregar o no tal emoji o tal otro habla de querer agregar palabras a un diccionario universal, que es muy millennial al mismo tiempo. Hay una cuestión de mucha actualidad en el lenguaje emoji y, aplicado al arte, para mí fue un hallazgo muy hermoso. Representa el pop art y es una especie de arte millennial con el que yo estoy muy contenta. Quiero seguir creciendo en esto", señala la creadora.

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